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      <title>UNA HISTORIA PARA EL ROMANCE DE LA MORA CAUTIVA by MANUELA</title>
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      <description>Transformamos el Romance de la mora cautiva en una narración.</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2019-02-13 09:09:35 UTC</pubDate>
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         <title>Ismael. La Mora cautiva</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div> </div><div>Érase una vez en los oscuros montes de la frontera de la Granada árabe del siglo XIV, donde las batallas entre moros y cristianos por la reconquista de la Península eran constantes y el rapto de mujeres ideales para el casamiento era continuo, una cristiana muy guapa y trabajadora que lavaba y tendía su pesada ropa. Una cristiana cautiva que años atrás había sido raptada por los árabes en la lucha por la toma de Córdoba y se había casado en contra de su voluntad con un alto cargo del ejército árabe de Granada. <br>Un caballero muy reconocido por sus buenas y logradas hazañas en batalla, iba por los oscuros montes de la frontera de la Granada árabe una mañana cualquiera y se encontró con la mora cautiva que estaba trabajando tendiendo y lavando su ropa. </div><div>- Apártate mora guapa que Nordeltus, mi caballo, va a beber de esta agua tan limpia y cristalina. </div><div>- No soy mora, apuesto caballero, soy cristiana cautiva, fui capturada hace unos años por el ejército de Boabdil el día de Pascua mientras jugaba con mis amigas y me pusieron el nombre de Blancaflor de Alejandría. </div><div><br></div><div>-¿Te quieres venir conmigo a mi reino? Está situado en los montes de la Oliva. </div><div>-Caballero, tengo un problema. </div><div>-¿Qué problema, preciosa? </div><div>-¿Y mi ropa? ¿Dónde la metería? </div><div>-La de hilo y la de Holanda vendría en mi caballo pero la demás, la demás iría río abajo. </div><div>-¿Y mi honra, caballero? ¿Dónde la metería? </div><div>-En la punta de mi espada y en el corazón. </div><div><br><br></div><div>Más tarde, emprendieron el viaje hacia los montes de la Oliva, no era un viaje muy largo ni muy difícil, pero sí un viaje lleno de emotividad, dolor, recuerdos y, sobre todo, nostalgia por parte de la cristiana cautiva. Ella lloraba y lloraba, recordaba y recordaba; recordaba a su hermano Bernabé, a su padre Rodrigo y a su madre María. Sufría y sufría porque les echaba tanto de menos que los intentos de fuga para volver a su casa habían sido intensos el primer año. Después, desistió. </div><div><br><br></div><div>-¿Por qué lloras hermosa? ¿Quieres volver a donde te llevaron esos animales? </div><div>- No es eso, noble caballero. Escucha, recuerdo que mi padre Rodrigo venía aquí a cazar muy a menudo con mi hermano Bernabé y pues me has entrado muchos recuerdos. </div><div>-¿Has dicho Rodrigo? </div><div>-Sí. </div><div>-¿Has dicho Bernabé? </div><div>-Afirmativo. </div><div>Pero ¡qué oyen mis ojos y qué ven mis oídos! Perdón, ¡Qué ven mis ojos y qué escuchan mis oídos! ¡Yo soy Bernabé, soy Bernabé el Blanco, hijo de Rodrigo el grande conquistador! </div><div><br></div><div>Los dos hermanos proceden a darse un abrazo, un abrazo cálido, acogedor, cómodo y sobre todo producto del amor de unos hermanos que acaban de reencontrarse. </div><div>Después de ese abrazo se montan en el caballo, que no ha prestado mucha atención al abrazo y comienzan un viaje de regreso hacia lo que era, y ahora es la casa de la hermosa cristiana cautiva. </div><div><br></div><div>-¡Madre! abra la puerta, traigo el mejor presente que una madre se pueda esperar! </div><div>-¿Qué es hijo? </div><div>-Contempla a esta cristiana cautiva tan hermosa, ¡Tu hija perdida, Ana de los montes de la Oliva, con 5 años más, pero sigue siendo la misma! </div><div><br><br></div><div>Seguido de esto, la casa entera estalló a gritos de felicidad entre la familia, la cristiana cautiva no se podía imaginar que un día tan normal como ese se convirtiera en el mejor día de su vida. <br>FIN</div>]]></description>
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         <pubDate>2019-02-14 11:34:47 UTC</pubDate>
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         <title>La Mora cautiva. Por Ramón Merino.  </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Corría el año 1457 y en una casa de un alto mando musulmán retirado, que estaba escondida en los montes más oscuros que tiene la morería en Córdoba , lavaba una mora guapa, lavaba una mora linda, bajita, rubia, de unos veintitrés años. Lavaba su linda ropa, tendía en las alegrías cuando vio en ellas a un caballero en su caballo, alto, apuesto, moreno,  con algunas cicatrices de la guerra, con una armadura plateada ya muy desgastada de tantas batallas, probablemente unos pocos años mayor que la mora y con el escudo de su gran casa noble, la casa Valenzuela. Entonces, el caballero, con una voz imponente,  estas palabras decía: <br> </div><div>-Apártate, mora guapa, apártate, mora linda, que va a beber mi caballo agua clara y cristalina. <br><br> -No soy mora, caballero, que soy cristiana cautiva: Me cautivaron los moros el día de Pascua Florida o también más conocido como el domingo de resurrección. En el jardín de mi casa me atraparon mientras estaba jugando con mis amigas y de nombre me pusieron Blanca Flor de Alejandría. <br><br></div><div>-¿Te quieres venir conmigo a los montes de la Olivia y liberarte de esta cautividad? <br><br> -¿Y mi ropa Caballero?, ¿Dónde de yo la metería? <br> </div><div>- La de hilo y la de Holanda en mi caballo vendría, y la demás, inferior, río abajo la echaría. <br><br></div><div>-¿Y mi honra caballero?, ¿Dónde yo la metería?  <br><br></div><div>- En la punta de mi espada y en mi corazón metida. <br><br></div><div>Al subir aquellos montes, la mora lloraba y sufría. <br><br></div><div>-¿Por qué lloras, mora guapa?, ¿Por qué lloras, mora linda? ¿Acaso no eres feliz sabiendo que ya no estás cautiva?  <br><br></div><div>- No, apuesto caballero, lloro porque mi padre a cazar a estos montes venía, y a mi hermano Bernabé de compañero traía. <br><br></div><div>- ¿Y qué oigo, madre santa?, ¿Y qué oigo, madre mía? Creyendo traer esposa, traigo en realidad a  mi hermana cautiva. Abra usted la puerta madre, balcones y galerías, que aquí le traigo a su hija, la que tanto quería, que le quitaba el sueño de noche y también de día. <br><br></div><div>La chica, atónita de la emoción se bajó del caballo, para abrazar a sus padres, que ya llevaban mucho sin verse. El hermano no fue menos, la familia se reunió de nuevo y se fundieron en un gran abrazo. La madre, de nombre Catalina, con el rostro casi al borde de un ataque no podía contener las lágrimas, era morena bajita, un rostro marcado por la pérdida de su hija, que desapareció en muy pocos segundos.   Bernabé tenía una sonrisa de oreja a oreja. Y el padre, llamado Fernando, alto, rubio con una cicatriz en la cara de la guerra, no podía parar de gritar de la euforia.  Aquellos días todos se enteraron del retorno de la chica.  <br><br><br></div><div><br><br><br></div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2019-02-14 11:34:56 UTC</pubDate>
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         <title>Santi</title>
         <author>santisilesreche</author>
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         <description><![CDATA[<div> </div><div>Un día por la mañana mientras los gallos cantaban, una preciosa mora salió a la calle y se dirigió al río para lavar la ropa. De repente vio de lejos a un enorme caballero que se dirigía hacía ella con su caballo y su armadura y le dijo:<br>- ¿Qué hace una mora tan preciosa como tú con esta ropa sucia y, a pesar de ello, sigues siendo bella? </div><div>- Muchas gracias, pero no tengo mucho dinero para ropa. Y ¿qué hace un caballero como tú con una pueblerina como yo?</div><div>- Pues vente con esa ropa conmigo y sube todos los beneficios y lo que quieras a mi caballo . </div><div>Dudando un rato, respondió la joven: -Acepto, me voy contigo, pero soy mora cautiva.</div><div>- No te preocupes, solo quiero que seas tú </div><div>Durante el viaje el caballero l vio llorando y le preguntó:<br>- Vamos a un lugar muy bonito ¿porqué lloras, mora? </div><div>- Recuero cuando mi padre se llevaba a mi hermano Bernabé a cazar  en estos montes. </div><div>- ¡Qué dices! Yo me llamo Bernabé y perdí a mi hermana hace mucho que se llamaba Ankira. </div><div>-Ese es mi nombre cristiano,  me llamo Ankira.</div><div>Al llegar a su casas, grita el caballero: - Padre y madre, traigo a vuestra y hija y a mi hermana. <br>- Ankira donde has estado todos estos años- Pregunta su padre mientras la abrazaba y la besaba.</div><div>- Padre, un día, mientras recogía fruta del campo, un hombre me dijo que una mujer se había caído y necesitaba ayuda. Me engañó y me llevó a la cuidad donde he tenido que trabajar mucho.</div><div>- Lo importante es que estás bien y por fin con nosotros.<br><br></div><div>Se abrazan y se prometen no volver a separarse.</div><div><br><br></div><div><br><br></div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2019-02-14 11:37:32 UTC</pubDate>
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         <title>La hermosa mora cautiva. Por Francisco Fuentes</title>
         <author>susanarienda</author>
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         <description><![CDATA[<div> </div><div>Un día, en unos montes muy oscuros en la frontera entre Granada y Jaén, había una bella mora que era cristiana cautiva. Estaba lavando su ropa tranquilamente en un pilar cuando llegó un noble caballero. El caballero se fijó en ella, vio que era hermosa y le dijo: </div><div>- Hola, bella mora, apártate de mi camino que tengo que darle de beber a mi sediento caballo de aquella agua tan limpia y cristalina. </div><div>- La mora, ante el caballero montado en su caballo blanco dijo: - yo no soy mora mi apuesto y noble caballero, resulta que soy una pobre cristiana cautiva. Me raptaron los malvados moros mientras yo estaba precisamente lavando mi ropa en otro río con el agua más cristalina. Me humillaron, torturaron y me pusieron de nombre Blancaflor de Alejandría. </div><div><br>El caballero, escuchando atentamente su preciosa voz y contemplando su belleza, le dijo: -¿Te gustaría venir conmigo a las bellas tierras de Jaén? Nos casaremos y tendremos tres varones y dos bellas doncellas como tú.</div><div>- Pero ¿qué hago yo con mi ropa? </div><div>El caballero dijo: - La de hilo y la de holanda son de buena calidad así que se vendrá en mi caballo con nosotros y el resto de la ropa la tiraremos río abajo. </div><div><br>Más tarde, cuando atardeció, iba la pareja por las grandes colinas de olivos de la tierra jiennense. La mora empezó a fijarse en las colinas de su alrededor y, de repente, empezó a llorar. El caballero le preguntó: -¿Por qué lloras, belleza mía?<br>La cautiva respondió: </div><div>- Lloro porque, en estas colinas, mi padre junto con mi humilde hermano, Bernabé, venían a cazar. <br>El caballero, al escuchar estas palabras, se dio cuenta de que la voz de ella era la de su hermana y le dijo: </div><div>- Creía que yo traía una hermosa mujer para casarme y ahora resulta que es mi hermana cautiva, la hermana de mi sangre. No sabes lo mal que lo hemos pasado estos tres años. Vamos a casa con madre. </div><div>- ¿Y padre? </div><div>- Padre… padre murió en una lucha intentando rescatar a su bella hija. </div><div><br>Cuando llegaron a la aldea en la que vivía el caballero y su familia, gritó ante las puertas de su casa:  <br>-¡Madre, abra las puertas que aquí traigo a mi bella hermana cautiva! ¡La joven mujer con la que tenías pesadillas de noche y de día! ¡La dama por la que padre se sacrificó! <br>Tras los primeros abrazos y llantos se celebró un increíble banquete con todo tipo de comida  para celebrar toda la familia el regreso de Blancaflor.</div>]]></description>
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         <pubDate>2019-02-14 11:39:05 UTC</pubDate>
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         <title>Adrián Generoso</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div> </div><div><strong>Historia de la mora cautiva</strong></div><div>Érase una vez un caballero andante alto, esbelto y atractivo que tenía fama por ser un galán entre sus conocidos y un héroe para muchos que con su caballo Babieca había vencido a bandidos. Este trotaba entre los montes oscuros de la morería y se acercó a un riachuelo para que su caballo bebiera del agua cristalina. Allí se encontraba una mora guapa con piel lisa y morena, con unos ojos que resaltaban en su rostro, bajita de estatura, aunque más bella que ninguna otra, una mora linda que lavaba la ropa y la tendía con alegría. El caballero le dijo:</div><div>   -Apártate, mora linda; apártate, mora guapa, que mi caballo va a beber de esta agua cristalina.</div><div>La mora le respondió: </div><div>   -No soy mora caballero, yo soy una mujer cristiana que está cautiva, cautiva por los moros desde un día de Pascua Florida cuando estaba en el jardín de mi casa jugando con mis amigas y me pusieron de nombre Blancaflor de Alejandría.</div><div>El caballero ofreciéndole su ayuda le dijo a la joven cautiva: </div><div>   -¿Te quieres venir conmigo a los montes de la Oliva?</div><div>La joven cautiva aceptó, pero quería llevarse consigo sus cosas y le preguntó al caballero:</div><div>   -Y mi ropa caballero, ¿dónde yo la meteria?</div><div>A lo que el caballero contestó:</div><div>   -La de hilo y la de holanda en mi caballo vendría y la demás, inferior, río abajo la echaría. </div><div>La joven cautiva, con sus dudas y miedo pensando en qué pasaría con su honra  se montó en el caballo del caballero y emprendieron el viaje. <br>A mitad de camino, cuando estaban atravesando los montes, la joven empezó a llorar y el caballero preocupado le preguntó:</div><div>   -¿Por qué lloras, mora guapa? ¿Por qué lloras, mora linda?</div><div>Y la joven le explicó al caballero que a esos montes solía ir su padre a cazar con su hermano, Bernabé, de acompañante. El caballero se sorprendió ya que él era el chico del que hablaba la joven. Entonces se dio cuenta de que eran hermanos, ella era su hermana la que había desaparecido hacía mucho tiempo atrás. </div><div>El caballero agitó las riendas de su caballo y aceleró el paso para llevar a su hermana a casa lo antes posible, al llegar fue gritando en busca de los miembros de su familia.</div><div>   -¡Madre! ¡Padre! Traigo a la hermana desaparecida- Exclamó</div><div>Rápidamente los padres del caballero salieron fuera de la casa y al verla rompieron a llorar de alegría.<br>Hicieron una fiesta de bienvenida, prepararon un gran banquete y estuvieron festejando la vuelta a casa de la joven durante largos días.</div><div>FIN </div><div><br> </div>]]></description>
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         <pubDate>2019-02-14 11:39:22 UTC</pubDate>
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         <title>Jose Martínez                                                                                                     LA MORA CAUTIVA</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/manuelafm74/6bhlmf2lqiki/wish/331231818</link>
         <description><![CDATA[<div> </div><div>Era un día de invierno del año 1.402, en el que un joven y fuerte caballero, salía a pasear de madrugada con uno de sus muchos caballos para tomar el aire. <br><br></div><div>Por el camino, el caballero vio a una mujer musulmana muy guapa,  de edad similar a la suya, lavando la ropa en un río de agua cristalina. <br><br></div><div>El caballero, acercándose, le dijo a la joven:<br>- Mora guapa, apártate un momento para que beba agua mi caballo sediento.<br><br></div><div>-No soy mora, soy cristiana  cautiva, me raptaron los moros el día de Pascua Florida - le respondió al caballero. <br><br></div><div>Con lo que  el caballero contestó:   - ¿Te gustaría venirte conmigo a los montes de la Oliva? <br><br></div><div>Ella indecisa le preguntó:                  - ¿dónde metería la ropa?                El joven fuerte y moreno  le respondió muy seguro:                     - La de hilo y holanda en mi caballo, todas las demás río abajo. <br><br></div><div>-Y mi honra ¿dónde yo la metería?- preguntó ella. <br><br></div><div>-En la punta de mi espada y en el corazón metida - respondió él.<br><br></div><div>-¿Dónde viviríamos? - dijo la mujer un poco asustada. <br><br></div><div>-No te preocupes, tengo una  casa noble,  la casa Martínez,  donde nos podremos alojar. Es esa casa grande de ahí arriba. <br><br></div><div>Subiendo a los montes de Oliva, la mujer lloraba y sufría. <br><br></div><div>-¿Por qué lloras mora guapa?- le preguntó hasta dos veces. <br><br></div><div>Ella contestó:                                           - Lloro porque de pequeña iba a cazar con mi padre y mi hermano Bernabé. <br><br></div><div>     El joven caballero estaba confuso, pero llegó a darse cuenta de que no era una mujer cualquiera, que era su hermana. <br><br></div><div>     Cuando llegaron al monte Oliva, a la casa del caballero, le dijo a su madre:                                                  - ¡Madre salga!, que no vuelvo con una mujer cualquiera, si no con mi hermana cautiva, esa que te quitaba el sueño de noche y también de día. <br><br></div><div>     Una vez que se bajaron del caballo los dos para abrazar a su madre, dedicaron largo tiempo a charlar  sobre lo que le había ocurrido a la hija.                            <br>                                                FIN</div>]]></description>
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         <pubDate>2019-02-14 11:39:34 UTC</pubDate>
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         <title>La hermosa cautiva. Por Antonio Garrido</title>
         <author>carmencasasprofe</author>
         <link>https://padlet.com/manuelafm74/6bhlmf2lqiki/wish/331231928</link>
         <description><![CDATA[<div> </div><div>LA MORA CAUTIVA </div><div><br>Érase una vez, en una pequeña casa en los montes más oscuros que tiene la moraría en una mañana lluviosa, una joven hermosa mora lavaba mientras veía acercarse a un alto y fuerte caballero cabalgando en su gran y hermoso caballo. Este acercándose a ella le dijo: </div><div><br></div><div> -Apártese hermosa mora, que va a beber agua cristalina mi sediento caballo. <br><br></div><div> A lo que la mora le contestó: </div><div><br></div><div> -No soy mora caballero, que soy cristiana cautiva, me cautivaron los moros el día de pascuas Florida mientras jugaba con mis amigas en el jardín de mi preciosa casa y de nombre me pusieron Blancaflor de Alejandría. </div><div><br></div><div> -¿Te quieres venir conmigo a los montes de la Oliva? </div><div><br></div><div> A lo que la mora le pregunto: </div><div><br></div><div> -¿Y qué haré con toda mi ropa, caballero? ¿Donde la metería? </div><div><br></div><div> -La de hilo y la de holanda vendría en mi caballo y las demás las tiraríamos río abajo </div><div><br></div><div> -Y mi honra, caballero, ¿dónde yo la metería? </div><div><br></div><div> -En la punta de mi espada y en el corazón metida. </div><div><br> Al subir aquello montes la mora sufría y lloraba. </div><div><br></div><div> Por lo que el caballero le preguntó: </div><div><br></div><div> -¿Por qué lloras, mora guapa? ¿Por qué lloras, mora linda? </div><div><br></div><div> -Lloro porque a estos montes mi padre a cazar venía y a mi hermano Bernabé de compañero traía. </div><div><br></div><div> -Y ¿qué oigo, madre santa?Y ¿qué oigo madre mía? Creyendo traer a mi esposa, traigo a mi hermana cautiva. </div><div><br></div><div> Abre usted la puerta, madre, balcones y galerías, que aquí le traigo a su hija, la que usted tanto quería , la que le quitaba el sueño de noche y también de día. </div><div><br></div><div> La madre se alegró tanto que le contestó con un gran abrazo mientras lloraba y le dijo: </div><div><br></div><div> -¡Hija mía! Te dábamos por muerta desde ese día que te fuiste por la noche y en la cual ya no volviste nunca. </div><div><br></div><div> -Lo siento madre, pero me tuve que ir por motivos personales los cuáles, ahora, no quiero contar, pero tranquila que pase lo que pase no me voy a volver a ir. </div>]]></description>
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         <pubDate>2019-02-14 11:40:00 UTC</pubDate>
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         <title>LA MORA CAUTIVA</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/manuelafm74/6bhlmf2lqiki/wish/331232209</link>
         <description><![CDATA[<div><strong><em>Mónica Muñoz Herrera </em></strong></div><div>Una mañana muy temprano, en el monte de la Maroma en Málaga, una chica estaba lavando a la misma vez que escuchaba los sonidos de la naturaleza. Una mora guapa y linda, de ojos lindos y brillantes vio cómo se acercaba un caballero, diciendo halagos hacia ella. La chica pensaba que sería el hombre de su vida, porque desde el primer momento le cautivó con su sonrisa, su flequillo movido por el viento y su fresco aroma. <br><br></div><div>-Apártate, mora guapa; apártate, mora linda, que va a beber mi caballo agua clara y cristalina. <br><br></div><div>-No soy mora, caballero, que soy cristiana cautiva. Me cautivaron los moros el día de la Pascua Florida en el jardín de mi casa jugando con mis amigas y de nombre me pusieron Blancaflor de Alejandría. <br><br></div><div>El caballero le propuso ir a dar un paseo para conocerla mejor; sin embargo, ella estaba haciendo las tareas encomendadas, por lo que, se lo pensó un momento, pero no dudó en ir, porque a ella le encantaba el chico y parecía que a él también. En ese paseo acabaron congeniando y él le dijo:<br><br></div><div>-¿Te quieres venir conmigo a los montes de la Oliva? <br><br></div><div>-Y mi ropa, caballero, ¿dónde yo la metería? <br><br></div><div>-La de hilo y la de Holanda en mi caballo vendría y la demás inferior, río abajo la echaría. <br><br></div><div>-Y mi honra, caballero, ¿dónde yo la metería? <br><br></div><div>Los dos un poco avergonzados se acercaron lentamente y se miraron a los ojos. Un momento bastante incómodo para ambos ya que sus labios se rozaron, a la misma vez que sonreían. <br><br></div><div>Ella le dijo: -Te quiero, me encantas ¿lo sabías? <br><br></div><div>-Algo me dice que no podemos estar juntos- Respondió: -¡Señor!<br><br>Pero, de pronto, el joven la apartó al ver pasar a un chico por allí.<br><br>-Tranquilo, vengo en son de paz- <br><br>La joven, cogiéndolo fuerte de la mano, le dijo: <br>-Vete, por favor es un momento para nosotros dos. <br><br></div><div>-Lo conozco- Le dijo a su amado <br><br></div><div>Era su antiguo prometido. Entonces, los dos chicos comenzaron a pelear por la cristiana cautiva que impactada, intentaba poner paz entre los dos. La joven asombrada poco a poco se alejó. Ella sabía a quién de verdad amaba; y, entonces, el caballero se acercó para prometerle que la cuidaría para el resto de sus días. Caminaron juntos y una vez situados en la cima de la montaña, a ella le vinieron una serie de recuerdos. Estaban justo en el mismo lugar al iba su padre con su hermano. Y esta melancólica la hizo venirse abajo. <br>El joven, al subir aquellos montes y viendo que la mora lloraba y sufría le dijo:<br><br></div><div>-¿Por qué lloras mora, guapa? ¿Por qué lloras mora linda?-<br>Preguntó preocupado. <br><br></div><div>Ella respondió - Lloro porque a estos montes mi padre a cazar venía y a mi hermano Bernabé de compañero traía. <br><br></div><div>Los dos se quedaron pensando y el caballero que pensaba que era una mora, descubrió que no que era una cristiana cautiva. Se la llevaba como esposa y asombrado el caballero descubrió que era su hermana, aquella que él consideraba pérdida y de la que echaba de menos su ausencia. Ella pensaba que sería su amor para toda la vida. <br><br></div><div>-¿Y qué oigo, madre santa? ¿Y qué oigo, madre santa? Creyendo traer esposa, traigo a mi hermana cautiva. <br><br></div><div>-Te quiero hermano… <br><br></div><div>-¿Qué hacemos con lo nuestro? <br><br></div><div>La mora sonrío porque pensaba que era muy bonito aquello que hizo por ella, y pensó que podían seguir con lo suyo, pero claramente ya nada sería igual. El aceptó y continuaron hacia delante. <br><br></div><div>Hermana, caminemos juntos hacia casa, para ver a la familia, que tu ausencia nos quitaba el sueño de noche y día. <br><br>Por el camino volvió a aparecer el joven con el que peleó su hermano y, ella decidió darle una oportunidad a su historia. Le contó todo y le pidió que la acompañara a su casa para  encontrarse con su familia.<br><br>Al llegar a la puerta de la que fue su casa, dijo: - Ábrame, madre. Soy Blancaflor, vuestra hija... me ha encontrado mi hermano y me ha traído hasta casa. Me acompaña el que será mi futuro esposo.<br>La madre y el padre emocionados, no dejaban de abrazarla y tocar su rostro para ver que era ella y que, de verdad, ahí estaba, delante de ellos.<br>El padre se volvió hacia el joven: <br>-Encantado, soy Roman.<br>Y, después, a su hija: <br>-Hija, echábamos de menos tu ausencia. Felices de que vuelvas con Roman.<br>El hermano de Blancaflor, Roman y ella fueron muy felices, cada uno escogió su camino y se ayudaron en todo momento. <br><br></div><div> <br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2019-02-14 11:40:57 UTC</pubDate>
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         <title>Luisa Ruiz. LA MORA CAUTIVA. </title>
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         <description><![CDATA[<div> Érase una vez, en los montes que hacían frontera entre Granada y Jaén, una mora muy guapa con cabellos oscuros y piel morena llamada Blancaflor de Alejandría. <br><br></div><div>Casi acababa de salir el sol y ella ya estaba tendiendo su bonita ropa con alegría mientras que el aire fresco le movía su hermoso cabello. Mientras tendía, se imaginaba una vida sin problemas, con un marido perfecto. Se puso a cantar y a bailar mientras se imaginaba todo esto. Y justo en ese momento paso un caballero alto, con el cabello rubio, de piel clara, muy bien vestido, montado en un caballo. Blancaflor paró de cantar y de bailar porque notó cómo el caballero le daba órdenes a su caballo para que parase en frente de ella. Y fue así que el caballero dijo:<br><br></div><div>- ¿Podría apartarse, hermosa mora? Mi caballo quiere beber agua clara y cristalina. </div><div> </div><div>-  Perdone caballero, no soy mora, soy cristiana cautiva. Lo moros me cautivaron en el jardín de mi casa mientras jugaba con mis amigas. El día de Pascua Florida.</div><div> </div><div>-  Mis disculpas ¿y cómo se llama esta hermosa mora?</div><div> </div><div>-  Los moros, al cautivarme, me pusieron de nombre Blancaflor de Alejandría, pero usted me puede llamar Blanca. </div><div> </div><div>-  Un placer Blanca. Yo soy Felipe ¿le gustaría venir conmigo a los montes de Oliva? Así nos podremos conocer mejor. </div><div> </div><div>En ese momento Blancaflor empezó a imaginarse toda una vida junto a Felipe, una vida perfecta junto a él. Pero pensó y dijo: <br><br></div><div>- Y mi ropa, caballero, ¿Dónde la metería?</div><div> </div><div>-  Por eso no hay problema, Blanca, la llevaría en el caballo, pero eso sí, la de mayor calidad. La demás ropa la tendríamos que echar por el río. </div><div> </div><div>En ese momento una campesina amiga de Blanca, que vivía cerca de ese lugar pasó y se quedó mirando. Ella estaba intentando averiguar que pasaba y por eso dijo: </div><div>-  ¡Buenos días! Blancaflor ¿Y este hermoso caballero?</div><div>-   Nada Carolina, me está ofreciendo que me vaya con él.</div><div>-  ¡Enhorabuena Blanca! Espero que seáis felices. Te echaremos mucho de menos por aquí. – Respondió Carolina. </div><div> </div><div>A Blanca le podía la ilusión y más después de que Carolina le dijera todo eso, ya se estaba imaginando hasta la boda, pero preguntó: <br><br></div><div>-  ¿Y mi honra Felipe?</div><div>- No se preocupe hermosa, estarás protegida por mí, por mi espada, y tu honra estará en mi corazón. Te prometo que seremos muy felices y podremos formar una familia perfecta.<br><br></div><div>Y al escuchar estas palabras, Blancaflor no se lo pensó dos veces y se subió al caballo. <br>Mientras iban cabalgando hacia los montes, la mora empezó a recordar todas las veces que su hermano y su padre iban por esos montes cazando, mientras que ella y su madre les miraban esperándoles. Esto le causó mucha nostalgia y sin darse cuenta empezó a llorar. </div><div>- ¿A qué se deben esas lágrimas, Blancaflor? -Preguntó Felipe. </div><div>-  Me he acordado de mi padre y mi hermano, estos montes me recuerdan mucho a ellos. <br><br></div><div>Felipe empezó a pensar y también recordó como su padre le traía a cazar a estos montes y se acordó de como su hermana y su madre les veían. Felipe se dio cuenta de que Blancaflor no sería su mujer nunca, ya que se trataba de su hermana. Blanca en esos momentos pensó lo mismo y se dio cuenta de que Felipe era su hermano. Los dos se miraron y empezaron a llorar de alegría y emoción.  </div><div>-   No sabes cómo os he echado de menos a usted y a madre. </div><div>-  No había día que no nos preguntásemos dónde, cómo y por qué te fuiste. </div><div>-   Lo importante es que vuelvo a casa. – Dijo Blancaflor con ilusión y lágrimas en la cara y dándole un abrazo a su hermano.</div><div> </div><div>Pusieron rumbo a casa, dos hermanos que pensaban que serían esposo y esposa. <br><br></div><div>-  ¡Madre! Pensaba que traía esposa a casa y Dios puso en mi camino a mi hermana! <br><br></div><div>Cuando su madre vio a Blancaflor empezó a llorar desesperadamente, recordando como un día desapareció de sus vidas sin saber la razón. <br><br></div><div>Blancaflor pensó en todo lo que le había pasado en una mañana, pensaba que su felicidad completa dependía de un hombre. Pero al ver a su hermano y a su madre, comprendió que su felicidad dependía de ellos. <br><br></div><div>Y fue así como la hermosa Blancaflor de Alejandría encontró la felicidad un día inesperado que se convirtió en el mejor de su vida. <br><br></div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2019-02-14 11:41:47 UTC</pubDate>
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         <title>LA MORA CAUTIVA. Belén Espinar García</title>
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         <description><![CDATA[<div><br></div><div>Érase una vez, en los motes oscuros de Granada, se despertaba una mañana soleada una mujer con una  tez blanquecina, pelo rubio y ojos azules, llamada Blanca Flor de Alejandría. <br>Ella era una muy guapa y era cautiva de los moros. <br>Le ordenaron que lavara y tendiera la ropa a los pies del río por lo que ella, como los tenía que obedecer,  se dirigió al río y empezó a tender. <br>Entre canción y canción,  lavaba y tendía, pero de repente apareció, él, un chico alto, guapo y simpático de nombre Bernabé. <br>Él vivía en un castillo en la cima del monte alejado del pueblo, pero  buscaba el amor por lo que decidió bajar al pueblo. <br>Por casualidad, su caballo decidió detenerse para beber en el río donde Blanca Flor estaba lavando. A él le gustó la chica por lo que decidió hablarle. <br><br></div><div><strong>CABALLERO</strong>: Buenos días, linda mora. </div><div><strong>BLANCA:</strong> Buenas, caballero. Yo no soy mora. Soy una cautiva cristiana por ellos. </div><div><strong>CABALLERO:</strong> ¡oh! Pues vente conmigo en mi caballo hacia mi castillo. </div><div><strong>BLANCA:</strong> ¿y qué hago con mi hermana? Ella vive aquí conmigo. </div><div><strong>CABALLERO:</strong> ve a por ella  y traela rápido, así, nos iremos juntos, y podréis estar seguras. </div><div><strong>BLANCA: </strong>Vale caballero. <br><br></div><div>Blanca flor entró en la cocina donde estaba su hermana y le contó lo sucedido. Su hermana, Lucrecia, no lo dudó ni un segundo y salió corriendo hacia el caballero para montarse en su caballo. <br><br></div><div> <strong>BLANCA:</strong> ¿Qué puedo hacer con mi ropa? <br><br></div><div><strong>CABALLERO:</strong> Podrías traer una poca en mi caballo, quizás la que más te guste, después la ropa que no te traigas la puedes echar río abajo y llegará a mi castillo. </div><div><strong>BLANCA</strong>: ¿Y, después, qué haría? No tendría dinero, y tampoco podría salir de tu castillo ya que los moros me atraparían. </div><div><strong>CABALLERO</strong>: Tranquila, yo te podría prestar dinero y pondríamos seguridad a tu hermana y a ti para que estéis totalmente protegidas. </div><div><strong>BLANCA:</strong> Muchas gracias, ¿por qué haces todo esto por mí? </div><div><strong>CABALLERO:</strong> Porque no tienes por qué ser cautiva de los moros, todos debemos tener libertad, además ¿los cristianos se protegen no? </div><div><strong>BLANCA:</strong> Cierto, muchas gracias caballero. </div><div><strong>LUCRECIA</strong>: Muchas gracias. </div><div> </div><div>Montados en el caballo, comenzaron a subir poco a poco la colina, pero, de repente, Blanca Flor comenzó a llorar. <br><br></div><div><strong>CABALLERO:</strong> ¿Por qué lloras, bella dama? </div><div><strong>BLANCA:</strong> Hace unos años, cuando era pequeña, Lucrecia y yo jugábamos en estos montes con mi hermano. Nosotros jugábamos, pero él se perdió. Días después, subíamos y lo llamábamos, pero nunca lo encontramos.  Un día llegaron los moros y nos llevaron con ellos. Desde ahí no sabemos nada de mi familia, solo estamos ella y yo. <br><br></div><div><strong>CABALLERO</strong>: ¿Qué? ¿Cómo se llamaba tu hermano? </div><div><strong>BLANCA:</strong> Él se llamaba Bernabé. </div><div><strong>CABALLERO</strong>: No puede ser. <br><br></div><div>De repente, el caballero para el caballo y se baja. Blanca Flor, asustada, porque no entiende lo que está pasando. </div><div> </div><div><strong>BLANCA</strong>: ¿qué está pasando? </div><div><strong>CABALLERO</strong>: hace unos años me perdí en el bosque jugando con mis dos hermanas, recuerdo que era un día soleado, en plena primavera. Jugábamos al escondite, pero, de repente, las perdí de vista, me perdí entre los árboles. Yo no sabía qué hacer por lo que empecé a subir colina arriba; de repente, me encontré un castillo y decidí pedirle ayuda a los nobles que vivían allí, conseguí convencerlos y me quedé con ellos. </div><div><strong>BLANCA:</strong> No puede ser- llora- ¡res nuestro hermano! <br><br></div><div> Lucrecia y yo nos bajamos del caballo y le damos un abrazo <br><br></div><div><strong>BLANCA:</strong> Entonces, tú eres Bernabé. </div><div><strong>CABALLERO</strong>: Y tú eres Blanca Flor y ella Lucrecia. </div><div><strong>BLANCA:</strong> Sí, no me lo puedo creer, por fin te hemos encontrado. </div><div><strong>CABALLERO:</strong> Subamos al caballo, los nobles nos esperan. <br><br></div><div>Subimos al caballo, y seguimos subiendo hacia  el castillo. Por el camino nos contamos las experiencias vividas durante  todo este tiempo y planeamos las próximas experiencias inolvidables. Por fin estamos juntos, y por fin hemos encontrado a nuestra familia. <br><br></div><div><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2019-02-14 11:42:07 UTC</pubDate>
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         <title>ROMANCE DE LA MORA CAUTIVA de Celia Generoso.	</title>
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         <description><![CDATA[<div>Había una vez una mora llamada Fátima que vivía en los montes más oscuros de Córdoba. Cada día subía a lavar a lo más alto del monte porque se respiraba mucha paz y tranquilidad. <br>Estos montes eran muy peculiares ya que poseían mucha vegetación. Había diferentes tipos de flores, como azahares, jaras, lirios y matorrales como romero y tomillo.  <br>Fátima era una chica muy apreciada en su pueblo, ya que era guapa, linda y, sobre todo, trabajadora. Su pelo era castaño y tenía una piel muy morena. Sus ojos eran muy claros, tanto que te podías reflejar en ellos. <br>Un día mientras lavaba en el río, un caballero apareció junto a su caballo. Fátima no se había dado cuenta y se asustó cuando que el caballero le dijo: -Apártate mora guapa, que mi caballo quiere beber agua en el río- Era un caballero alto, de ojos oscuros y cabello rubio. Su piel era bastante morena y transmitía mucha simpatía.<br>Al volverse la mora, el caballero se quedó bastante sorprendido al ver la dulzura que transmitía Fátima, por lo que le preguntó: <br>- ¿Cómo te llamas, mora linda?<br>- No soy mora, soy cristiana- Respondió Fátima<br>- El día de Pascua Florida estaba en el mercado con mi madre cuando de repente una banda de moros me cautivaron. Estos me pusieron de nombre Blancaflor de Alejandría. <br>A Fátima no se le podían contener las lágrimas mientras que le contaba su historia al caballero. Este, al verla tan triste y sufriendo le contestó:<br>-¿Por qué no te vienes conmigo a los montes de la Oliva? Allí soy un caballero muy prestigiado y se me conoce con el nombre de “Alfonso el valiente”. Mi familia y yo te podríamos proteger de cualquier moro -A lo que Fátima, un poco más calmada respondió: <br>- ¡Qué alegría más grande me acabas de dar, Alfonso! En los montes de Oliva también vive mi familia, pero  ¿dónde voy a guardar toda mi ropa? Las personas que me cautivaron me lo arrebataron todo.<br>- La ropa más buena y cara la puedes poner en mi caballo. El resto de trapos y trajes los podemos echar al río o quemarlos en la hoguera. No te preocupes por tener pocas cosas; en el mercado de mi pueblo, podremos comprar todo lo que necesites. Fátima volvió a ponerse triste, pues pensaba que en el pueblo de las personas que la cautivaron la iban a mirar con desprecio e iba a perder toda su honra. <br>Además de ser trabajadora, Fátima era muy sumisa por lo que temía huir de los moros. <br>Alfonso, ya cansado de esperar dijo:- Venga Fátima, tenemos que marcharnos antes de que anochezca. Los montes de la Olivia son muy peligrosos, pues una manada de lobos amenaza los montes cada noche. Sin pensarlo dos veces, Fátima subió al caballo de Alfonso y emprendieron su camino colina abajo. <br>Fátima no podía contener las lágrimas, por lo que el caballero le preguntó:- ¿Por qué lloras, guapa? No debes tener miedo en abandonar esta ciudad. Te mereces una buena vida después de todo lo malo que te ha pasado - Fátima, secándose las lágrimas, respondió: - Estoy muy triste porque mi padre traía a cazar a mi hermano Bernabé a estos montes. Es de los mejores recuerdos que tengo de ellos. Los echo muchísimo de menos. Echo de menos la simpatía de mi hermano, esa sensación de felicidad que transmitía.<br>- Pero, ¿qué están oyendo mis oídos? ¡Qué ciego y tonto estoy! Pensaba que te estaba llevando como esposa con la que pasar el resto de mi vida y resulta que eres tú, Fátima, mi hermana cautiva. No sabes lo mal que lo hemos pasado en casa. Todo el pueblo ha velado por ti y día tras día, nos hemos despertado con la esperanza de volver a verte. No me puedo creer que estés aquí conmigo, a mi lado. Volvamos lo más rápido a los montes de la Oliva, madre y padre se llevarán una sorpresa y una alegría enorme. <br>Cuando llegaron al pueblo, María y Felipe, los padres de Fátima, se quedaron de piedra al ver a su hija cautiva, esa hija que tanto les quitaba el sueño por la noche, esa hija por la que rezaban día tras día con la esperanza de volver a verla con vida. <br>María, con lágrimas en los ojos dijo:<br>- Gracias a Dios que mi hija sigue con vida. No volveré a perderte nunca más. Eres de lo más importante que tengo en mi vida. Te echaba mucho de menos hija, te quiero.<br>Al final, toda la familia vivió tranquila en casa, feliz de que Fátima volviera a estar allí, junto a ellos. Por fin, Fátima podía vivir una vida verdadera en la que no tenía que ser esclava de nadie, en la que no tenía que obedecer órdenes, en la que podía ser libre. Esa vida que tanto se merecía después de todo lo malo que le había pasado. </div>]]></description>
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         <pubDate>2019-02-14 15:08:04 UTC</pubDate>
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         <title>Jose Torres</title>
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         <description><![CDATA[<div>Érase una vez, en unos montes muy lejanos que un caballero paseaba con su caballo y se encontró a una mora paseando sola y le dijo:<br>- Apártate de mi camino que tú por aquí no puedes pasear. Estas tierras son mías y, si quieres pasear por ellas, mi amada tienes que ser. <br>- Soy una joven mora que vengo por aquí a coger frutos para alimentar a mis hijos. Por estas tierras venía mi padre a coger alimentos con mi hermano que se llamaba Alberto.<br>- ¿Quieres que te lleve a algún lugar?<br>- Sí, por favor.  Lléveme a mi casa que está en un poblado muy cerca.<br>- Pues vamos para allá.<br>Tras dejarla en su poblado, se despidió: <br>- Yo volveré a mi poblado con mi gente. Espero veros pronto. <br>Unos días más tarde, paseaba otra mujer.<br>- Buenos días, mora. ¿Qué haces por mis tierras?<br>- Buscando algunos alimentos para mis hijos. Recuerdo que por estas tierras venían mi hermano y mi padre a coger alimentos.<br>- Yo también venía con mi padre mientras mi hermana y mi madre se quedaban en casa. <br>- Pues a mí  también me pasaba lo mismo.<br>- Llevo muchos años sin ver a mi hermana; quizás ya este muerta.<br>- ¿Cómo se llamaba?<br>- Carolina.<br>- Pues yo también me llamo Carolina, es mi nombre cristiano. Y mi hermano se llama José.<br>- Yo me llamo José ...  creo que tú eres mi hermana.<br>- Pues sí porque tú me recuerdas mucho a mi hermano.<br>- ¡Cuánto tiempo hermana!<br>-  ¿Sigues viviendo con papá?<br>- Sí, estoy con ellos.<br>- Pues quisiera que me llevaras que tengo muchas ganas de verlos.<br>- Vale. Yo te indico el camino.<br><br>Llegaron a la casa y entraron y Carolina dijo: - Papá he visto al hermano cogiendo alimentos donde ibas tú con él y lo he traído de vuelta. <br>Y José, añadió:  - Hola papá, cuánto tiempo... y mam´ ¿dónde está? <br>- Está en el río lavando la ropa. Ya mismo vendrá.<br><br>Al llegar la madre le pregunta: <br>- ¿Quién eres? <br>- Soy tu hijo. <br>La madre tan feliz dijo: <br>- Ya estamos la familia.<br><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2019-02-14 20:42:57 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;LA MORA CAUTIVA&quot;- Irene Morillas Valenzuela</title>
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         <description><![CDATA[<div>Érase una vez, una mañana en un pueblo sumergido entre los montes de Jaén y Córdoba, dónde una mujer esperaba ansiosa y angustiada la vuelta de su marido a casa. Su marido se había marchado la noche anterior a luchar en una de las miles batallas entre moros y cristianos. Su mujer, Dalia, angustiada por saber si su vuelta era con vida o no, tampoco había descansado la noche completa. Estaba preparando la casa entera, limpiando y acomodándolo todo cuando de repente se escucha la puerta. Sí, Halib había regresado, pero lamentablemente herido. Dalia lo tumbó en la cama, le dio de comer y se fue a lavar la ropa manchada de gotas de sudor y sangre. </div><div>Había pasado ya media mañana lavando cuando de repente Dalia escuchó las herraduras de un caballo muy cerca suya. Estaba sola en la orilla de un río escondido en el corazón de un bosque muy frondoso donde nunca había nadie. Dalia se dio la vuelta asustada, y sin ni siquiera darse cuenta, ya estaba a los pies de un gran caballo blanco. En él había montado un hombre de piel blanca, cabello claro y ojos más claros todavía. </div><div>- ¡Mora guapa, mora linda, ayúdame, ten piedad de mi!- dijo él.</div><div>Dalia se dio cuenta de que iba herido, con una grabe herida abierta en el costado y varios rasguños en la cara y brazos. Sin pensárselo dos veces, ayudó al joven desconocido a bajar del caballo y lo tumbó en la orilla del río. Le limpió la cara con sus manos blancas y tersas, y, con un pañuelo, le tapó la herida que tenía. Mientras le decía:</div><div>- No soy mora caballero, no es esa la impresión que quiero dar, soy cristiana y orgullosa estoy de ello. Me apresaron los moros el día de Pascua Florida, mientras yo jugaba con todas mis amigas y charlábamos.</div><div>-No me puedo creer que te alejasen de tu familia, no me lo creo. Eso no tiene perdón. Lo siento, sé cuánto has podido sufrir por ello.</div><div>-Sí, pero tenía la compañía de Dios, no estaba sola.</div><div>-Sí, es cierto que somos todos hijos bajo el nombre de nuestro Dios, pero, ¿qué derecho tienen ellos de hacer tan semejante locura? Si se cambiasen los papeles, seguro que no les gustaba tanto.</div><div>- ¿Sabes? Eres el primer caballero que se preocupa por mí, por mi historia. Ni me querido marido se ha esmerado alguna vez en escucharme apenas.</div><div>- ¡Eso sí que es una locura! No hacer caso a una mujer ta preciosa como tú, no te mereces su compañía. Vente conmigo a los montes llenos de olivas. Escapémonos a los montes más cercanos de Jaén.</div><div>-¿Cómo voy a hacer semejante cosa? No puedo hacer eso. Mi marido está herido en casa, lo dejaría solo.</div><div>-¿Acaso él no te ha dejado sola sin compañía todo este tiempo? </div><div>-Es cierto, pero Dios no me perdonaría nunca.</div><div>-Dios no te perdonará si no haces lo que realmente sientes y amas. Dios prefiere tu felicidad antes que tu sufrimiento.</div><div>-Pero ¿qué puedo hacer con toda la ropa, el jabón, todo lo que traigo conmigo? No puedo dejarlo aquí, descubrirían mi lugar y no pararían hasta encontrarnos.</div><div>- Nos lo llevaremos, llevaremos tu ropa y cosas más preciadas con nosotros, las demás la tiraremos corriente abajo hasta que se pierda en la desembocadura del río.</div><div>La mora cautivada agarró la ropa a la montadura del caballo, mientras el apuesto caballero se levantaba herido y se encargaba de echar al río todo lo demás. Dalia, intentaba subir al caballo, pero le era imposible.</div><div>-Estas preciosa haciendo eso.</div><div>-¿Haciendo el qué? ¿no saber ni subirme a un simple caballo? No sirvo para esto. Creo que esto no ha sido buena idea, debería de quedarme.</div><div>- No vuelvas a decir semejante locura, es muy fácil. Déjame ayudarte.</div><div>La preciosa cristiana terminó subiéndose con ayuda del caballero. Tras ella, se subió él delante, llevando las riendas del caballo.</div><div>-Nunca habían tenido tanta paciencia conmigo. Es el señor testigo de que siempre me han dicho inútil en el primer intento fallido.</div><div>-Ningún ser humano es inútil ante los ojos de Dios. Y menos si hablamos de alguien tan bonita como tú. Comencemos nuestro camino.</div><div>Los dos jóvenes cristianos se pusieron en camino hacia los verdes montes de Jaén.</div><div>Pasada media hora, al cruzar por un increíble monte donde la puesta de sol rosada y anaranjada era la protagonista, a la joven cristiana le llegaron unos recuerdos de su infancia a la memoria. No pudo evitar contener las lágrimas. El caballero asustado detuvo el caballo y miro a Dalia.</div><div>-¿Qué pasa? ¿He hecho algo mal?</div><div>-No, no te preocupes, es simplemente que me vienen recuerdos a mi memoria de estos preciosos campos. Aquí mi padre venía con mi hermano a cazar, mientras yo cogía flores para la vuelta a casa. </div><div>-¿Tu padre, con tu hermano? ¿Cuál era su nombre?</div><div>- Bernabé se llamaba.</div><div>-No me lo puedo creer. ¡Dios mío eres tú, no me lo puedo creer! Pensando que eras el amor de mi vida, y ¡no! eres mi hermana perdida. - Le dice mirándola con mucha ternura - Mi añorada hermana a la que tanto he querido durante años.¡Tenemos que volver a casa! Nuestra madre se va a poner como loca cuando le diga que su preciosa hija desaparecida ha regresado a casa.</div><div>La cristiana no podía pronunciar palabra, lo único que podía hacer es llorar y llorar.</div><div>Una vez llegados a la casa de ambos hermanos cristianos, los dos se bajan del caballo y se dirigen hacia la casa.</div><div>-¡Madre! ¡Padre! Abran la puerta, tengo alguien a quien presentaros.</div><div>Los padres alarmados abren las puertas del castillo, cuando de repente, se encuentran con una joven mujer cristiana de piel muy blanca y ojos claros.</div><div>-¡Blancaflor de Alejandría! ¡Hija mía, eres tú! - gritaba sollozando la madre y lanzándose a sus brazos.</div><div>-Hija mía, te hemos echado muchísimo de menos. No ha habido día en que dejáramos de pensar en ti. He estado apunto de ser derrotado en guerras y solo tú has sido la fuerza que me quedaba para vencer a mis enemigos. No te alejes nunca más de tu familia, por favor. - Lloraba su padre mientras la miraba con mucha ternura.</div><div>- Padre, madre. Vosotros sois mi única familia y he venido para quedarme.</div><div>Y así fue como los cuatro juntos se fundieron en un largo e intenso abrazo a los pies del gran castillo del pueblo.</div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2019-02-14 22:47:39 UTC</pubDate>
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         <title>LA MORA CAUTIVA   Javi Ruiz</title>
         <author>javiruizmarroquino1118</author>
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         <description><![CDATA[<div>Era una tarde de Domingo, en los montes de la frontera de Granada y de Jaén había una linda mora<br>llamada Blancaflor de Alejandria lavando su ropa en el rio Guadalbullón mientras esperaba a que su<br>marido viniera, cuando escuchó un ruido de una herradura, ella se giró y un valeroso caballero llamado<br>Bernabé aparecío en el rio para que su caballo bebiera agua, la mora dijo que tuviera piedad con ella<br>porque ella estaba muy asustada. El caballero le dijo que si era mora y Blancaflor le dijo que no era<br>mora, que era cristiana cautiva. La mora le contó como los moros la raptaron mientras estaba jugando<br>con sus amigas. Y el caballero quedó asombrado y dijo que la iba a rescatar.<br>El caballeró intentaba convercerla para que se fueran a los montes de La Oliva. La mora decía que ella<br>tenía marido y que estaba esperandolo a que viniera de la guerra. El caballero le dijo que el tenía más<br>tierras y era más rico. Justo allí apareció su marido y él , viendo como su mujer le estaba siendo infiel,<br>le dió un golpe en el costado a Bernabé, cuando el marido intentaba matar a Bernabé, la pobre<br>Blancaflor, asustada, le proporcionó un golpe en la cabeza a su marido que lo mató al instante, Bernabé<br>miraba a Blancaflor y ella llorando le abrazó. Bernabé sangraba pero con una de sus ropas, Blancaflor le<br>tapaba hasta que parñó de sangrar la herida<br>Bernabé, de nuevo, insistió en ir al monte. Ella se preocupaba por su ropa porque alguna tenía mucho<br>valor para ella. El caballero subió la ropa de mayor valor al caballo y la interior la tiró al rio. La mora<br>preguntaba por su honra y el caballero le dijo que la llevaría en su corazón y en la punda de su espada.<br>Cuando subian al monte Blancaflor se acordó de que en ese monte su padre y su hermano iban a cazar<br>allí y ella empezó a llorar, el caballero sorprendido preguntó porque lloraba, ella le decía que en ese<br>monte cazaban su hermano Bernabé y su padre.<br>Al caballero se le abrieron los ojos como platos, se trataba pues que ella era su hermana y el caballero<br>la llevó a casa para que su madre la viera. Cuando llegaron a su casa y Bernabé le contó a su madre<br>que ella era su hermana y la madre, recordó aquel dia de pascuas cuando raptaron a su hija delante de<br>ella, empezó a llorar de emoción cuando la vió y Blancaflor también lloraba cuando a la madre vió y se<br>fundieron en un profundo abrazo.<br>Y hasta aquí, la historia de Bernabé y Blancaflor<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2019-02-24 15:18:16 UTC</pubDate>
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