<?xml version="1.0"?>
<rss version="2.0">
   <channel>
      <title>2 bachillerato A by </title>
      <link>https://padlet.com/crelrod795/6f30ld2dvuoov65i</link>
      <description>Recopilación de textos periodísticos</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2024-11-07 17:47:50 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2025-05-17 14:40:25 UTC</lastBuildDate>
      <webMaster>hello@padlet.com</webMaster>
      <image>
         <url>https://padlet.net/icons/8.0/png/1f469-1f3eb.png</url>
      </image>
      <item>
         <title>Profe Carmen </title>
         <author>crelrod795</author>
         <link>https://padlet.com/crelrod795/6f30ld2dvuoov65i/wish/3206887569</link>
         <description><![CDATA[<p>Bienvenidos a vuestro muro. Aquí colgaréis todos los textos periodísticos que os guste. Recordad que es una tarea que debéis hacer siguiendo el orden alfabético de la clase. El texto debe ser sobre un  tema que resulte  interesante  para toda la clase y de actualidad. </p><p>ADELANTE EQUIPO </p>]]></description>
         <enclosure url="https://pixabay.com/get/gd3330ce31a7ed6cd2356b2f47692495bcc972126214e57ab1eca7dedfd276f8c0c1b0e9728c659595dc8d0540aafff55.jpg" />
         <pubDate>2024-11-07 17:56:02 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/crelrod795/6f30ld2dvuoov65i/wish/3206887569</guid>
      </item>
      <item>
         <title>El debate- ¿Cómo condicionan las redes y los bulos nuestro modelo de convivencia?</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/crelrod795/6f30ld2dvuoov65i/wish/3209993263</link>
         <description><![CDATA[<p><strong><mark>Tras la máquina del veneno hay personas interesadas</mark></strong></p><p><br></p><p>    Nadie que siga las redes sociales españolas puede haberse sorprendido por el estallido de contenidos tóxicos tras la tragedia de la dana. Es la dinámica natural de ese ecosistema cada vez que hay un evento estremecedor: en apenas unas horas, la consternación da paso a la toxicidad, cuando no directamente al odio. Y a los bulos, que llevaron al inspector jefe de Bomberos de Valencia, José Miguel Basset, a señalar que estaban siendo un “problema de orden público” por confundir y asustar a la población en unos momentos especialmente delicados, la mañana del miércoles 30. Desde entonces, la desinformación ha cristalizado en forma de mentiras brutales, medias verdades interesadas y señalamientos para ganar la batalla del relato.</p><p>    La percepción inicial es que el volumen de veneno y falsedades es monumental, casi como concentrar lo que sufrimos en la pandemia en unos pocos días. En muchos casos, se han roto algunos de los filtros básicos de contención de bulos, ya que <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://archive.is/o/b4oLv/https://elpais.com/television/2024-11-05/en-valencia-no-nos-hacia-falta-mas-fango-iker-jimenez.html">aparecen con naturalidad en programas con millones de espectadores</a> y concentran la atención de periodistas guiados por una nueva audiencia: la que demanda las verdades que han visto en las redes. Por eso, tras varios días asomados al pozo de las mentiras, y ya cansados de pedir regulación y transparencia a las plataformas digitales, surge la pregunta: ¿Cómo es posible que sigamos aún en el primer curso de redes sociales? ¿Cómo es posible que no hayamos aprendido a usarlas y que sigan desbordando su lodazal sobre la vida real?</p><p><br></p><p>  La primera lección que deberíamos aprender es que no existe la dicotomía entre lo real y lo digital. Lo hemos visto cientos de veces y no terminamos de entender que nuestras emociones, intereses y conflictos fluyen por lo digital y vuelven hacia nosotros, como en una máquina de diálisis inversa, en la que nuestra sangre se ensucia si no aplicamos filtros. <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://archive.is/o/b4oLv/https://elpais.com/icon/2024-05-11/encontrar-humor-en-medio-de-la-tension-asi-se-vivio-en-las-redes-sociales-la-gala-mas-controvertida-de-eurovision.html">Cuando seguíamos Eurovisión por Twitter, la experiencia podía ser muy gratificante</a>: no hay nada más satisfactorio que la risa colectiva. Pero en momentos de miedo y desasosiego, las redes pueden ser auténtico chapapote pegajoso en nuestros sentimientos. Conozco gente que es capaz de mirar las redes en circunstancias como estas sin sufrir cicatrices, pero creo que la experiencia general es la contraria: yo he perdido un año de vida por cada día que he mirado Telegram y X durante la crisis de la dana.</p><p><br></p><p>   La segunda lección es que no hay nada espontáneo en las redes. Absolutamente nada. Cuando es el algoritmo el que manda, el móvil nos maneja como una tragaperras. Y en el escaso margen que no son capaces de controlar y explotar desde Silicon Valley, se cuelan numerosos actores que se dedican profesionalmente a aprovechar esos vacíos. Conozco bien Instagram o TikTok por pasar muchas horas delante, pero hay gente que estudia cada línea del código de la red social para colarse delante de mis ojos, para meterse en mi vida. Pueden ser profesionales de la publicidad, pero también profesionales de la toxicidad. Es la industria del bulo, que trabaja sin descanso para generar narrativas falsas, con la convicción de que alguna de esas mentiras se terminará filtrando hacia el gran público. Fue especialmente notable que <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://archive.is/o/b4oLv/https://elpais.com/espana/2024-11-03/los-reyes-sanchez-y-mazon-increpados-al-grito-de-asesinos-en-su-visita-a-paiporta.html">el Rey, mientras volaba el barro en Paiporta</a>, señalara con rotundidad que la desinformación había emponzoñado el ambiente. El dolor de los vecinos es real, pero hay pirómanos echando gasolina en los móviles.</p><p><br></p><p>    La tercera lección, y decisiva, es la importancia del factor humano. Los estudios más recientes sobre desinformación coinciden en que muchas veces <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://archive.is/o/b4oLv/https://elpais.com/tecnologia/2024-10-31/la-trifulca-en-redes-por-la-dana-resucita-a-franco-y-el-bulo-de-las-presas-demolidas.html">los usuarios diseminamos bulos a sabiendas</a>: porque fastidiar al contrario da placer, porque es un granito de arena más en mi discurso, porque da la razón a mi bando. Y porque pensamos: “Al final y al cabo, si no es real, podría serlo”. Por eso, los agitadores se aprovechan sin dificultades de nuestros sesgos y prejuicios. Y ese factor humano, el de los activistas del odio, también debemos visualizarlo: detrás de la máquina del veneno hay personas interesadas. Como en la escena de El mago de Oz: cuando se corre la cortina, vemos que tras esa temible voz atronadora hay un frágil señor de carne y hueso. Con sus intereses e incentivos. A este lado del móvil, hay una persona. Al otro lado del bulo, también</p><p><br></p><p><em>Javier Salas, jefe de la sección de Tecnología en EL PAÍS.</em></p><p><em>6 NOV 2024</em></p>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2024-11-10 20:08:32 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/crelrod795/6f30ld2dvuoov65i/wish/3209993263</guid>
      </item>
      <item>
         <title>El Sevilla no puede vivir solo de Lukebakio</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/crelrod795/6f30ld2dvuoov65i/wish/3216863589</link>
         <description><![CDATA[<p>Único equipo de LaLiga sin goles de sus delanteros.</p><p><br/></p><p>Dodi Lukebakio ha irrumpido en el Sevilla con fuerza en su segunda temporada en Nervión hasta el punto de convertirse en la máxima referencia ofensiva del equipo, responsabilidad que compartía con su compañero en la banda contraria,&nbsp;Chidera Ejuke, hasta que el nigeriano se lesionó en el partido frente al Barcelona, frenando su excelente evolución en su estreno en la liga española. </p><p><br/></p><p>El internacional belga es el máximo goleador del equipo en lo que va de curso con cinco dianas. Lukebakio es el segundo futbolista que más minutos acumula esta temporada (1.023) en el Sevilla, sólo superado por otro fijo como es José Ángel Carmona (1.150).</p><p><br/></p><p>El Sevilla necesita desesperadamente el acierto de sus delanteros. El equipo no marca y, lo que es peor, en los últimos partidos ni siquiera está chutando a puerta. Y así es imposible. De los últimos 21 disparos del equipo nervionense en los últimos partidos, solo dos fueron entre los tres palos: uno de Sow ante el Espanyol y otro ayer de Lukebakio frente al Leganés. El '11' blanquirrojo marcó el último gol del Sevilla en la primera parte del partido frente al Espanyol. Sus compañeros le buscan constantemente y a veces peca de individualista, quizá porque no se ve acompañado. Si no está acertado, el Sevilla se resiente. Depender de un solo jugador no puede ser un buen plan.&nbsp;</p><p><br/></p><p><strong>ROCÍO GUEVARA</strong></p><p><strong>Actualizado </strong>10/11/2024 - <strong>14:59</strong></p><p><strong>MARCA</strong></p>]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads.storage.googleapis.com/3035107794/198098f9563ce2dc55cb6d8ba7d7044a/papi_paler.jpeg" />
         <pubDate>2024-11-14 10:44:43 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/crelrod795/6f30ld2dvuoov65i/wish/3216863589</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Investigadores de la UPC ensayan un robot para repartir paquetería en las calles de Barcelona</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/crelrod795/6f30ld2dvuoov65i/wish/3228745101</link>
         <description><![CDATA[<p>El dispositivo cuenta con tecnología para moverse por espacios con una alta densidad de población y calles estrechas.</p><p><br/></p><p>Investigadores del Instituto de <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://elpais.com/tecnologia/2024-04-12/figure-01-el-robot-mas-cercano-al-humanoide-que-la-ciencia-ficcion-anticipo.html">Robótica</a> e Informática industrial (IRI) de la <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://elpais.com/noticias/upc-universidad-politecnica-cataluna/">Universitat Politècnica de Catalunya (UPC)</a>, junto con Carné y Vaivén Logistics, han iniciado el ensayo <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://elpais.com/noticias/robots/">del robot Ona</a> por el barrio del Born de Barcelona, con el objetivo de estudiar su aplicación en el reparto de paquetería urbana. Las pruebas han comenzado este martes en los alrededores del Centro Cultural El Born, en el marco del proyecto Botnet, centrado en estudiar cómo reducir <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://elpais.com/noticias/contaminacion-acustica/">el impacto acústico</a>, medioambiental y de <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://elpais.com/noticias/retenciones-circulacion/1/">congestión del tráfico</a> que comportan los vehículos de transporte de mercancías tradicionales. Según indican los estudios, el reparto de última milla provoca el 20 % del tráfico y el 40 % de las emisiones contaminantes en la ciudad de Barcelona.</p><p>La iniciativa, que cuenta con una subvención de más de 145.000 euros del Ayuntamiento de Barcelona y la Fundación La Caixa, <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://elpais.com/espana/catalunya/2020-10-18/barcelona-ensaya-la-entrega-de-paquetes-con-microhubs-de-ultima-milla.html">busca reemplazar el transporte de furgonetas que utilizan combustibles fósiles</a> por robots como Ona, que pueden realizar <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://elpais.com/economia/horizonte-4-0/2022-05-25/asi-seran-las-ciudades-de-la-nueva-ultima-milla.html">el reparto en la última milla de recorrido urbano</a>. El investigador del IRI a cargo del proyecto, Àngel Santamaria, ha explicado que el vehículo está pensado para recorrer “zonas de alta densidad urbana y edificios altos, donde no hay buena señal de GPS y se registra un gran movimiento de personas y de coches”.</p><p>La propuesta busca obtener un modelo de reparto de paquetes con vehículos autónomos, que incluya la navegación del robot y permita la interacción correcta entre el vehículo autónomo y los peatones. En este marco, se evaluará la integración de estos robots en la ciudad, así como el grado de aceptación de la tecnología por parte de los peatones. Santamaria ha asegurado que los primeros resultados son positivos, ya que el robot ha podido recorrer 700 metros de trayecto para la entrega de un paquete sin ninguna incidencia. Durante el resto de semana continuarán haciendo ensayos y los investigadores invitarán a empresas de repartos para que lo conozcan y puedan realizar sus observaciones o recomendaciones.</p><p>El sistema funciona a través de una aplicación móvil en la que un operador logístico solicita el servicio del robot, que se dirige al lugar, retira el paquete y luego lo traslada hacia el destino. Al llegar al lugar, la aplicación avisa al receptor de que el producto se encuentra en la puerta del domicilio para ser retirado a través de un código otorgado por el sistema, que le permitirá abrir las puertas del vehículo y recoger el paquete.</p><p>Ona es una evolución de un modelo que ya se ensayó en Esplugues de Llobregat en 2022, en el marco del proyecto europeo LogiSmile, un prototipo que comenzó a funcionar entre 2017 y 2018 y que es capaz deseleccionar paquetes individuales. Si bien está en una etapa experimental, los investigadores han considerado que su aplicación real en el reparto de mercancías podría tardar algunos años, en caso de ser evaluado positivamente su desarrollo.</p>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2024-11-21 19:07:29 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/crelrod795/6f30ld2dvuoov65i/wish/3228745101</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Fundido en negro -Un apagón sin precedentes en España y Portugal revela la vulnerabilidad por nuestra dependencia absoluta de la electricidad</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/crelrod795/6f30ld2dvuoov65i/wish/3454554069</link>
         <description><![CDATA[<p>Toda la península Ibérica sufrió este lunes un apagón generalizado <a href="https://elpais.com/economia/2025-04-28/apagon-electrico-masivo-en-espana.html">que devolvió durante varias horas la vida de 60 millones de personas a un mundo sin luz eléctrica</a>, internet ni teléfonos móviles. Las causas de este acontecimiento sin precedentes aún no habían sido aclaradas al final de la jornada. El apagón dejó escenas inéditas desde lo más cercano, como viviendas, ascensores y semáforos, hasta infraestructuras críticas que quedaron a ciegas como redes de metro, hospitales, aeropuertos o la red de ferrocarriles, que canceló el servicio por completo durante toda la jornada. El apagón afectó también a las redes de telefonía e internet, lo que contribuyó a disparar la ansiedad de la población ante la imposibilidad de contactar con sus familiares y acceder a información en medio de un caos de tráfico y servicios que será recordado durante años, aunque, una vez más, los ciudadanos españoles dieron muestras de la madurez de esta sociedad en las crisis inéditas.</p><p>El administrador de la red en España, Red Eléctrica, informó en una nota de que se había producido un “cero energético nacional” a las 12.32 del mediodía, es decir, el apagón repentino de toda la energía eléctrica en España. Sobre las causas, la empresa pública apuntó a una “oscilación fuerte del flujo de potencia de red”, una formulación incomprensible para la población que no evolucionó mucho durante el día. A la “oscilación en el sistema eléctrico europeo” se refirió el presidente del Gobierno por la tarde.</p><p>El Gobierno de España tardó cinco horas y media en comparecer mientras el país se paralizaba y versiones de todo tipo eran difundidas por distintas fuentes tanto en España como en Portugal. Ya está más que acreditado que en las crisis la ausencia de información es el campo abonado para la desinformación. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no descartó “ninguna hipótesis”. Compareció en dos ocasiones, a las seis de la tarde y a las once de la noche, en las que no aportó más novedades sobre las causas del suceso, lo que da la medida del evento sin precedentes al que nos hemos enfrentado en un sistema en el que intervienen múltiples operadores, pero sí sobre el posible detonante. Según Sánchez, durante cinco segundos se había “perdido súbitamente” de la red una cantidad de energía equivalente al 60% del consumo de España. Ante la situación de “crisis de electricidad”, el Gobierno asumió el mando de emergencias en las comunidades de Andalucía, Murcia, Extremadura, La Rioja y Madrid, y aseguró que hará lo mismo en todas las que lo pidan.</p><p>El apagón ocurrido en la península ibérica se ha convertido en la mejor evidencia de la dependencia absoluta de nuestro modo de vida de la energía eléctrica. Operaciones quirúrgicas por toda España se quedaron sin electricidad de un minuto para otro; miles de usuarios se vieron atrapados en ascensores, túneles de metro y trenes en mitad del campo; algunos aviones no pudieron despegar; empresas y comercios se quedaron sin luz ni comunicaciones a mediodía de un lunes; sin contar con el trastorno de ciudadanos tratando de cruzar ciudades colapsadas para llegar a tiempo a colegios o guarderías. En definitiva, escenas impensables en un país europeo desarrollado. Afortunadamente, ocurrió de día y en una jornada templada. La solvencia de los equipos de emergencia en infraestructuras críticas y el civismo ciudadano evitaron situaciones de peligro.</p><p>No sabemos cuándo conoceremos con todo detalle qué ha ocurrido y, sobre todo, cómo ha podido ocurrir. Pero es imprescindible reaccionar cuando se tengan datos precisos e investigar las responsabilidades. España dispone de un sistema eléctrico robusto y moderno, con suficientes cortafuegos para anticipar un apagón de estas dimensiones. El desconcierto que padecieron ayer <a href="https://elpais.com/economia/2025-04-28/ultima-hora-del-apagon-en-espana.html">todos los ciudadanos sin excepción y el trastorno en su vida diaria</a> no tiene precedentes desde los primeros días de la pandemia; la crisis eléctrica, además, se suma a la sucesión de crisis agudas de este siglo. Esta vez, una buena parte de la población del país se fue a dormir con una sensación de fragilidad extrema ante la pérdida repentina y misteriosa de cosas que damos por supuestas en la vida diaria: el teléfono móvil, internet, la electricidad, la posibilidad de llenar el tanque de gasolina del vehículo. Todo, en definitiva, quedó en suspenso durante unas horas. Esta crisis eléctrica añade una dosis inquietante, turbadora, de desasosiego, a la incertidumbre radical de los últimos tiempos.</p><p><a rel="noopener noreferrer nofollow" class="a_md_a_n" href="https://elpais.com/autor/el-pais/#?rel=author_top">El País</a></p><p><a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://elpais.com/hemeroteca/2025-04-29/">29 ABR 2025 - 05:00 CEST</a></p>]]></description>
         <enclosure url="" />
         <pubDate>2025-05-16 18:07:50 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/crelrod795/6f30ld2dvuoov65i/wish/3454554069</guid>
      </item>
      <item>
         <title>¿Selectividad? No, gracias</title>
         <author>martafalconsantigosa</author>
         <link>https://padlet.com/crelrod795/6f30ld2dvuoov65i/wish/3455006206</link>
         <description><![CDATA[<p>La Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) siempre está en discusión y reforma. ¿Por qué será? Porque <strong>es una inutilidad que encumbra una carencia democrática</strong>: la inexistente apuesta por la universidad pública de verdad, gratuita y universal. No hay dinero suficiente, lo sabemos. No hay dinero porque no se pone, nunca se ha puesto, por parte de ningún gobierno del signo político que sea</p><p>La PAU, la selectividad, nació a mediados de los años setenta del pasado siglo porque las avalanchas de aspirantes a estudiantes de la generación del <em>baby boom</em> rebasaban las previsiones de plazas de la universidad del final del <a rel="noopener noreferrer nofollow" class="trk-relacionada-intext" href="https://www.20minutos.es/minuteca/franquismo/">franquismo</a>. <strong>La selectividad no nació para mejorar la calidad de la enseñanza</strong>, como ahora se dice, ni para promover el acceso universitario a los mejores talentos: nació para cribar, al coste que fuera, porque no había –ni hay– plazas suficientes. Y así seguimos, con el dichoso <em>numerus clausus</em> encubridor de cobardías políticas.</p><p>Ningún partido político en nuestro país apuesta por la universidad pública de verdad <strong>porque ello implicaría cargarse la selectividad y propiciar el libre acceso a nuestros campus</strong>. El libre acceso para las personas que superen el bachillerato, claro. Porque es la propia universidad la que selecciona con la exigencia y el estudio, no hacen falta más fronteras.</p><p>Es el dinero, estúpido, que diría Clinton. El dinero que no hay porque no se pone en los Presupuestos por falta de voluntad política, por falta de verdadera creencia en lo público. Y, eso sí, <strong>las universidades privadas crecen como tomates para el que pueda pagarlas</strong>. Viva la igualdad.</p><blockquote><p>Es la propia universidad la que selecciona con la exigencia y el estudio, no hacen falta más fronteras.</p></blockquote><p>La PAU es un corte de cuchillo en las personas adolescentes<strong> que a veces guadaña vocaciones y vidas</strong>. Así que a modo de remedo de un lema en desuso, escribo alegre ¿Selectividad? No, gracias.</p><p><br></p><p><br></p>]]></description>
         <enclosure url="https://www.20minutos.es/noticia/5642180/0/selectividad-no-gracias-jose-maria-noguerol/" />
         <pubDate>2025-05-17 10:55:14 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/crelrod795/6f30ld2dvuoov65i/wish/3455006206</guid>
      </item>
      <item>
         <title>Mujica, la política como ejemplo</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/crelrod795/6f30ld2dvuoov65i/wish/3455127924</link>
         <description><![CDATA[<p>La muerte de José Mujica a los 89 años cierra una vida que fue, en sí misma, una lección de política. Política no entendida como cálculo, estrategia o mero ejercicio de poder, sino como compromiso y coherencia. En unos tiempos marcados por la desconfianza ciudadana hacia los liderazgos políticos, Mujica representó hasta el final una rara forma de autoridad: la que no se impone, sino que se gana. La que no necesita alzar la voz para ser escuchada. La que se construye sobre el ejemplo personal, y no sobre el espectáculo partidista.</p><p><br/></p><p>Pocas figuras políticas han irradiado tanta autenticidad como el expresidente uruguayo. No fueron los discursos, aunque tenía una facilidad natural para decir mucho con muy poco. No fueron los cargos, aunque presidió su país entre 2010 y 2015. Mujica demostró que se podía dirigir un Estado sin instalarse en la ostentación, sin caer en el cinismo, sin perder la humanidad. Su vida fue un alegato contra la pompa. Vivió en su chacra, renunció al palacio presidencial, donó buena parte de su sueldo y se movió en su viejo escarabajo. No era una pose: era su forma de estar en el mundo.</p><p><br/></p><p><br/></p><p>Su austeridad material sería solo una anécdota si no hubiera estado acompañada de una ética política firme. Mujica no solo vivió con sencillez, también gobernó con valentía. Su presidencia dejó reformas históricas: la legalización del aborto, el matrimonio igualitario, la regulación del mercado de la marihuana. Avanzó allí donde otros dudaron o recularon. Y lo hizo sin estridencias, con una serenidad que contrastaba con la radicalidad de muchas de sus ideas. Fue el revolucionario tranquilo. La calma de quien había conocido la cárcel, la tortura y la clandestinidad, pero no cultivaba el odio. Su pasado de guerrillero no lo convirtió en un fanático, sino en alguien capaz de mirar al adversario con respeto. Mujica entendía que la democracia no se defiende destruyendo al otro, sino escuchándolo.</p><p><br/></p><p>A lo largo de su vida, cultivó una relación poco común con las palabras. Su estilo era sencillo pero hondo. Sabía decir verdades incómodas sin prepotencia, invitar a la reflexión sin caer en la grandilocuencia. En foros internacionales, ante líderes mundiales, defendía una visión del desarrollo centrada en la vida digna, no en el consumo desmedido, una ética profundamente arraigada en su forma de ver el mundo y de actuar en él.</p><p><br/></p><p>Mujica se va en un momento en que América Latina y el mundo vuelven a debatirse entre promesas de redención y decepciones recurrentes. Su figura trasciende a su país, Uruguay: interpela a todo el mundo. Y honra una forma de liderazgo, de hacer política sin vanidad, sin traición a los principios. Mujica no solo creyó en ello, lo practicó. Y por eso su legado es más poderoso que nunca en tiempos de amenazas trumpistas, bulos y demagogia fácil. Porque encarnó una idea que parecía extraviada en muchos lugares del mundo: que el poder puede ser una herramienta para servir y no para servirse de él.</p><p><br/></p><p>Con la muerte de Mujica no solo se despide a un expresidente. Se despide una forma de estar en la política. Un tipo de liderazgo que no se mide solo por los votos —primera e irrenunciable herramienta de la democracia— sino por la coherencia entre el decir y el hacer. Ojalá su ejemplo no sea solo recordado, sino también imitado.</p><p><br/></p><p><br/></p>]]></description>
         <enclosure url="https://padlet-uploads.storage.googleapis.com/3853221826/9c58acd6072d0ca9206c1ccf0fc1ef5b/17474927945625958857840804652793.jpg" />
         <pubDate>2025-05-17 14:40:24 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/crelrod795/6f30ld2dvuoov65i/wish/3455127924</guid>
      </item>
   </channel>
</rss>
