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      <title>Clase 10 - 24/04/26 by Germán Ariel Agüero</title>
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      <description>Dejarán aquí sus relatos, como así también comentarán el de al menos dos compañeras. </description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2024-05-29 20:10:18 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Durante el recorrido por mi primaria, recuerdo una escena muy clara del aula. Estábamos todos sentados en fila, cada uno en su banco, y la seño iba llamando de a uno para leer en voz alta. Mientras tanto, el resto tenía que estar en silencio, escuchando. Recuerdo que sobre todo durante las clases de matemática levantaba la mano varias veces porque quería participar, pero no siempre me daba la palabra. A veces elegía a otros compañeros y yo tenía que esperar.</p><p>En ese momento, me parecía algo totalmente normal: esperar el turno, no hablar sin permiso, hacer silencio y aceptar lo que la docente decidiera. También era normal que cuando alguien leía bien, la seño lo felicitara delante de todos, y cuando alguien se equivocaba, se notaba en su cara o en algún comentario.</p><p>Ahora, mirando esa escena desde otra perspectiva, puedo identificar claramente lo que plantea el texto de Jackson. Por un lado, aparece la idea de <strong>multitud</strong>, porque todos estábamos juntos, compartiendo el mismo espacio, teniendo que adaptarnos a tiempos comunes, esperar turnos y ajustarnos a un ritmo grupal. Esa convivencia hacía que muchas veces tuviéramos que dejar de lado lo que queríamos hacer en ese momento, como participar o hablar.</p><p>También se veían los elogios, ya que la docente evaluaba constantemente: decía quién lo hacía bien, quién leía mejor, quién se portaba correctamente. Eso generaba cierta comparación entre nosotros, y uno iba aprendiendo qué conductas eran valoradas.</p><p>Por último, está muy presente el poder ejercido por la docente, ya que era quien decidía, quién hablaba, cuándo, qué actividad se hacía y cómo. Nosotros, como estudiantes, teníamos que adaptarnos a esas decisiones, muchas veces sin cuestionarlas.</p><p>-DALILA-</p>]]></description>
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         <pubDate>2026-04-28 22:52:49 UTC</pubDate>
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         <title>Venencio Martina</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Me acuerdo de una situación de la primaria que en ese momento no le di mucha importancia, pero hoy la pienso distinto. Estaba en tercer grado y la maestra nos había dado una actividad de matemática para hacer en el cuaderno, yo la terminé rápido y levanté la mano varias veces porque quería que vea que ya había terminado, pero ella estaba con otros compañeros y no me miraba, entonces me empecé a impacientar un poco.</p><p>En un momento me levanté sin decir nada y fui hasta su escritorio para mostrarle el cuaderno, y ahí me frenó enseguida, medio seria, y me dijo que volviera a mi lugar, que tenía que esperar como todos, me acuerdo que me dio un poco de vergüenza porque varios se dieron vuelta a mirarme, así que volví y me senté sin decir nada, pero me quedé medio enojada por dentro.</p><p>Con el tiempo me di cuenta de que no era solo una situación de matemática, en realidad ahí estaba muy marcado quién tenía el control, ella decidía cuándo hablar, cuándo acercarnos, a quién atender primero, y yo tenía que adaptarme a eso aunque ya hubiera terminado, no importaba tanto mi ritmo sino las reglas del aula.</p><p>Y también aprendí algo sin que nadie me lo explicara directamente, como que había que esperar, respetar turnos, no levantarse sin permiso, como controlar un poco lo que uno quiere hacer en el momento, y eso no estaba en ningún contenido, pero igual lo aprendíamos todos los días.</p><p>Ahora lo puedo ver como parte del currículum oculto, esas cosas que no se enseñan de forma explícita pero que igual terminás incorporando, como aprender a comportarte dentro de un espacio donde hay normas y una autoridad, y entender que ser alumno también implica eso.</p>]]></description>
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         <pubDate>2026-04-29 00:10:37 UTC</pubDate>
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         <title>Michelle Risso </title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Recuerdo que yo tenía mucha curiosidad por un tema y levanté la mano para preguntar al. La docente me miró, pero siguió explicando porque otro compañero estaba haciendo ruido en el fondo. Tuve que mantener el brazo levantado durante mucho tiempo. Cuando finalmente, la docente me dio la palabra, otro compañero hizo un chiste sobre mi pregunta y todos se rieron. La docente simplemente dijo: “Eso no entra en la prueba, sigamos”.</p><p><br/></p><p>Utilizando los conceptos de Jackson:</p><p><br/></p><p> Mi necesidad individual (la pregunta) fue sacrificada por la dinámica grupal. Tuve que "esperar mi turno", lo cual, según Jackson, es una de las lecciones principales de la escuela: aprender que tus deseos no son prioritarios frente al grupo.</p><p><br/></p><p>La docente me enseñó algo más importante, que en el aula lo que vale es lo que el sistema evalúa ("eso no entra en la prueba"). Aprendí a ajustar mi curiosidad a las reglas del juego escolar.</p><p><br/></p><p>La risa de mis compañeros funcionó como una "evaluación social" negativa. Para evitar ese juicio, mi respuesta fue reduciendo mi participación para no exponerme más.</p>]]></description>
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         <pubDate>2026-04-29 20:00:09 UTC</pubDate>
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         <title>Agustina Cossavella</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Recuerdo una situación en la escuela primaria en la que la docente escribía en el pizarrón y daba un tiempo determinado para copiar. Aquellos estudiantes que no lograban terminar antes de que sonara el timbre, debían quedarse durante el recreo a completar lo que les faltaba. Mientras tanto, quienes terminábamos a tiempo podíamos salir al recreo e incluso recibíamos comentarios positivos. En esta situación se puede observar el poder de la docente, quien establecía las reglas, controlaba el tiempo de las actividades y decidía cuales serian las consecuencias si no se cumplía con lo que proponía en el tiempo correspondiente. En cuanto al elogio, se observaba cuando los estudiantes que terminábamos a tiempo éramos valorados positivamente, marcando de esta manera que conductas eran deseables para la docente dentro del aula. Por último, se puede observar la multitud, al tratarse de una clase con varias personas, la docente organizaba las actividades para todos iguales, sin considerar los diferentes ritmos de aprendizajes que podían acontecer dentro del aula. Todo esto que es implícito forma parte del curriculum oculto que plantea Jackson.</p>]]></description>
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         <pubDate>2026-05-01 20:02:17 UTC</pubDate>
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         <title>María José Musa</title>
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         <description><![CDATA[<p>Cuando recuerdo mi paso por la primaria, enseguida recuerdo como si fuera una foto, una escena muy común, todos sentados en fila, en silencio, escuchando a la docente y levantando la mano para poder hablar. Creo que es importante destacar que hice mi escolaridad primaria desde el año 1994 en adelante, donde circulaba una pedagogía tradicional sobre la enseñanza.</p><p>En relación al texto, por un lado, la masa, porque éramos muchos alumnos haciendo lo mismo al mismo tiempo, esperando turnos y aprendiendo a tener paciencia. No siempre podíamos hablar cuando queríamos. También estaba el elogio, la maestra felicitaba a los que respondían bien o se portaban “correctamente”, y eso hacía que uno quisiera hacerlo bien para que lo reconozcan. Al mismo tiempo, los errores también se notaban, así que siempre sentíamos que nos estaban evaluando.</p><p>Y, por último el poder<strong>,</strong> que lo tenía la docente. Ella decidía todo, cuándo hablar, qué hacer, cuándo empezar o terminar. Nosotros teníamos que seguir esas reglas. Situación tal que nos hizo ir de a poco entendiendo con acciones lo que significaba ser pacientes, que no siempre podíamos hacer lo que deseábamos, y que todo tiene un orden y un momento. No solo aprendíamos contenidos curriculares, sino que además aprendíamos experiencias para la vida, no siempre le vamos a agradar a todos, debemos seguir reglas para vivir en sociedad, y no podemos siempre hacer lo que queramos, por más que lo deseemos. Esto es siempre parte del curriculum oculto.</p>]]></description>
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         <pubDate>2026-05-06 19:13:30 UTC</pubDate>
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         <title>Agostina Elisei</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Recuerdo, en mi paso por la primaria, constantes situaciones donde se identifican estos aspectos que nos menciona Philip W. Jackson.&nbsp;</p><p>El de <strong><em>"multitud"</em></strong> se daba, por ejemplo, cuando la seño nos traía el globo terráqueo, algo inusual en el aula. Cuando llegaba, todos queríamos observarlo y tocarlo. El escritorio de la seño se llenaba de estudiantes curiosos deseando verlo, y ella aplicaba su <strong><em>“poder”</em></strong> para organizarnos y mantener el orden. Recuerdo también el miedo que sentíamos cuando entre nosotros decíamos: “No hagas eso porque le decimos a la seño”, porque nos daba miedo lo que nos podía llegar a decir o la sanción que podía aplicar. Por último, el<strong><em> "elogio"</em></strong> estaba constantemente circulando por las aulas. Recuerdo puntualmente el elogio de mi seño por haber sido elegida para exponer en la feria de ciencias, y como ese, muchos más.</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2026-05-07 01:53:25 UTC</pubDate>
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         <title>Ferreyra Rita</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>En una clase de primaria, la seño nos dio unas actividades para hacer en silencio. Mientras trabajábamos, ella iba recorriendo los bancos y felicitaba a los que terminaban rápido diciendo “muy bien”. Yo veía cómo varios compañeros se apuraban para que también los alabara. En un momento quise preguntarle algo a un compañero y la seño me retó delante de todos porque no se podía hablar. Después levanté la mano para pedir ayuda, pero tuve que esperar bastante porque había muchos compañeros queriendo mostrar sus trabajos al mismo tiempo. En esta situación se pueden ver aspectos de multitud, porque todos trabajábamos juntos en el mismo espacio; de poder, porque la docente decidía quién hablaba y qué estaba bien; y de elogio, porque las felicitaciones hacían que buscáramos su aprobación.</p>]]></description>
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         <pubDate>2026-05-07 02:02:58 UTC</pubDate>
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         <title>Castro Francisca</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Análisis de “La vida en las aulas” – P. Jackson (1991)</p><p><br/></p><p>En los relatos y escenas del aula que plantea Jackson aparecen varios elementos del “currículum oculto”, es decir, aquellos aprendizajes que no están escritos explícitamente en los contenidos escolares, pero que los estudiantes aprenden a través de la convivencia cotidiana en la escuela.</p><p>Uno de los aspectos que más se observa es el poder, ya que el docente organiza los tiempos, decide quién habla, cuándo comienzan o terminan las actividades y regula la dinámica del aula. Jackson muestra que los estudiantes deben adaptarse constantemente a normas, horarios y decisiones que no controlan.</p><p>También aparece la idea de masa, porque la escuela funciona como un espacio compartido donde muchos alumnos conviven al mismo tiempo. Los niños deben aprender a esperar turnos, hacer filas, permanecer sentados, convivir con interrupciones y adaptarse al trabajo colectivo. Esto enseña formas de comportamiento y convivencia que forman parte de la vida escolar cotidiana.</p><p>Otro elemento importante es el elogio y la evaluación. En el aula los estudiantes son constantemente observados y evaluados, no solo por sus conocimientos, sino también por su conducta, obediencia y participación. El reconocimiento, los premios o las correcciones influyen en cómo cada alumno se posiciona dentro del grupo.</p><p>Además, Jackson muestra cómo la escuela enseña valores como la paciencia, el respeto por las reglas, la adaptación a la rutina y el control de los impulsos. Muchas veces estos aprendizajes son invisibles, pero tienen un gran impacto en la formación de los estudiantes.</p><p><br/></p><p>Relato de una escena escolar</p><p><br/></p><p>Recuerdo que cuando era pequeña e iba a primer grado había algo que me marcaba mucho desde el miedo. Le tenía muchísimo miedo al director de la escuela. Cada vez que él entraba al aula o iba a observarnos, yo me sentía incómoda y nerviosa, porque tenía una forma de actuar muy autoritaria y estricta.</p><p>Una vez, la señorita me llevó a dirección solamente por tener las uñas pintadas. Recuerdo esa situación como algo muy humillante. En dirección, además, fueron los mismos directivos quienes me despintaron las uñas de una manera que no fue para nada agradable. En ese momento yo era muy chica y sentí mucha vergüenza y miedo.</p><p>Hoy, pensándome más grande y también desde mi futura profesión docente, reflexiono sobre esa experiencia y pienso qué feo debe ser que una autoridad sea reconocida principalmente a través del miedo. Considero que este tipo de situaciones pueden relacionarse con el currículum oculto que plantea Jackson, porque son formas de enseñar disciplina, obediencia y autoridad que no aparecen escritas en ningún programa escolar, pero que igualmente dejan marcas en los estudiantes.</p><p>También se puede identificar el elemento del poder, ya que las autoridades escolares tomaban decisiones sobre los cuerpos y comportamientos de los alumnos, imponiendo ciertas normas desde una posición jerárquica. Además, estas prácticas suelen naturalizarse especialmente en escuelas muy estrictas, aunque muchas veces generan sentimientos de miedo, vergüenza o inseguridad en los niños.</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2026-05-07 14:12:05 UTC</pubDate>
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         <title>rocio gasparro</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/gerar125/4whgpk15yjf12c5j/wish/3902644888</link>
         <description><![CDATA[<p>Si no mal recuendo, cuando iba a cuarto grado, para un acto escolar del 25 de Mayo, mi seño de ese momento, nos hizo practicar varias veces una poesía a todos y eramos muchos en el aula algunos qintentaban ensayar, otros hablaban, se reían ,etc y la seño  tenía q estar constantemente llamando la atención, acomodándonos y diciendo quién tenía que pasar primero o quién podía hablar. Ahí se ve mucho la idea de multitud que plantea Jackson, porque había muchas personas compartiendo el mismo espacio, tiempo y actividades al mismo tiempo.</p><p>También recuerdo que la seño elegía quiénes iban a actuar en los papeles principales sin tener en cuenta los q queriamos participar, y ella generalmente elegía a los que mejor se portaban o q mejor les iba. Esto siento qmuestra la idea de poder, porque era ella quien organizaba, controlaba y tomaba las decisiones dentro del aula.</p><p>y tambien recuerdo q en todas las ocaciones , no solo en el acto, cada vez que algún compañero decía bien la poesía la seño siempre felicitaba adelante de todos, entonces siempre los q decian las cosas bien querian seguir paricipando , ahí aparece el elogio, ya que ese reconocimiento hacía que muchos buscaran comportarse o participar de cierta manera para recibir aprobación.</p>]]></description>
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         <pubDate>2026-05-07 16:58:05 UTC</pubDate>
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         <title>Lucía Sanchez</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Un recuerdo que tengo de la primaria pasó durante una clase de Ciencias Sociales en quinto grado, la docente había llevado unas fotocopias para trabajar en grupo y apenas entró al aula todos empezamos a hablar al mismo tiempo, mover las sillas y preguntar con quién nos tocaba, el salón estaba lleno de ruido y de movimiento. La seño levantó la voz y pidió silencio, nos dijo que nadie podía comenzar hasta que ella terminara de explicar la actividad, enseguida todos nos callamos y prestamos atención. Ahí se notaba cómo dentro del aula existía una autoridad muy marcada: era ella quien decidía cuándo hablar, cómo trabajar y qué estaba permitido hacer. Después de unos minutos empezamos el trabajo. Mientras algunos grupos avanzaban rápido, otros necesitaban más ayuda porque no entendían bien la consigna. En un momento, la docente mostró al curso el afiche de un grupo que había trabajado ordenado y en silencio, diciendo que así esperaba que trabajáramos todos. Automáticamente muchos empezamos a hablar más bajo y a organizarnos mejor. El elogio tenía mucho peso, sentirse reconocido delante de todos era importante y hacía que intentáramos comportarnos de la manera que la docente esperaba. Además en esa clase se notaba la multitud del aula con muchos compañeros. Había que turnarse para usar los materiales, escuchar cuando otro hablaba y esperar a que la docente pudiera acercarse a cada grupo. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  Al recordar ese momento vivido, entiendo que además de aprender los contenidos de la materia, también aprendíamos ciertas actitudes y comportamientos que la escuela esperaba de nosotros: guardar silencio cuando otro hablaba, respetar turnos, trabajar de determinada manera y buscar la aprobación de la docente. Eso forma parte de lo que Philip Jackson habla de currículum oculto, porque son enseñanzas que no aparecen en las planificaciones, pero que están presentes todos los días en la vida escolar.</p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2026-05-11 00:42:42 UTC</pubDate>
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         <title>Paola Montenegro</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<p>Recuerdo en tercer grado durante una clase de Matemática, la docente hizo una pregunta y levanté la mano para responder. Nose si no me vio pero eligió a otro compañero que respondió correctamente, por lo que la maestra lo felicitó delante de todo el curso y dijo que era "un ejemplo porque siempre estaba atento". En cambio, a quienes no respondían rápido les pedía que estudiaran más y, en ocasiones, llamaba la atención frente a todos.</p><p>Se puede ver claramente como aparece el poder, ya que la docente decidía quién podía participar, quién hablaba y quién era reconocido y estableciendo normas. También está presente el elogio y la multitud, porque el reconocimiento público hacia algunos estudiantes funcionaba como una recompensa y motivaba a los demás a comportarse de la manera esperada, tambien se observa la multitud, ya que las decisiones de la docente se daban en un grupo numeroso, donde era necesario esperar turnos, compartir el tiempo de participación y aceptar reglas comunes para convivir en el aula</p>]]></description>
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         <pubDate>2026-07-04 16:54:51 UTC</pubDate>
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