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      <title>Axolotl de terror by Lu</title>
      <link>https://padlet.com/LuOz/axolotldeterror</link>
      <description>Reescritura del cuento de Cortázar en clave de terror</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2020-09-17 02:49:39 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>malanieaguirre207</author>
         <link>https://padlet.com/LuOz/axolotldeterror/wish/794969487</link>
         <description><![CDATA[<div>Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl y aquel extraño ser. Iba a verlos al acuario del Jardin des Plantes y me quedaba horas mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos. Me imaginaba qué se sentía pasar las oscuras noches en este lugar. Este lugar me da sensaciones tenebrosas, muchas veces viéndolos a través del vidrio sentía que mi piel se erizaba al escuchar un susurro en mi oído izquierdo. El azar me llevó hacia ellos una mañana de primavera en que París abría su cola de pavorreal después de la lenta invernada. Bajé por el bulevar de Port-Royal, tomé St. Marcel y L´Hôspital, vi los verdes entre tanto gris y me acordé de los leones. Era amigo de los leones y las panteras, pero nunca había entrado en el húmedo y oscuro edificio de los acuarios. Dejé mi bicicleta contra las rejas y fui a ver los tulipanes. Los leones estaban feos y tristes y mi pantera dormía. Opté por los acuarios, soslayé peces vulgares hasta dar inesperadamente con los axolotl. Me quedé una hora mirándolos y salí asustado, sabía que no me encontraba solo con ellos, sentía una presencia.En la biblioteca Sainte-Geneviève consulté un diccionario y supe que los axolotl son<br><br>formas larvales, provistas de branquias, de una especie de batracios del género<br><br>amblistoma. Que eran mexicanos lo sabía ya por ellos mismos, por sus pequeños rostros<br><br>rosados aztecas y el cartel en lo alto del acuario. Leí que se han encontrado ejemplares en África capaces de vivir en tierra durante los períodos de sequía, y que continúan su vida en el agua al llegar la estación de lluvias. Me parecían seres adorables, pero veía temor en sus ojos.No quise consultar obras especializadas, pero volví al día siguiente al Jardin des Plantes, para investigar sobre aquellas extrañas sensaciones. Empecé a ir a todas las mañanas, a veces de mañana y de tarde. El guardián de los acuarios me preguntó cómo era posible que entre allí todos los días con su cara asombrada y asustad. Me apoyaba en la barra de hierro que bordea los acuarios y me ponía a mirarlos. Había algo extraño está vez, los axolots comenzaban a alejarse se mí rápidamente, el vínculo que sentía con ellos parecía indicarme que se encontraban asustados.  Me había bastado detenerme aquella primera mañana por el reflejo del vidrio que nos separaba vi una sombra de una criatura extraña. Mi piel se ha vuelto a erizar. Había nueve ejemplares, y la mayoría apoyaba la cabeza sobre el cristal, mirando con sus ojos de oro a los que se acercaban, pero está vez se han escondido . Turbado, casi avergonzado, comencé a darme vuelta para ver aquella criatura dentro de la sala.</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-10-01 15:05:37 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/LuOz/axolotldeterror/wish/794969487</guid>
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         <title></title>
         <author>malanieaguirre207</author>
         <link>https://padlet.com/LuOz/axolotldeterror/wish/794984507</link>
         <description><![CDATA[<div>Al voltearme la habitación se oscureció y pude observar una especie de criatura, con un cuerpo largo, mas que nada parecía estirado porque era demasiado angosto, parecía tener problemas para respirar, como si tuviera branquias y ese no era su ambiente, que tenia que vivir en el agua, pero de todas formas podía respirar. Con un cuerpo escamoso, como la piel de un lagarto, y a la vez tenia una cola larga y filosa que se separa en 2 puntas distintas, una con una sustancia parecida a la sangre en la punta de una de ellas. Unas garras filosas y curvas con las manos largas y finas. Tenia unos ojos de serpiente bien rojos, parecía sediento de sangre, no paraba de observar mi cuello.<br>	Al aparecer la criatura, el acuario se encontraba vacío, no había ni un alma, ni siquiera se encontraba el guardia. <br>	La criatura se estaba acercando, y se escuchaba su escamosa piel rozando entre ambas piernas y las garras de las patas chocando contra el suelo. Asustado grite “Guardia, Guardia” y cuando se encontraba a 2 metros de mi, alguien prendió la luz, al mirar hacia la puerta me di cuenta que fue el guardia, y la criatura había desaparecido. Al voltearme a ver a los axolotl observé que compartían algunas de las caracterizaras con esa criatura, pero no parecían asustados, parecían exaltados, con hambre y ganas de liberarse del acuario. Todos los demás acuarios estaban vacíos, todos los peces se encontraban ocultos.<br>	Eso fue lo que me llamó la atención, siempre se mantenían asustados y a la defensiva, pero esta vez no, esta vez era diferente, como si esa criatura, parecía ser cercana. Sabía que algo ocultaban, pero no pude descifrar qué.<br>	Le pregunté al guardia si alguna vez había visto a esa criatura, pero me dijo que el comenzó a trabajar hace poco, poco antes de que yo comience a visitar el acuario. Me dijo que el guardia anterior había desaparecido, fue de un día al otro sin ningún rastro excepto la placa con su nombre, y se encontraba frente a los axolotl. <br>	Pude observar un comportamiento extraño entre ellos, como si se estuvieran comunicando, parecían hablar de mi, porque no paraban de observarme. <br>	Fue su quietud lo que me hizo inclinarme fascinado la primera vez que vi a los<br>axolotl. Oscuramente me pareció comprender su voluntad secreta, abolir el espacio y<br>el tiempo con una inmovilidad indiferente. Después supe mejor, la contracción de las<br>branquias, el tanteo de las finas patas en las piedras, la repentina natación (algunos de<br>ellos nadan con la simple ondulación del cuerpo) me probó que eran capaces de<br>evadirse de ese sopor mineral en que pasaban horas enteras. Sus ojos, sobre todo, me<br>obsesionaban. Al lado de ellos, en los restantes acuarios, diversos peces me<br>mostraban la simple estupidez de sus hermosos ojos semejantes a los nuestros. Los<br>ojos de los axolotl me decían de la presencia de una vida diferente, de otra manera de<br>mirar. Pegando mi cara al vidrio (a veces el guardián tosía, inquieto) buscaba ver<br>mejor los diminutos puntos áureos, esa entrada al mundo infinitamente lento y remoto<br>de las criaturas rosadas. Era inútil golpear con el dedo en el cristal, delante de sus<br>caras; jamás se advertía la menor reacción. Los ojos de oro seguían ardiendo con su<br>dulce, terrible luz; seguían mirándome, desde una profundidad insondable que me<br>daba vértigo.<br>	Y sin embargo, tenían una segunda intención, también parecían estar obsesionados conmigo, y que pensaba o sentía sobre ellos en ese momento entendí, que no eran simples animales, eran seres capaces de pensar y comunicarse.</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-10-01 15:08:50 UTC</pubDate>
         <guid>https://padlet.com/LuOz/axolotldeterror/wish/794984507</guid>
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         <title></title>
         <author>malanieaguirre207</author>
         <link>https://padlet.com/LuOz/axolotldeterror/wish/795088075</link>
         <description><![CDATA[<div>Lo supe antes de esto, antes de ser un axolotl. Lo supe el día en que me acerqué a ellos por primera vez. Los rasgos antropomórficos de un mono revelan, al revés de lo que cree la mayoría, la distancia que va de ellos a nosotros. La absoluta falta de semejanza de los axolotl con el ser humano me probó que mi reconocimiento era válido, que no me apoyaba en analogías fáciles. Sólo las manecitas… Pero una lagartija tiene también manos así, y en nada se nos parece. Yo creo que era la cabeza de los axolotl, esa forma triangular rosada con los ojillos de oro. Eso miraba y sabía. Eso reclamaba. No eran animales. No eran de este mundo.<br>Parecía fácil, casi obvio, caer en la mitología. Empecé viendo en los axolotl una metamorfosis que no conseguía anular una misteriosa humanidad. Los imaginé conscientemente, esclavos de su cuerpo, infinitamente condenados a un silencio abisal, a una reflexión desesperada. Su mirada ciega, el diminuto disco de oro inexpresivo y sin embargo terriblemente lúcido, me penetraba como un mensaje: «corre, corre» Me sorprendía musitando palabras sin coherencia, lenguas insólitas, sentía que debía alejarme pero eso me atraía aún más . Ellos seguían mirándome, inmóviles; de pronto las ramillas rosadas de las branquias se enderezaban. En ese instante yo sentía como un dolor sordo; todo se oscureció, estaba el acuario vacío y oscuro, el vidrio repleto de ojos mirándome fijamente, me querían decir algo, pero en ese momento no entendía. Otra presencia habitaba con ellos, aquella que me intentó atacar anteriormente. CADA que sus ojos  me miraban dando una señal sentía el horror que vivían por querer advertirme. No eran seres humanos, pero en ningún animal había encontrado una relación tan profunda conmigo. Los axolotl eran como testigos de algo, y a veces como almas en pena. Me sentía extraño frente a ellos; había algo que me decía que me largase y no volviera más, pero era imposible resistirse a semejante tentación. Eran larvas, pero larva quiere decir máscara y también fantasma. Detrás de esas caras aztecas, inexpresivas y sin embargo de una crueldad implacable, ¿qué imagen esperaba su hora? Todo volvió a su forma, las personas, mujeres con carritos, el guardián en su posición, la débil luz solar que apenas entraba. Qué era lo que me estaba pasando, no me quería alejar de ellos, sentía una atracción inexplicable.<br>Les temía. Creo que de no haber sentido la proximidad de otros visitantes y del guardián, no me hubiese atrevido a quedarme solo con ellos. «Usted se los come con los ojos», me decía riendo el guardián, que debía suponerme un poco desequilibrado. No se daba cuenta de lo que eran ellos los que me devoraban lentamente por los ojos, en un canibalismo de oro. Lejos del acuario no hacía más que pensar en ellos, era como si me influyeran a distancia. Llegué a ir todos los días, y de noche los imaginaba inmóviles en la oscuridad, adelantando lentamente una mano que de pronto encontraba la de otro. Acaso sus ojos veían en plena noche, y el día continuaba para ellos indefinidamente. Los ojos de un axolotl no tienen párpados.<br>Cada mañana, al inclinarme sobre el acuario, el reconocimiento de lo que iba a suceder era mayor. Sufrían, cada fibra de mi cuerpo alcanzaba ese sufrimiento amordazado, esa tortura rígida en el fondo del agua. Percibían algo, un remoto señorío aniquilado, un tiempo de libertad que la humanidad dejaría de gozar. Su expresión tan terrible, que alcanzaba a vencer la inexpresividad forzada de sus rostros de piedra, portara un mensaje de dolor, la prueba de que esa condena eterna, de ese infierno líquido que padecían iba a llegarle a todos. <br>Sentí un golpe fuerte en mi cabeza, desperté  tendido en el suelo de aquel acuario, en aquel acuario oscuro y vacío con los mil ojos, estaban exaltados. Percibí otra presencia sobre mi, era aquella monstruosa identidad parada sobre mis pies, Caminaba sobre mi, acercandose a mi cabeza, no podía mover ni un dedo, no podía salvarme. Vi su boca abrirse sobre mi cara, sentía el calor salir de mi cuerpo, sentía que algo me penetraba. Me desmayé nuevamente<br>desperté,  estaba petrificado pero al mismo tiempo en movimiento constante. Mi cara estaba pegada al vidrio del acuario, mis ojos trataban una vez más de descubrir el misterio de esos ojos de oro sin iris y sin pupila. Veía de muy cerca la cara de un axolotl inmóvil junto al vidrio. Sin transición, sin sorpresa, vi mi cara contra el vidrio, la vi fuera del acuario, la vi del otro lado del vidrio. Entonces mi cara se apartó y yo comprendí.<br>Sólo una cosa era extraña: seguir pensando como antes, saber. Darme cuenta de eso fue en el primer momento como el horror del enterrado vivo que despierta a su destino. Afuera, mi cara volvía a acercarse al vidrio, veía mi boca de labios apretados por el esfuerzo de comprender a los axolotl. Yo era un axolotl y sabía ahora instantáneamente que ninguna comprensión era posible. Él estaba fuera del acuario, con los ojos de serpiente que me habían mirado antes, su pensamiento era un pensamiento fuera del acuario. Conociéndolo, siendo él mismo, yo era un axolotl y estaba en mi mundo. El horror venía —lo supe en ese momento— de creerme prisionero en un cuerpo de axolotl, transmigrado a él con mi pensamiento de hombre, enterrado vivo en un axolotl, condenado a moverme lúcidamente entre criaturas insensibles. Pero aquello cesó cuando una pata vino a rozarme la cara, cuando moviéndome apenas a un lado vi a un axolotl junto a mí que me miraba, y supe que también él sabía, sin comunicación posible pero tan claramente. Él fue como yo, su alma al igual que la mía fue condenada a esta prisión. Yo  estaba en él, como él en mi, o todos nosotros conformabamos uno, incapaces de expresión, limitados al resplandor dorado de nuestros ojos que miraban la cara del hombre pegada al acuario.<br>Él volvió muchas veces, pero ahora viene menos. Pasa semanas sin asomarse. Ayer lo vi, me miró largo rato y se fue bruscamente. Planeaba buscar mas  huéspedes para formar un ejército de almas o un ejército infiltrado en los humanos, no lo desciframos todavía. Como lo único que hago es pensar, pude pensar mucho en él. Se me ocurre que al principio continuamos comunicados, que él se sentía más que nunca cercano a su victoria.. Creo que al principio yo era capaz de volver en cierto modo a él —ah, sólo en cierto modo— y descifrar la razón de todo esto. Ahora soy definitivamente un axolotl, y si pienso como un hombre es sólo porque todo axolotl piensa como un hombre dentro de su imagen de piedra rosa. Me parece que de todo esto alcancé a comunicarle algo en los primeros días, cuando yo era todavía él. Y en esta soledad final, a la que él me condenó, me aterra pensar su plan y su pena para todo ser humano.</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-10-01 15:31:03 UTC</pubDate>
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