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      <title>Autobiografía de mi educación sexual - A2 by </title>
      <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2</link>
      <description>Hola a todxs! Bienvenidos a la actividad sobre la Clase n°2. Luego de la lectura de la clase les proponemos retomar la premisa de que “toda educación es sexual” para construir una autobiografía de su educación sexual. En este sentido, les pedimos que realicen un escrito donde reconstruyan cómo fue su educación sexual. ¡Nos leemos!</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2022-10-29 16:51:35 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2022-11-15 18:30:55 UTC</lastBuildDate>
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         <title></title>
         <author>macielsil9</author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2367856940</link>
         <description><![CDATA[<div>Yo creo que, si bien la escuela es la institución principal por la que tenemos que aprender ESI, es necesario recordar que la primera escuela es el hogar, y muchas veces nos quedamos más con que escuchamos en nuestro vínculo familiar que con lo aprendido en la escuela. Me acuerdo que, en biología, primer año de secundaria, un docente nos había enseñado que el himen se podía romper andando en bicicleta, por lo que yo teniendo 12 años, pensé en mi primera menstruación que había perdido la virginidad, y mi mamá solo me dijo ‘’ya sos señorita, usa esta toallita’’ y listo. Después tuvimos una materia llamada ‘’salud y adolescencia’’, a partir de esta materia, aprendí sobre el ciclo menstrual, órganos sexuales femeninos y masculinos, enfermedades de transmisión sexual y métodos de prevención. Yo no había terminado de entender qué día me tenía que venir la menstruación y tampoco sabía que tenía que andar siempre con unas toallitas de emergencia, me daba mucha vergüenza pedir ayuda a alguien, había mucho prejuicio o se burlaban, prefería pedir papel en la cocina. Creo que en la escuela cuando yo cursé se dejaron de lado muchos ejes, como las orientaciones sexuales, los géneros, ‘’roles’’ de género, generar un espacio libre de prejuicios, intercambiar ideas, y la mayoría de esas cosas las aprendí en Google. Hoy en día como tallerista, formamos rondas y pensamos en actividades que generen esa empatía y escucha que quizá en otros ámbitos no tuvieron, y siempre retomamos los derechos como base para que ellxs puedan pedir o exigir a los organismos e instituciones lo que les haga falta, también trabajamos el autoestima y el compartir. Lo positivo de experiencias de la escuela y la casa, es que podemos seguir moldeando el futuro y el aprendizaje que queremos para las niñeces y adolescencias.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-03 05:13:33 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>ailinbasiliofabris</author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2369132006</link>
         <description><![CDATA[<div>A lo largo de mi escolarización, el contenido que hoy denominamos "ESI" fue escasamente abordado. En general, primaba una educación sexual focalizada en las mujeres. Ya fuera en la asignatura "gimnasia", durante el recreo, en el uso del baño o el comportamiento con los varones, la vigilancia recaía en las chicas. Reprobar el uso de pantalones cortos o las faldas demasiado "demostrativas" era moneda corriente. Al mismo tiempo, se destinaba un tiempo a hablar sobre menstruación y productos de higiene. La conocida charla "sobre toallitas" era el rito de pasaje de las mujeres, aisladas en un salón de los varones. Por otro lado, recuerdo con mucha estima a una docente que nos habló, en el último año de escuela, los "peligros" del sexo sin consentimiento, el uso de métodos anticonceptivos y qué hacer en caso de una violación. Fue la única docente que habló sin tapujos de cuestiones y problemáticas que hoy están en agenda, que se debaten, por las cuales se pelean y se politizan.&nbsp;<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-03 20:58:58 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2371358679</link>
         <description><![CDATA[<div>Mi educación formal como la de muchxs fue meramente descriptiva e informativa, siempre abordada desde una mirada anatómica y funcional. La mayoría de las cuestiones que hoy se expresan libremente eran invisibilizadas o eran tabues de las que nunca se hablaron.<br>Hasta el tema mas básico como la menstruación en las mujeres era abordado con pudor, ni hablar si te manchabas....<br>Recuerdo haber tenido charlas con médicos que iban a la escuela a dar charlas sobre los cuidados en las relaciones sexuales y prevención de enfermedades, pero nunca se hablo de la violencia ni de los sentimientos.<br>La ESI es una herramienta de cambios fundamental e imprescindible en las escuelas.&nbsp;<br><br>Soledad Verri<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-05 23:17:28 UTC</pubDate>
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         <title>Autobiografía de mi educación sexual </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2372107564</link>
         <description><![CDATA[<div>Mi educación sexual fue, en parte, a través de la escuela. Esto recién sucedía a nivel secundario, con materias como “educación para la salud” (algo similar a lo que hoy es salud y adolescencia), con un corte netamente biologicista (aparato “reproductor”, enfermedades de transmisión sexual, métodos anticonceptivos, etc). Nada se hablaba de sentimientos o emociones y, mucho menos, de géneros y diversidades. Se asumía que “las cosas eran así”.&nbsp;<br><br></div><div>En mi casa se hablaba poco del tema, lo justo y necesario. Recuerdo una revista para adolescentes que le compraban a mi hermana mayor llamada “Querida”, en las que había test del tipo “¿Cuál es tu hombre ideal?” y estaba plagada de notas con títulos que apelaban a este concepto del amor romántico, así como la televisión de los años ’90 en general (mirábamos tiras como “Amigovios” o “Verano del ’98”).<br><br></div><div>En mi familia -sostengo siempre- mi papá es el menos machista de la casa, pero crecí escuchando de la boca de mi mamá frases como: "-Mejor que vaya él (por mi papá) que le van a hacer más caso". También diciendo constantemente&nbsp;<br>"-Yo no trabajo", cuando era ama de casa y tenía siempre todo listo para que mi hermana, mi papá y yo estemos bien. O ante preguntas como acerca de porqué no me dejaban ir a la escuela técnica del pueblo, respuestas como: "-Porque es más para varones".<br><br></div><div>Por suerte, las cosas fueron cambiando. El hecho de poder acceder a estudiar en la UNLP, proviniendo de un pueblo chico, donde todo es más oculto y el “de eso no se habla” está a flor de piel, fue ampliando mucho mi mirada. Considero que ser docente implica un enorme compromiso y por eso intento formarme en ESI, para poder brindar una mirada transformadora, en especial para aquellxs estudiantes que vienen de familias en las que hay resistencia a poner en diálogo ciertos temas y aprendiendo también -mucho- de sus experiencias.<br>Paola Lavin<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-07 00:08:39 UTC</pubDate>
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         <title>Mí autobiografía</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2372860418</link>
         <description><![CDATA[<div>Recuerdo en la educación primaria,&nbsp; haber tenido algo como educación para la salud, en la que vimos un video sobre el desarrollo de niñas/os y que al finalizar la charla nos regalaban una toalla femenina y no recuerdo si un preservativo a los chicos, todo fue netamente informativo e higienista.<br>También recuerdo pensar a&nbsp; esa edad que la masturbación era un pecado (asistía a una escuela religiosa) que algo malo había en eso y no se sentía nada bien.<br>Era muy curiosa hacía preguntas y en casa no sabían que contestar, había un libro oculto en el cajón de mí mamá sobre sexualidad para niños con muchos dibujos al que recurría de manera oculta porque no me lo mostraban (no sé para que lo tenían si no lo mostraban jajaja) también en casa había y hay  un posicionamiento muy machista (la mujer tiene que atender al marido, ocuparse de lo doméstico, salir con el sola no! Es de loca etc) con el que crecí y costo mucho revisar.<br>La escuela secundaria fue la que más me marcó en este sentido, sobre todo los últimos años, ya que hice un bachiller pedagógico y tuve materias como psicología, sociología, proyecto y metodología de la investigación y allí comencé a conocer más sobre la sexualidad y a investigar, ya conté en mi otro escrito que al haber investigado y dado clase a mis compañeros me enriqueció a mí y a ellos un montón, ese fue un antes y un después, pero en esa época nada de está visión actual de género se veía.<br>Luego mí formación en psicopedagogia y psicología así como también mí propio análisis (terapia)&nbsp; hizo que pueda revisar muchas cuestiones acerca de la sexualidad y es desde acá que intento transmitir en clase y a mis hijos lo que sé para ayudarlos a comprender lo que les pasa y le va a ir pasando en distintos momentos.<br>Se que aún hay cosas que me cuestan mucho incorporar en relación a género, identidad de género y orientación sexual pero aquí estoy formándome para tener más recursos primero como persona y luego como docente.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-07 11:01:07 UTC</pubDate>
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         <title>Intento pensar la educación sexual en mi paso por la escuela y pienso, por un lado, en dos instituciones por las que pasé: una a la que asistían solo mujeres y otra a la que asistían solo hombres, pero que comenzaban a ser mixtas muy lentamente. Si bien se trataba de experiencias nuevas para toda la comunidad, en el segundo caso, la formación tradicional estaba intensamente regida por un modelo  patriarcal que generaba diferentes tipos de violencias tanto sobre el ínfimo número de mujeres como sobre quienes se reconocían con otros géneros, otras masculinidades... Hoy, como docente, entiendo que quizás estas violencias que partían de los directivos, habilitaban otras formas de violencia por parte del resto (alumnos, docentes, familias). Obviamente, lejos de resolver esas situaciones, yo como otros, decidimos dejar la institución en busca de un lugar que considere mínimamente la heterogeneidad. </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2373471243</link>
         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2022-11-07 16:58:22 UTC</pubDate>
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         <title>Mi autobiografía - Magalí C. Stemberg</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2374050684</link>
         <description><![CDATA[<div>Siempre digo que mi autobiografía está signada por los silencios...<br>Me educó el silencio y el mandato encubierto.<br>Tengo muy pocos recuerdos sólidos al pensar la incursión de la educación sexual en mi escolaridad.<br>En la primaria, apareció en 6ª grado de la mano de Johnson &amp; Johnson hablando de la menstruación y la eyaculación a mujeres y varones por separado y entregándonos un kit con productos... y aunque sea algo imposible de creer, me es inolvidable que ese día, cuando volví a mi casa, menstrué por primera vez. ¡REAL 100%!<br>Luego, en la escuela secundaria, alguna vez una profesora de biología explicando el sistema reproductor habló de ITS y métodos anticonceptivos, tipo paradigma médico biologicista.<br>Recuerdo haber habitado toda mi vida espacios de educación no formal que suponían un ambiente muy exclusivo que perpetuó la construcción de sólidos estereotipos y mandatos altamente cercenantes. Afortunadamente, conozco que en la actualidad eso mutó bastante porque los derroteros personales permitieron que muchxs sean permeables a las transformaciones sociales y se dejen atravesar por nuevas formas de concebir la sexualidad integralmente para fomentar la construcción de otro ambiente...<br>En la Universidad, reconocí asimismo, la falta completa de perspectiva de género y la legitimidad y poder con la cuentan muchos que perpetúan comentarios machistas y misóginos que pasan desapercibidos mientras todxs se quedan obnubiladxs por su prestigio... creo que más allá de todo, la Universidad tiene una deuda; la autonomía universitaria y la libertad de cátedra no pueden ser motivo suficiente para que una vez más sea la Universidad la que no se aggiorne.&nbsp;<br>Yo integro el equipo de promotoras territoriales contra la violencia de género en mi facultad. Además existe la el protocolo y la comisión "No a la Violencia" pero NO ES SUFICIENTE y me parece que ya no se pueden poner más excusas...<br>Porque la reticencia y resistencia a la implementación de la ESI se da fuertemente en todos los niveles, pero por lo menos se debate y se puja... la Universidad no puede salir siempre ilesa y aunque intentos reitarados por muchos sectores sabemos que falta mucho camino por recorrer!</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-08 00:38:50 UTC</pubDate>
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         <title>Autobiografía</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2375061019</link>
         <description><![CDATA[<div>Pienso en esa educacion sexual, y lo primero que se me viene a la mente, es el ambito familiar; fotos de pequeña con ropa de colores claros, nada oscuro, juguetes de regalo tales como "barbies, cocinita, supermercado, juego de té".&nbsp;<br>Frases de papá tales como "ayuda a tu mamá en la cocina, levanta la mesa".&nbsp;<br>Un segundo ambito que reconozco, es la escuela (en todos sus niveles, inicial, primario, secundiario)mujeres y varones juntos en la clase de educacion fisica, ya en secundaria separados. La practica de ciertos deportes para varones como el futbol o el baquet, mientras que las mujeres era solo voley.<br>Inicie la practica deportiva del futsal de muy pequeña, asique la palabra "machona" forma parte de mi crecimiento.&nbsp;<br>En cuanto a la educacion sexual durante mi escolarizacion fue una charla en el ultimo año de primaria, obviamente separados, mujeres por un lado y varones por el otro, desde una mirada biologicista. Ya en la secundaria no recuerdo haber tenido clase de educacion sexual como tal.<br>&nbsp;Mi paso por la facultad, el venir del interior; implico el conocer y ampliar esa mirada en lo que implica la ESI; e intentar deconstruir esa historia con la que vengo, romper con eso establecido, y poder generar un cambio, no solo en mi, sino tambien en el otro. <br><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-08 14:12:23 UTC</pubDate>
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         <title>Daniela Pastene</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2375178918</link>
         <description><![CDATA[<div>¿Qué actores, actrices?: Mi madre qué me explicó que pronto me iba a desarrollar y me dio un paquete de toallitas (1980).<br>Quisiera mencionar que en algo mi madre y mi padre fueron visionarios, tanto mis 2 hermanos varones como mi hermana y yo sabíamos desenvolvernos en todas las actividades de la casa. Recuerdo haber recibido autos como regalo, sin embargo mis 2 hermanos tenían prohibido jugar con muñecas.<br>Luego en la secundaria en 5to año nos llevaron a las chicas separadas de los varones, recuerdo un médico, no pertenecía a nuestra escuela y nos explicaron el sistema reproductor femenino, y no puedo olvidar un video de como evoluciona un feto, que loco no? Con lo cual hasta el momento puedo mencionar como instituciones mi familia y mi colegio.&nbsp; ¿Qué cosas les enseñaron? Lo que menciono en el párrafo anterior, y no mucho más, verdaderamente eran temas tabú, y vergonzosos ¿Qué aspectos de esa educación sexual pueden vincular con su personalidad hoy? Por suerte ninguno, pude deconstruirme, aprender, sacarme esos prejuicios de encima y esto me ha servido para acompañar no sólo a mi hijo de 16 años en su sexualidad y cuidados, sino en sacarle un peso a mis estudiantes que con tan sólo 12 años aón hoy lo viven con verguenza. Por supuesto que nuestra educación fue "sexual" y muy alejada de ser integral.&nbsp; ¿Qué sentidos les transmitieron implícita o explícitamente? Bueno, este debía ser una tema privadísimo, nadie debía saber ni darse cuenta que una se había convertido en una femeneidad menstruante. &nbsp; ¿Hay ideas, conceptos de esa educación que recibieron que hayan cambiado? Gracias a las capacitaciones y a querer siempre involucrarme de otra forma con mis estudiantes, puedo hablar con libertad, por ejemplo se acercan y me dicen: profe hoy no voy a hacer ed física por que estoy en esos días....Rta: qué días? Estás indispuesta y se puede realizar actividad física igual, o me ha tocado hablar con los de 4to, en las previas a la semana del estudiante, y conversar de lo que significa perder el control, que puede pasar con nuestros cuerpos. En líneas generales puedo hablar abiertamente temas relacionados con la ESI, o cualquier inquietud que me pregunten.&nbsp;<br>Verdaderamente creo que la ESI me deconstruyó.&nbsp; &nbsp;</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-08 15:15:29 UTC</pubDate>
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         <title>Paula Draghi</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2379133786</link>
         <description><![CDATA[<div>El primer recuerdo que se me viene fue en la escuela primaria, el primer día de clases. Fui con mi guardapolvo prendido adelante y mi mochila, re entusiasmada. Una vez que terminó ese primer día, llegué a mi casa con algunos reclamos e incomodidades. La primera, en relación al guardapolvo. Todas mis compañeras tenían el que iba prendido atrás, con un lazo. Algunos, además, con puntillas en las solapas del cuello. Recuerdo haber sentido esa incomodidad. ¡El que tenía yo era un guardapolvo de varón! :)&nbsp; Frente a este primer reclamo, recuerdo que me lo deshabilitaron enseguida, diciendo que era un guardapolvo y punto.&nbsp; Esto también me pasó con el pelo. Nunca me habían hecho ningún peinado, siempre corte carré, hasta la pera, y la variación venía por si tenía o no flequillo. En la escuela mis compañeras tenían el pelo largo, con hebillas y chuflines de colores, con adornos que colgaban. La ropa era colorida, generalmente en la gama del rosa, con polleras y/o vestidos, y a mí me mandaban con joggins verdes, azules, zapatillas blancas sencillas. Escenas de este tipo son las que tengo como primer registro de las expectativas en torno a cómo tenía que vestirse, ser, una nena. Otro registro en torno a esto, es que era ‘la bruta’, la ‘varonera’. Tengo un hermano menor, y de chica me encantaba jugar con sus juguetes, con o sin él: camiones, muñecos como He-man, entre otros. También tenía muñecas, pero las escenas que recreaba entraban en la categoría de 'juego de varón': salían a volar en un zeppelin, luchaban en las macetas del patio de mi casa. Lo de ‘varonera’ también venía porque me gustaba jugar con mis compañeros varones.&nbsp;<br>En la secundaria estas tensiones siguieron estando, pero a la par me fui 'amoldando' un poco a lo que se esperaba, para no sentir que desencajaba tanto.&nbsp;<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-10 18:52:55 UTC</pubDate>
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         <title>Mi ESI en los 90/2000</title>
         <author>juliavena19</author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2379296953</link>
         <description><![CDATA[<div>Bueno, lo primero que se me viene a la mente cuando pienso en mi educación sexual es la escuela primaria, cuando nos separaban en la clase de educación física a las nenas de los nenes, me acuerdo que me parecía bien que el chico que me gustaba no tuviera que verme transpirada o colorada por el calor, no tengo muchos más recuerdos que esos. <em>Chiquititas </em>marcando estereotipos de cómo tenías que ser o qué tenías que hacer para “gustarle” a esa persona (la tele y las producciones de Cris Morena fueron gran parte de mi ESI). Después ya en la secundaria recuerdo las clases de religión o de Salud y Adolescencia bajando línea sobre anticoncepción y aborto, fui a una escuela católica, así que todo lo relacionado a las luchas por ampliar derechos, tales como el Matrimonio Igualitario y la ley de Identidad de género, generaban una gran reacción en la escuela, que se llenaba de panfletos y discursos en defensa de la familia (mujer + varón = hijo/a) y la “naturaleza”. Por suerte, o en realidad, <mark>gracias al feminismo</mark>, he podido deconstruir, al menos intelectualmente, la mayoría de los preceptos/ideas/supuestos deber ser que se me han impuesto y enseñado. Digo intelectualmente porque, por más que no quiera, seguramente muchas de las inseguridades que hoy tengo en relación a mi cuerpo y sexualidad, por ejemplo, tienen que ver con eso.&nbsp;</div><div>Julia Vena<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-10 21:11:33 UTC</pubDate>
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         <title>Autobiografía </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2379569555</link>
         <description><![CDATA[<div>Durante mi infancia y adolescencia me enseñaron las maneras en que debía mostrarme frente a un varón, la manera de disponer el cuerpo, a ser agradable, simpática, a no mostrar interés por alguien me gustara, a no hablar mucho “como suelen hacer las mujeres”. Todo esto estimo que estuvo alimentado en gran parte por las novelas como Chiquititas, dibujitos y las revistas como TKM, pero también por los mismos grupos de amigas con los que compartía estos universos llenos de reglas y mandatos que nos prepararon para “gustar” y no para bucear en nuestros propios deseos.&nbsp;<br><br></div><div>En mi familia, me enseñaron de forma indirecta que por ser mujer no podía ejercer mi sexualidad libremente, que era algo que debía permanecer oculto. Esto claramente dejó una marca muy profunda en mí, que me costó mucho tiempo desandar. La escuela no contribuyó a desarmar estos estereotipos, sino que tendió a reforzarlos al no intervenir en las aulas o en situaciones donde se estigmatizaba a alguna alumna por disfrutar su sexualidad. En mi escolarización solo recuerdo clases de educación sexual donde nos enseñaban cómo poner un preservativo, con lo cual dejaban por fuera un montón de otros aspectos vinculados a la sexualidad como las masculinidades, el consentimiento, el respeto, el deseo, el cuidado del otrx.&nbsp;<br><br></div><div>Hoy en día, todas estas marcas calaron hondo en la manera en que me oriento y posiciono frente al mundo. En un mundo donde me señaló que por ser leida como mujer tengo que gustar, agradar, ser simpática y complaciente, quedaron desdibujados mis propios deseos. Hoy me encuentro en esta lucha, tratando de llevar al cuerpo las reflexiones e ideas para desarmar y armar formas más amables de estar y vincularme conmigo misma y les otres. &nbsp;<br><br>Mora<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-11 02:11:25 UTC</pubDate>
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         <title>Desde muy pequeña, cumpliendo con mi prefigurado destino de mujer, jugaba a cuidar y enseñar a un _curso_ de peluches y muñecas cuyos nombres e historias hacía y deshacía una y otra vez entre listados de asistencia, exámenes y boletines. En el pizarrón violeta colgado en la galería de mi casa de la infancia, escribía y borraba mis primeras clases.                         Quería parecerme a mis maestras y a la dulzura y templanza que veía en ellas. Las imitaba, en gestos y en palabras, cada vez que estaba frente al pizarrón violeta. Y cuando eran esas maestras las que estaban frente al pizarrón, en la tarima que las ubicaba _por encima_ nuestro, entonces yo era la niña aplicada y silenciosa. La que no molestaba en clase ni se quedaba en el patio una vez que hubiera sonado el timbre. Armada de reglas y lapiceras de colores entre los que siempre primaba el rosa, enhebraba carpetas ordenadas y prolijas en las que toda hoja que tuviera un borroneo, equivocación o tachadura, era transcripta.                                     Todo ello formaba parte del _manual de las buenas señoritas_ que nadie había escrito ni firmado y que sin embargo estaba allí, circulando por la escuela, colándose entre las aulas, distinguiendo comportamientos, emociones y deseos esperables o castigables en unxs u otros.          No recuerdo que se tematizara de forma explícita acerca de nuestros cuerpos y sexualidades. En mi memoria aparecen, más bien, conversaciones en el patio de la escuela en las que, a puro cuchilleo y vergüenza, las niñas nos confesábamos nuestra primera menstruación o nuestras dudas acerca de cómo sería eso de besarse o tocarse con unx otrx. Cada cual traía conversaciones con sus padres –a veces, más que conversaciones, susurros interpretados detrás de una puerta-, escenas de telenovela o experiencias de hermanxs y compañerxs mayores. Y _contrabandeábamos_ esa información, sintiéndonos indignas de ella, armándola a retazos. A veces, volvíamos a nuestras casas con nuevas preguntas, y se iban entonces profundizando los mitos y verdades que reinventábamos entre recreos y guardapolvos, esos que nos escondían del pudor que ocasionaban nuestros cuerpos transformándose.                             Me pregunto mucho sobre ese cuerpo que hoy rehabita las aulas, sin guardapolvo ni tampoco absuelto de pudores y vergüenzas. Cómo se posiciona y se mueve, qué mensajes emite, qué posibilita y qué censura, en qué se siente cómodo, en qué se siente expuesto. Creo importante, como docente, plantearme estos interrogantes que también hacen a la educación sexual que construimos en las aulas.       Pierina</title>
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         <description><![CDATA[<div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-11 20:48:45 UTC</pubDate>
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         <title>Mi ESI en los 80/90 - Evangelina Rossi</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2381570909</link>
         <description><![CDATA[<div>Mi autobiografía sobre educación sexual no tiene que ver tanto con la escolarización, si no con las cosas que fui aprendiendo de amigas más grandes, mi hermana mayor o de experiencias de compañeras que compartían lo que sabían (o creían saber). Todo era muy confuso, la información no era muy confiable y no se hablaba abiertamente sobre sexo en casi ninguna parte. A veces veía alguna película con escenas de sexo, pero en mi casa nadie decía nada sobre lo que estaba pasando y yo tampoco preguntaba, no sabía muy bien que hacían esos adultos. Lo que recuerdo muy bien fue la escena de una película en la que el chico besaba a la chica y se podía ver como introducía su lengua en la boca de ella (yo tendría 9 años). Eso me impactó y le pregunté a mi hermana (que tendría 15) por qué hacía eso, ella me respondió “así se besa” Para mi eso fue como una revelación, que vino acompañada de miedo, asco, inseguridad, sentimientos de “nunca voy a besar a nadie”, etc.<br><br></div><div>En la primaria había una marcada división entre mujeres y varones. Para hacer educación física nos dividían y a veces nos enfrentaban (mujeres contra varones). Nunca nadie nos habló sobre educación sexual ni tampoco se cuestionaban estereotipos de género, solo se los reproducía y nosotros lo hacíamos a su vez.<br><br></div><div>En la escuela secundaria se lo mencionaba como parte del sistema reproductivo y creo que una sola vez, una profesora de educación física, nos explicó algo de anticoncepción.&nbsp;<br>&nbsp;Ya de más grande, cuando comencé la Facultad, ciertas cosas que leí, que viví, experiencias de compañeras y compañeros, fueron formando ideas y posturas que me acompañan hasta hoy: el rol de la mujer, la elección de la maternidad, la sociedad machista, el lenguaje sexista, etc.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-13 14:19:09 UTC</pubDate>
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         <title>Giuliana Proh</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Casi toda mi escolarización transcurrió en una escuela religiosa. En primaria nunca hablamos sobre el cuidado del cuerpo o el cuidado de les otres. Tampoco dialogamos&nbsp; sobre los estereotipos o roles de género,&nbsp; y menos aún sobre las múltiples transformaciones que íbamos a transitar física y emocionalmente durante la pre-adolescencia. Sin embargo, ese rotundo silencio, no pudo desactivar por completo la curiosidad de algunes o cercenar el deseo de que alguien nos guste. Recuerdo que en sexto, ya teníamos las primeras matine. En esos espacios, a través del juego (la botellita o el semáforo), muches tenían sus primeras experiencias, como el primer beso. En mi caso, por la educación (sexual) que recibía en mi casa, nunca me pude atrever a participar de esos juegos. En ese momento, mi mamá me transmitía (en modo de adoctrinamiento) que ese acercamiento físico entre los cuerpos era inmoral y sumamente peligroso para mi, en tanto niña feminizada. Nada bueno podía esperarse de eso. Y en general, lo que se ponía en cuestión era el comportamiento de las niñas. A los varones no les iba a pasar absolutamente nada. Nosotras podíamos perderlo todo, incluso nuestra decencia. Ahora, habiendo recorrido un largo camino, puedo comprender que esa educación estaba plagada de silencios, mandatos y prejuicios. Me educaron para sentirme culpable por querer, por desear, por ser libre (o al menos intentarlo). Esa falta de un diálogo abierto, honesto y respetuoso me expuso y me dejó desamparada a la hora de relacionarme con mi propio cuerpo y al momento de afrontar mi sexualidad. Tuve que atravesar todo eso repleta de miedos y culpa. Recuerdo que a mis 12 años no tenía la menor idea de que mi cuerpo se estaba preparando para menstruar. La primera vez que paso y vi mi bombacha manchada de sangre me asusté tanto que empecé a llorar, y le pedí a mi mamá que me viniera a ayudar. Ella me dijo lo que alguna vez le explicaron a ello: durante esos días no había que bañarse porque el agua hacia que el periodo se corte. Espantada por lo que estaba escuchando, decidí contarle a una amiga a la que ya le había venido, para que me dijera si esto era cierto. Por suerte, ella me tranquilizó y me explico que si me bañaba nada iba a pasarme. Ese fue el único acompañamiento que recibí.&nbsp; Así tuve que transitar algunas otras cosas que me sucedieron cuando ya estaba terminando la secundaria, y que con la implementación de la ESI no sé si se hubiesen podido evitar, pero al menos se podrían haber encendido ciertas alarmas.&nbsp;<br>&nbsp; &nbsp;Hay muchas otras cosas para contar, pero me gustaría cerrar con una en particular. Por allá, en el año 2010, cuando se comenzó a tratar la Ley de Matrimonio Igualitario, en la secundaria nos entregaron panfletos sobre cómo debía constituirse una familia normal y cristiana. En ese panfleto se encontraba representada la imagen de una familia tipo compuesta por cuatro integrantes: padre, madre y dos hijes. Sin saber muy bien, en ese preciso momento, al examinar los detalles del panfleto,&nbsp; pude reconocer que algo no estaba bien. Tal vez porque el mundo que pretendían imponernos era muy reducido, y mi familia no encajaba en él. En mi casa nos teníamos mi abuela, mi mamá, mi hermana y yo. ¿De que familia me estaban hablando?, ¿Que ideal me querían imponer?&nbsp;<br>   Esta educación sexista, discriminatoria y prejuiciosa también es una educación sexual. Y es una educación que nos somete al silencio y nos condena a vivir una vida llena de culpas, miedos y angustias. ¿Cómo  desarmar toda esa estructura y romper con los estereotipos que nos quisieron imponer? En mi caso, pude encontrar refugio y habilitar el diálogo entre mis amigas. Eramos todas un enjambre de dudas, incertidumbres y miedos, pero al menos sabíamos que podíamos hablar entre nosotras y apoyarnos mutuamente para afrontar diversas situaciones. Sin embargo, eso nos dejo en un estado de precariedad que no debería ser admisible. Por eso estoy convencida de que la ESI es indispensable para tejer redes y acompañar los procesos que afectan a las niñeces, adolescencias y juventudes. No debería ser una opción, dejarlas desamparadas a lo que ellas puedan resolver o hacer con lo que viven. Tenemos que estar atentes y presentes para elles. </div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-13 15:46:19 UTC</pubDate>
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         <title>Mi ESI en los años 80’ y 90’</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Fui a una escuela católica desde jardín hasta la secundaria.<br>En cuando al jardín lo que recuerdo, que al momento de ir al baño nos acompañaba una preceptora y se queda en la puerta esperándonos, y nos higienizábamos nosotros solos.<br>Durante la primaria, nos hacían formar fila y nos separaban varones de las mujeres, lo mismo cuando teníamos educación física, siendo la profe una mujer. Alrededor de los 11 años mi tía con mi prima me hablaron acerca de la menstruación y de los cambios que me iba a estar pasando en el cuerpo, entonces cuando me desarrolle yo no lo viví como un tema angustiante sino más bien tranquila de que ya sabía de lo que me estaba pasando.&nbsp;<br>Mi secundaria éramos todas mujeres. Ya desde el segundo año más o menos una vez por año invitaban a una médica pediatra o ginecóloga para que nos informará sobre los métodos anticonceptivos. Recuerdo que en tercer año teníamos en catequesis a una monja como profesora en una de las clases estuvimos hablando de los métodos anticonceptivos (como las pastillas) los cuales para la iglesia católica no estaban aprobados ya que eran considerados “inmorales” porque alteraban la naturaleza del cuerpo humano. Otra de la cosas que nos hacían en la clase de catequesis era levantar la mano, para ver quien tenía novio.&nbsp;<br>En las horas libres, nos hacían mirar documentales acerca de abortos clandestinos y luego de verlos la profesora hacia hincapié en lo despiadado que era el procedimiento, en la crueldad de la mujer que abortaba y en todo lo que había sufrido. </div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-13 23:40:50 UTC</pubDate>
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         <title>Mi Esi en los &#39;90 y los 2000</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2382022334</link>
         <description><![CDATA[<div>Me crié en una familia donde tanto varones y mujeres realizaban tareas dentro del hogar para el mantenimiento del orden. Todes cocinabamos, limpiabamos, ordenadabamos. Todes, menos mi padre. Los discursos de "la buena señorita" eran impuestos por él: arreglarme el pelo, sentarme derecha, vestirme apropiadamente, no contestar ni tener opinión alguna. Asimismo, recuerdo cómo mis hermanas mayores siempre opinaron sobre mí cuerpo en relación a cómo este no pertenecía a los cánones de la belleza.<br>De la primaria recuerdo los recreos divididos entre niñas y niños, mis terribles ganas de jugar al fútbol y mi incapacidad de entender el juego del elástico. Recuerdo<br>&nbsp;las preguntas entre niñas como : ¿ de donde vienen los bebes ? Y sobre qué nos pasaría al "hacernos señoritas?. Recuerdo la importancia que le di a que me llegue la primer menstruación para pertenecer a ese grupo de "señoritas". De hecho, en mi casa, mi madre hizo todo un festejo con mis hermanas porque había llegado "esa etapa". Nadie me explicó cómo sería. Nadie me dijo qué podría llegar a sentir. Así como en la escuela, sólo nos dieron a las mujeres un paquete de&nbsp; toallitas con un calendario del ciclo menstrual sin explicarnos cómo sería el mismo.<br>También recuerdo el miedo que tenía como niña porque nos advirtieron sobre una traffic blanca que nos podía llevar a las nenas. Nadie nos explicó nada. <br>En cambio, en la escuela secundaria, no se habló de enfermedades de transmisión sexual, ni de métodos anticonceptivos. Educacion física seguia siendo como la primaria: varones separados de mujeres. Sin embargo, con una única profe hablamos sobre el aborto porque tuvimos que hacer unos trabajos para la materia, y recuerdo sentirme muy identificada con la despenalizacion del aborto (año 2005).&nbsp;<br>Creo que la forma en que recibí la educación heteronormativa en el caso de mi familia, pude tener presiones a nivel estético ( lo cual en parte me gener &nbsp; serias inseguridades) pero también la perspectiva de que el hogar es de todes, y no se deberían dividir las tareas por género. Asimismo, no habilitarme como persona pensante y sintiente, bloqueó en mí una gran cantidad de interrogantes que pude comenzar a responder luego de finalizar mi trayectoria escolar. Aunque sea contrafactico, considero que de haber tenido profes que habilitaran el espacio de conversación, otra hubiese sido mi historia.&nbsp;<br>Sol</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-14 01:31:41 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>berdudt</author>
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         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2022-11-14 17:36:37 UTC</pubDate>
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         <title>Actividad n2</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2383669967</link>
         <description><![CDATA[<div>Antonella Gaudio.<br>Nací en 1996 y antes de ello, ya se me había impuesto el&nbsp; "ser mujer", por portar vulva. Los juguetes, colores y discursos que recibía estaban atravesados por ese deber ser.&nbsp;<br>En mi casa, mi papá cumplía con su "rol" de varón cis heterosexual como "proveedor", mientras que mi mamá desempeñaba las tareas de cuidado.<br>Si bien mi crianza fue muy amorosa, considero que no fue "respetuosa", concepto que está muy latente en la actualidad en torno a la crianza. En este sentido, recuerdo que no se me permitía hablar o preguntar sobre ciertas cosas, no podía tener espacios privados, debía "sentarme bien", ser una "señorita", no decir "malas palabras" y todas esas imposiciones que se dirigen -o dirigían- sobre todo a las niñas.<br>Cuando fui creciendo, al deber ser se le sumaron dos mandatos extremadamente dañinos: el de la heterosexualidad y la delgadez. Así, casi toda mi infancia y adolescencia la transcurrí recibiendo discursos homofóbicos y gordx-odiantes desde diversas instituciones (familiar, estatal, escolar, médico, medios masivos de comunicación, entre otros).<br>Particularmente, me interesa remarcar el rol de los medios masivos de comunicación, ya que, a través de sus productos, como los noticieros, novelas y dibujitos, se difundieron históricamente ideales de familia y relaciones heterocis,romantizando a su vez, distintos tipos de violencia. "Si te pelea gusta de vos" era el tipo de frases y situaciones que se mostraban constantemente. Así, no solo se fue imponiendo la cisheterosexualidad como norma, sino que también que el amor podía -y tenía- que doler.&nbsp;<br>En la escuela católica a la que asistí no se nos informaba sobre el cuidado propio y hacia lxs demás. La única charla que recibimos en secundaria fue sobre menstruación. Para ello, fue una empresa de toallitas y se nos mostró un video. Previo a eso, se sacó a los varones del salón, ya que este era considerado un tema de "mujeres". El sexo era un tema tabú, el aborto, impensado.<br>Hace unos cuantos años me vi inmersa en la lucha feminista y luego de mucho tiempo, estoy -y seguiré- en el proceso de ir deconstruyendo lo aprehendido.<br>En el transcurso del Profesorado de Historia me hice del aporte de diversas autoras que me permitieron seguir reflexionando al respecto, ahora también, desde un enfoque académico aparte del militante. &nbsp;<br><br><br><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-14 21:36:29 UTC</pubDate>
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      <item>
         <title>Actividad 2 &quot;toda educacion es sexual&quot;</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2383712097</link>
         <description><![CDATA[<div>Pensando en esta actividad se vinieron a la mente frases, situaciones de las que no se podía hablar o que no tenía “edad para saber “.&nbsp; Respecto a mi familia, específicamente mi madre y hermana, recuerdo por 1996 que tenía 10 años, me encantaba salir a jugar a la pelota con los nenes del barrio, trepar árboles, pero llegaban las seis de la tarde y era momento de vestirse como señorita, es decir vestido largo y sandalias, una frase que se comenzaba hacer rutina antes ciertas actitudes que debía tener frente a otros, pero siempre teniendo en cuenta que era señorita que no debía hacer determinadas cosas. Los regalos que recibía eran todos juguetes para nena, tenía que aceptar todas las muñecas.&nbsp; La educación sexual se limitó al periodo menstrual y como era la reproduccion sexual, tanto en mi casa como en el colegio, y recuerdo que, en esa charla, separaron a los chicos de las chicas. &nbsp; Cuando terminé la secundaria lo que elegí para estudiar mi mama no lo permitía porque sostenía firmemente que no era una carrera para una mujer. Con el paso de los años y con la información que adquiría fuera de la casa, comprendí que mi mama tenía incorporada muchas ideas del sistema patriarcal pero debido al época en la que nació y a la educación que recibió. A pesar de haber sido un poco restringida mi educación sexual, pude construir mi sentido crítico y oponerme a ciertas actitudes o situaciones de otras personas que me restringían por ser mujer , porque una mujer debía ser de tal forma y pude entender que la educación sexual va mucho más allá de lo que se me enseño.&nbsp;<br>Vanesa Aguirre Pacheco<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-14 22:28:49 UTC</pubDate>
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         <title>Clase 2. Mi ESI en los ´90</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2383728649</link>
         <description><![CDATA[<div>La Educación sexual que recibí en la escuela fue casi nula, recuerdo puntualmente tres clases en toda mi trayectoria escolar y las recuerdo bien porque fueron las únicas. En séptimo grado yo tenía 12 años, recibimos una clase de educación sexual de parte de la asistente social de la escuela. Dio información vaga y general, habló de la reproducción sexual y de cuando las “chicas se hacen señoritas”. Permitía que hiciéramos preguntas y todo se revestía de un tono jocoso y divertido, quizás para descontracturar su propia incomodidad. Entre tantas risas les alumnes no sacamos más que anécdotas divertidas, porque la docente usaba palabras coloquiales para referirse a las partes del cuerpo y a las relaciones sexuales.<br><br></div><div>En segundo año de la secundaria, a mis 14 años, tuvimos una clase masiva de educación sexual dictada por la profesora de biología. Éramos casi cien alumnes en el salón de actos asistiendo a una exposición sobre los aparatos reproductores femeninos y masculinos, el ciclo menstrual y un espacio de preguntas donde nadie quería preguntar, todes teníamos vergüenza.<br><br></div><div>La última clase que recuerdo fue en quinto año de la escuela secundaria, teníamos 17 y 18 años. Fue dictada por la profesora de historia. En una escuela pública de provincia nos habló de las relaciones sexuales desde el AMOR, con una visión cis romántica y después abrió un espacio donde podíamos acercarle preguntas en papel y ella las leía y respondía dependiendo si podía desarrollar una respuesta acorde.<br><br></div><div>En relación a mi entorno familiar, el tema del sexo y la sexualidad siempre fueron tabú, nunca fueron abordados ni intencional ni organizadamente, si no más bien evitados, silenciados. Yo fui aprendiendo de la información que pude recolectar de mis hermanes mayores, de algunes amigues y de las novelas que leíamos (a escondidas) con mi amiga en la biblioteca popular.<br><br></div><div>Aprendí desde lo que “no había que hacer”, lo que “no era propio de las chicas” y lo que era peligroso.&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-14 22:49:43 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>MI ESI en los 80´/ 90´</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2383845585</link>
         <description><![CDATA[<div>Me crie en una familia "tipo" papá mamá y una hermana dos años mayor, se me educo con lo esperados para las niñas en los 80´, y fui considerada muy rebelde por ser muy inquieta,&nbsp; querer participar de juegos con los varones del barrio, que no eran propios de las niñas, no querer&nbsp; vestir vestido y pollera o&nbsp; con colores estridentes o flores. Mi madre nos enseño las tareas del hogar ( orden, limpieza, lavado y planchado, etc ) las cuales debían ser cumplidas y de no ser realizadas correctamente, recibíamos castigos físicos he insultos. Mi padre pocas veces interactuaba con nosotras hasta cumplidos los 11 años, que al separarse, pudimos empezar a tener momentos con él, nos empezó a enseñar otras cosas como manejar , cambiar la rueda del auto, arreglar un enchufe.<br><br>&nbsp; Fui a la primaria hasta 4to grado a un colegio católico solo de mujeres y en 7mo grado ya en un público y mixto tuve mi única clase de educación sexual, los 3 séptimos juntos en el salón de actos y consistió en una exposición sobre sistema reproductor masculino y femenino, ciclo menstrual, y se abrió la posibilidad de hacer alguna pregunta, nadie prestaba mucha atención y ni recuerdo que se pregunto o contesto.&nbsp;<br>En mi casa mas o menos a esa edad también mi madre me hablo sobre la menstruación y que no tenia que quedar embarazada (así como una imposición pero sin mediar mucha explicación de métodos anticonceptivos) era una educación plagada de miedo, yo sabia que si las cosas no las hacia bien recibiría castigos . Así que mi forma mas segura de "cuidarme" fue no estar con ningún varón hasta los 18 años, que por mis medios fui averiguando y aprendiendo como era eso de tener relaciones sexuales y de forma segura. En la secundaria nunca se hablo del tema solo vimos reproducción en biología.&nbsp;<br>Puedo decir que me llevo muchísimo tiempo desandar los miedos, la vergüenza y la ignorancia, pero logre transmitir a mis hijos otra educación sexual. Lo mal aprendido sirvió, como el saber, que nunca hacer. <br>ITURBIDE MARIA JOSE <br><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-15 00:53:02 UTC</pubDate>
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      </item>
      <item>
         <title>Clase 2</title>
         <author>profealejandrayacznik</author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2383923443</link>
         <description><![CDATA[<div>Hola a todxs! Pienso mi recorrido por la escuela en dos momentos: por un lado un momento previo a la Ley 26150 y otro momento posterior. Cuando salió la Ley de Educación Sexual Integral yo estaba en mis últimos años de escuela primaria. Sin embargo, los modos de acercarme a la educación sexual no cambiaron. En la escuela religiosa a la que iba siempre se abordaban las cuestiones de la sexualidad desde una mirada biologicista/reproductivista, que nunca se salían del binario mujer/varón heterosexual. La mirada sobre el colectivo LGBTQ+ era completamente estigmatizante. Los discursos escolares referidos a la vida sexoafectiva tenían que ver con el amor romántico heterosexual para toda la vida, la invisibilización del deseo y goce en las relaciones, entre otras cuestiones. Si bien desde la promulgación de la ley hasta mi egreso de la escuela secundaria pasaron varios años, nunca tuve la posibilidad de recibir una Educación Sexual Integral.<br><br></div><div>Además, crecí con los productos culturales de Cris Morena y Disney, en los que las relaciones entre personajes solían responder a los esquemas cisheterosexuales, donde primaba el amor romántico y la concepción del sujeto como incompleto y en búsqueda de su “media naranja”. Las acciones que los personajes tomaban en cuanto a sus relaciones sexo-afectivas solían ser violentas y manipuladoras. Eran parte central de esas relaciones los celos, el control, el creer que la vida se terminaba cuando eras mujer si el hombre que amabas no te correspondía el sentimiento.&nbsp;<br><br></div><div>Todos esos productos junto con la educación sexual que recibí en la escuela fueron marcando los&nbsp; modos de vincularse que muchas personas de mi generación tienen. Quizás en la búsqueda de nuevas maneras de pensarme y pensar a lx otrx fue que pude desandar y deconstruir muchos de los mandatos que regían mi manera de moverme en la vida. Es por eso que la ESI es fundamental en las escuelas y que lxs docentes nos capacitemos constantemente para romper con las concepciones cisheteropatriarcales con las que nos educaron.<br>Alejandra Yacznik</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-15 01:46:26 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/ead_posgrado/6lubuen320x0nrr2/wish/2383983693</link>
         <description><![CDATA[<div>Al intentar pensar en mi experiencia personal en relación a la ESI me encontré que, a pesar de que la ley se sanciono cuando me encontraba en los primeros años de la primaria, la misma casi que brilla por su ausencia. Recuerdo una serie de clases con una profesora de Biología en 5to año de secundaria donde hablamos un poco de reproducción, de métodos anticonceptivos y hasta ahí. Dentro del marco institucional la información que recibí fue muy poca. Sin embargo, me resultaron sumamente valiosas las conversaciones que sosteníamos de manera horizontal con mis compañeras, quienes tuvimos la oportunidad de transitar nuestra educación en el momento en que se realizaba la primera marcha del Ni Una Menos, la cual nos abrió la puerta a pensar y problematizar muchísimas cosas, desde nuestras relaciones, nuestras identidades, los estereotipos impuestos.&nbsp;<br>Al pensar en mi experiencia, me resulta muy difícil plantear como puede ser mi rol como docente en la actualidad. Al transitar el aula resalta fácilmente la necesidad de hablar del amor romántico, de las violencias, de las masculinidades. Pero a su vez, en lo personal, se ha convertido un desafío enorme, en donde se entrelazan años de militancia y formación y marcos educativos que aun hoy en día no buscan generar espacios transversal de educación sexual integral. Transgredir los limites que nuestra propia esi nos ha impuesto para convertirnos en garantes de derechos de nuestres estudiantes es fundamental<br>Rocío</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-15 02:27:51 UTC</pubDate>
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         <title>Devolución</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Estimadxs todxs. Es un placer leer sus reflexiones en torno a sus propias biografías. Entendemos que es clave para poner en práctica una Educación Sexual Integral desde la perspectiva de los derechos humanos volver sobre nuestras propias vivencias, indagar en como y por qué se fueron configurando nuestras subjetividades, que prejuicios nos alojan y qué certezas nos guían el juicio.&nbsp;<br>Resulta más que interesante ver las coincidencias, más allá de los territorios dónde se educaron y aquellas diferencias, que tienen que ver con el contexto, el tiempo histórico, y en algunos casos, con el género. Este entramado enriquece el intercambio del curso.&nbsp;<br>Como hemos dicho en las clases, el título del curso sienta una posición: toda educación es política, y agregamos: toda educación es sexual, siguiendo a Morgade, referenta en la materia.<br><br>Les agradecemos el afecto que pusieron en sus narraciones y lxs invitamos a leer la siguiente clase.<br><br>Por último, para quienes no firmaron les pedimos si pueden agregar su nombre o avisarme por privado cuál es su intervención.&nbsp;<br><br>Saludos,<br>Clara&nbsp;<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-11-15 18:30:55 UTC</pubDate>
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