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      <title>JOSE MARIA ARGUEDAS by Johans Perez</title>
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      <description>taller de quinto grado</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2017-11-10 16:43:23 UTC</pubDate>
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         <title>Túpac Amaru Kamaq taytanchisman</title>
         <author>m7224972</author>
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         <description><![CDATA[<div>    oesia                                                  A Doña Cayetana, mi madre india, que me protegió con sus lágrimas y su ternura, cuando yo era niño huérfano alojado en una casa hostil y ajena. A los comuneros de los cuatro ayllus de Puquio en quienes sentí por vez primera, la fuerza y la esperanza.<br><br></div><div>——————————————————————————–<br><br></div><div>Tupac Amaru, hijo del Dios Serpiente; hecho con la nieve del Salqantay; tu sombra llega al profundo corazón como la sombra del dios montaña, sin cesar y sin límites.<br><br></div><div>Tus ojos de serpiente dios que brillaban como el cristalino de todas las águilas, pudieron ver el porvenir, pudieron ver lejos. Aquí estoy, fortalecido por tu sangre, no muerto, gritando todavía.<br><br></div><div>Estoy gritando, soy tu pueblo; tú hiciste de nuevo mi alma; mis lágrimas las hiciste de nuevo; mi herida ordenaste que no se cerrara, que doliera cada vez más. Desde el día en que tú hablaste, desde el tiempo en que luchaste con el acerado y sanguinario español, desde el instante en que le escupiste a la cara; desde cuando tu hirviente sangre se derramó sobre la hirviente tierra, en mi corazón se apagó la paz y la resignación. No hay sino fuego, no hay sino odio de serpiente contra los demonios, nuestros amos.<br><br></div><div>Está cantando el río,<br>está llorando la calandria,<br>está dando vueltas el viento;<br>día y noche la paja de la estepa vibra;<br>nuestro río sagrado está bramando;<br>en las crestas de nuestros Wamanis montañas,<br>en su dientes, la nieve gotea y brilla.<br><br></div><div>¿En dónde estás desde que te mataron por nosotros?<br><br></div><div>Padre nuestro, escucha atentamente la voz de nuestros ríos; escucha a los temibles árboles de la gran selva; el canto endemoniado, blanquísimo del mar; escúchalos, padre mío, Serpiente Dios. ¡Estamos vivos; todavía somos! Del movimiento de los ríos y las piedras, de la danza de árboles y montañas, de su movimiento, bebemos sangre poderosa, cada vez más fuerte. ¡Nos estamos levantando, por tu casa, recordando tu nombre y tu muerte!<br><br></div><div>En los pueblos, con su corazón pequeñito, están llorando los niños.<br>En las punas, sin ropa, sin sombrero, sin abrigo, casi ciegos, los hombres están llorando, más tristes, más tristemente que los niños.</div><div><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-11-10 16:46:33 UTC</pubDate>
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         <title>KATATAY</title>
         <author>m7224972</author>
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         <description><![CDATA[<div>Poesia</div><div><br></div><div><em>Dicen que tiembla la sombra de mi pueblo;</em></div><div><em>está tembñando porque ha tocado la triste sombra del corazón de las mujeres.</em></div><div><em>¡No timbles, dolor, dolor!</em></div><div><em>¡La sombra de los cóndores se acerca!</em></div><div><em>-¿A qué viene la sombra?</em></div><div><em>¿Viene en nombre de las montañas sagradas</em></div><div><em>o a nombre de las sangres de Jesús?</em></div><div><em>-No tiembles; no este temblando;</em></div><div><em>no es sangre; no son montañas;</em></div><div><em>es el resplandor del Sol que llega en las plumas de los Cóndores.</em></div><div><em>-Tengo miedo, padre mío.</em></div><div><em>El Sol quema; quem aal ganad, quema las sementeras.</em></div><div><em>Dicen que en los cerros lejanos</em></div><div><em>que en los bosques sin fin,</em></div><div><em>una hambrienta serpiente,</em></div><div><em>serpiente diosa, hijo del Sol, dorada,</em></div><div><em>está buscando hombres.</em></div><div><em>-No es el Sol, es el Corazón del Sol,</em></div><div><em>su resplandor,</em></div><div><em>su poderoso, su alegre resplandor,<br>que viene en la sombra de los ojos de los cóndores.</em></div><div><em>No es el Sol, es una luz.</em></div><div><em>¡Levántate, ponte de pie; recibe ese ojo sin limites!</em></div><div><em>Tiembla con su luz;</em></div><div><em>sacúdete con los árboles de la gran selva,</em></div><div><em>empieza a gritar.</em></div><div><em>Formen una sola sombra, hombres, hombres de mi pueblo;</em></div><div><em>todos juntos</em></div><div><em>tiemblén con su luz que llega.</em></div><div><em>Beban la sangre áurea de la serpiente de dios.<br>La sangre ardiente llega al ojo de loscóndores, carga los cielos, los hace danzar,</em></div><div><em>desatarse y parir, crear.</em></div><div><em>Crea tú, padre mío, vida;</em></div><div><em>hombre, semejante, mío, querido.</em></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-11-10 16:46:41 UTC</pubDate>
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         <title> Los ríos profundos</title>
         <author>m7224972</author>
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         <description><![CDATA[<div>Novelas&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Los largos vagabundeos de Ernesto se interrumpen en Abancay. Es internado en un colegio dirigido por religiosos, cuyos métodos educativos están por completo al servicio del orden constituido. La brutal explotación de los indios por parte de la oligarquía latifundista es vista por los mismos como un orden agradable a Dios. Para Ernesto, el período del colegio es tormentoso; los choques continuos con sus compañeros, entre los cuales se encuentra cada vez más aislado, le llevan a los barrios de los indios de Abancay y a sus casas, donde los indígenas viven como bestias, rodeados por la oscuridad y la inmundicia.<br><br></div><div><br>En las "chicherías" de estos barrios, o sea en las típicas tabernas peruanas, Ernesto revive, volviendo a descubrir la vida, los objetos y las fantasías de los quechua. Un día estalla una revuelta de prostitutas. Debido al acaparamiento especulativo por parte de la administración municipal, no se encuentra sal; consiguen dar con los depósitos de la misma, que son vaciados, y las mujeres, seguidas por Ernesto, fascinado y exaltado por la acción, se dirigen a las casas de los indios para distribuirla. Pero de inmediato los guardias a caballo les vuelven a quitar la sal y todo vuelve a entrar en el orden establecido bajo la conmovedora y consoladora bendición del padre rector. Al final, estalla la peste, seguida de una revuelta de los indios, que los fusiles de los guardias no consiguen detener. Ernesto deja el colegio y Abancay y se encamina hacia la cordillera<br><br></div><div>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2017-11-10 16:56:24 UTC</pubDate>
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         <title> Agua</title>
         <author>m7224972</author>
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         <description><![CDATA[<div>Cuento&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; San Juan, un lugar de la serranía, se encuentra en un ambiente desolado por los comuneros, los corredores de sus casas sin habitantes.&nbsp;<br><br>Sólo el cornetero encargado de llamar a la gente para el reparto del agua, la mesa ya esta ubicada en el corredor de la cárcel, lo había puesto el varayoq.<br><br></div><div>La comunidad ubicada entre los cerros de tamaño monstruoso, representaban la falta de agua, la laderas ya resecas y sólo se observaba la blancura de la tierra, los arbustos secos y nada más que el eucalipto en el centro de la comunidad estático y sin un ápice de movimiento indicando que el sol burlón no permitía que sople el viento, los campesinos apenados y agresivos contra el sol que mataba a sus sembríos y el agua que debía repartirse aún no llegaba, manifestaban que era para las autoridades nada más que para ellos.<br><br></div><div>Don Braulio era el encargado de ordenar la repartición de agua, para algunos era posible y a otros los odiaba, ¿Agua para ellos?&nbsp; ¡No hay! Tenían que resignarse a regresar a casa con la frente agachada y con la ira que no podía salir sino quería que don Braulio de un tiro en el aire, ahuyentando por lo tanto a todos aquellos que habían ido por el líquido que requerían sus sembríos y poder subsistir la sequía.</div>]]></description>
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         <pubDate>2017-11-10 17:09:59 UTC</pubDate>
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         <title> El sueño del pongo</title>
         <author>m7224972</author>
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         <description><![CDATA[<div>Cuento<br>Un siervo indio se dirige a la casa hacienda para cumplir su turno de pongo o sirviente, según la usanza feudal en las haciendas de la sierra peruana de la época (principios del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Siglo_XX">siglo XX</a>). Era un hombrecito de cuerpo esmirriado y con ropas viejas. Solo con verle, el patrón se burló de su aspecto y de inmediato le ordenó hacer la limpieza. El pongo se portaba muy servicial; no hablaba con nadie; trabajaba callado y comía solo.<br><br></div><div><br>El patrón tomó la costumbre de maltratarlo y fastidiarlo delante de toda la servidumbre, cuando esta se reunía de noche en el corredor de la hacienda para rezar el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ave_Mar%C3%ADa">Ave María</a>. El patrón obligaba al pongo a que imitara a un <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Perro">perro</a> o a una <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Vizcacha">vizcacha</a>; el pongo hacía todo lo que le ordenaba, lo que provocaba la risa del patrón, quien luego lo pateaba y lo revolcaba en el suelo. Incluso los demás siervos no podían contener la risa al ver tal espectáculo.<br><br></div><div><br>Y así pasaron varios días, hasta que una tarde, a la hora del rezo habitual, cuando el corredor estaba repleto de la gente de la hacienda, el pongo le dijo a su patrón: "Gran señor, dame tu licencia; padrecito mío, quiero hablarte". El patrón, asombrado de que el hombrecito se atreviera a dirigirle la palabra, le dio permiso, curioso por saber qué cosas diría. Entonces el pongo empezó a contarle al patrón lo que había soñado la noche anterior: ambos habían muerto y se encontraron desnudos ante los ojos de San Francisco, quien examinó los corazones de los dos. Luego, el santo ordenó que viniera un <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81ngel">ángel</a> mayor acompañado de otro menor que trajera una copa de oro llena de miel. El ángel mayor, levantando la copa, derramó la miel en el cuerpo del hacendado y lo enlució con ella desde la cabeza hasta los pies. Cuando le tocó su turno al pongo, San Francisco ordenó a un ángel viejo: "Oye viejo. Embadurna el cuerpo de este hombrecito con el excremento que hay en esa lata que has traído: todo el cuerpo, de cualquier manera, cúbrelo como puedas, ¡Rápido!" Entonces, el ángel viejo, sacando el excremento de la lata, lo embadurnó en todo el cuerpo del pongo, de manera tosca.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-11-10 17:14:17 UTC</pubDate>
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         <title> Diamantes y pedernales.</title>
         <author>m7224972</author>
         <link>https://padlet.com/m7224972/6pwpx2xvkd7p/wish/205764661</link>
         <description><![CDATA[<div>Novelas<br>Los sucesos transcurren en Alk'amare, un barrio en la capital de una provincia de la sierra peruana, donde cuatro personas foráneas entrecruzan sus vidas: el arpista Mariano, el patrón don Aparicio, Irma la ocobambina y Adelaida la costeña.<br><br></div><div><br>Mariano, un eximio arpista, a quien la gente común lo ve como un <em>upa</em> o idiota por su carácter ensimismado, llega al villorrio acompañado de su cernícalo (<em>killincho</em>), a quien llama “inteligente Jovín”. Era originario de un pueblo frutero cercano, del que partió instigado por su hermano Antolín, quien le aseguró que en la capital de la provincia triunfaría pues los arpistas eran muy apreciados y solicitados.<br><br></div><div><br>En Alk'amare Mariano conoce a don Aparicio, joven terrateniente que tiene bajo su mando a mil indios. Este personaje era también foráneo pues provenía de Lambra, donde tenía latifundios. Don Aparicio se siente fascinado por la música de Mariano y lo acoge, tratándole de “don”, pero le obliga a que toque solo para él.<br><br></div><div><br>Don Aparicio es un enamorador empedernido y seduce a muchas mujeres, siendo su preferida una mestiza llamada Irma, natural de Ocobamba, a quien había raptado separándola de su familia. Sin embargo, al llegar al pueblo la joven costeña Adelaida, don Aparicio queda deslumbrado con la belleza de esta mujer, rubia y de ojos azules. Él asume que lo que siente por Adelaida es amor, ya que ésta le genera un dolor que ni siquiera la música de don Mariano logra calmar. Don Aparicio colma de regalos a la recién llegada y de esta manera se siente con dominio sobre ella, aunque sin saber para qué la quiere.<br><br></div><div><br>Todo ello entristece a Irma, quien se había mostrado fiel al terrateniente. Celosa, trama un plan para recuperar el amor de don Aparicio: lleva con engaños a don Mariano a su casa y lo oculta. Cuando llega don Aparicio, Irma empieza a cantarle, siguiéndole don Mariano con los acordes de su arpa, tal como habían acordado. Pero don Aparicio se da cuenta de la presencia del arpista y se enfurece, pues considera este acto como una traición. Don Mariano siente mucho pesar y espera al patrón en la puerta de su habitación para pedirle perdón, pero don Aparicio no acepta sus disculpas y le pide que se marche. Pero ante la insistencia de don Mariano, don Aparicio pierde el control y lo lanza por la baranda desde el segundo piso hacia el patio. Producto de la caída don Mariano muere.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2017-11-10 17:16:50 UTC</pubDate>
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