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      <title>DEONTOLOGÍA PROFESIONAL by Lia Montivero</title>
      <link>https://padlet.com/liapmontivero/4qvd61l4ts8ymc5n</link>
      <description>Bitácora de reflexiones</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2025-11-04 00:49:55 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2026-03-25 23:30:02 UTC</lastBuildDate>
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         <title>1° clase </title>
         <author>liapmontivero</author>
         <link>https://padlet.com/liapmontivero/4qvd61l4ts8ymc5n/wish/3668323613</link>
         <description><![CDATA[<p>Pensar en la deontología profesional y en la dimensión moral de los sujetos en el campo educativo es, para mí, detenerme a mirar el corazón de la tarea docente. Educar no es únicamente transmitir conocimientos ni dominar estrategias didácticas; es, sobre todo, asumir una responsabilidad ética frente a otros seres que confían en nosotros parte de su camino formativo y de su proyecto de vida.</p><p>Como futura/o profesional entiendo  que la ética no puede vivirse como un listado de normas externas, sino que es más una actitud interna, una especie de brújula que se construye y se reafirma diariamente. Esta ética se expresa en cómo miramos al otro, en el modo en que escuchamos, en las decisiones que tomamos frente a la diversidad, la desigualdad o la incertidumbre. Educar implica elegir, y cada elección deja huella.</p><p>La dimensión moral de los sujetos aparece entonces como el espacio donde nos preguntamos por el sentido de lo que hacemos, por las intenciones que guían nuestras acciones y por las consecuencias que estas tienen en los demás. Ser docente —y más aún formar a otros educadores— nos enfrenta permanentemente a dilemas humanos: qué es justo, qué es digno, qué favorece el desarrollo de cada estudiante y qué reproduce injusticias que quizás no advertimos a primera vista.</p><p>En este camino, reconozco que la ética profesional no es un punto de llegada, o algo que deba alcanzar; sino una construcción diaria. Se nutre de la reflexión, de la sensibilidad y, sobre todo, del encuentro con otros.  Por eso, entiendo la deontología profesional como una invitación permanente a revisar mi práctica, mis creencias y mis acciones. </p>]]></description>
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         <pubDate>2025-11-05 16:53:46 UTC</pubDate>
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         <title>clase n°2 - la moral y las normas ⚖</title>
         <author>liapmontivero</author>
         <link>https://padlet.com/liapmontivero/4qvd61l4ts8ymc5n/wish/3673260297</link>
         <description><![CDATA[<p>Durante esta segunda clase, al trabajar los conceptos de moral, moralidad, inmoral y amoral, y al analizar los distintos tipos de normas -jurídicas, religiosas y morales-, pude comprender con mayor profundidad  base ética que orienta nuestras acciones y decisiones, tanto en ámbitos sociales como en contextos educativos.</p><p>La moral, entendida como el conjunto de valores y principios que guían y regulan nuestra conducta, se hace visible en la práctica docente cuando decidimos cómo actuar frente a una situación concreta: cómo acompañar a un estudiante, cómo evaluar con justicia o cómo responder ante una desigualdad. Distinguir entre lo <strong>moral</strong>, lo <strong>inmoral</strong> y lo <strong>amoral</strong> me llevó a pensar que, en el campo educativo, la indiferencia o la neutralidad muchas veces pueden convertirse en una forma de amoralidad. No tomar postura frente a las injusticias o frente a prácticas que vulneran derechos también es una elección, y esa elección tiene consecuencias. Por eso, vuelvo a esta idea de que ser docente implica desarrollar una conciencia ética activa, que nos permita reconocer el impacto de nuestras decisiones en los demás.</p><p>Las normas, por su parte, nos ayudan a convivir, pero no todas surgen del mismo lugar ni se cumplen del mismo modo. Las <strong>normas jurídicas</strong> establecen lo que es legal; las <strong>religiosas</strong>, lo que responde a una creencia; y las <strong>morales</strong>, lo que sentimos como correcto o justo desde nuestra conciencia y como sociedad. En la educación, esta última dimensión es clave: es lo que nos impulsa a actuar con empatía, respeto y compromiso, incluso cuando no hay una ley que nos obligue a hacerlo.</p><p>Relacionar estos conceptos con la profesión docente me llevó a entender que la ética no es un conjunto de reglas externas, sino una forma de posicionarnos frente al mundo. En lo personal, esta reflexión me invita a pensar qué tipo de profesional quiero ser: uno que solo enseña contenidos o alguien que, a través de su práctica, transmite también valores, justicia y compromiso. Comprendo que educar es, sobre todo, un acto moral.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-11-08 22:54:47 UTC</pubDate>
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         <title>Clase n° 3                                                                                                                      El concepto del bien y el mal moral 🤔</title>
         <author>liapmontivero</author>
         <link>https://padlet.com/liapmontivero/4qvd61l4ts8ymc5n/wish/3679980818</link>
         <description><![CDATA[<p>En el ámbito educativo, estos conceptos adquieren un sentido ético fundamental, porque el bien moral del docente se manifiesta cuando su obrar respeta y reconoce al otro -al estudiante- como persona. Será moralmente aquel educador que enseñe desde la verdad, la justicia, la empatía y la responsabilidad; promoviendo el crecimiento integral de sus alumnos.  Obrar éticamente en docencia es reconocer al estudiante como un sujeto de aprendizaje y de derechos, no como un objeto o un medio.</p><p>El mal moral en la práctica docente aparece cuando se actúa desde el autoritarismo, la indiferencia, la mentira, o cuando se utiliza el poder pedagógico sin respeto por la dignidad del otro.</p><p>Es desconocer el ser del educando, su valor y su humanidad.</p><p>Así, la ética profesional docente consiste en orientar cada decisión pedagógica según el bien moral: buscando siempre la verdad, la justicia, el respeto y el desarrollo humano de todos los involucrados.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-11-12 21:43:36 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>clase n°4</title>
         <author>liapmontivero</author>
         <link>https://padlet.com/liapmontivero/4qvd61l4ts8ymc5n/wish/3695587593</link>
         <description><![CDATA[<p><strong>La Norma de lo Moralmente Bueno </strong></p><p>En esta clase, al profundizar en la norma de lo moralmente bueno, el accionar moral, la naturaleza humana como posibilidad y las distintas concepciones de ley -natural y positiva-, sentí que la discusión ética se volvió aún más cercana a la práctica docente. Ya no se trata solo de entender qué es moral o qué tipo de normas existen, sino de preguntarnos desde qué lugar actuamos cuando educamos y qué horizonte de “bien” orienta nuestras decisiones.</p><p>La norma de lo moralmente bueno me llevó a pensar que, más allá de las reglas externas o de lo que socialmente se considera aceptable, cada uno sostiene una imagen interna de lo que cree que es correcto, justo o digno. Esa imagen se construye a lo largo de nuestra vida, se revisa, se tensiona y, en parte, se transforma en cada experiencia educativa. Y es justamente esa norma interna la que entra en juego cuando tomamos decisiones en el aula, cuando acompañamos a un estudiante o cuando intentamos sostener prácticas más humanas en contextos muchas veces adversos.</p><p>El accionar moral, es decir la puesta en práctica de esa norma interior, me hizo pensar en la diferencia entre saber lo que es bueno y realmente hacerlo. No alcanza con conocer los principios éticos; es necesario encarnarlos en acciones concretas. Con esto pienso que ser docente implica tener la valentía de actuar, de intervenir, de acompañar, incluso cuando es más fácil mirar para otro lado. En lo personal, esta idea me desafía y me obliga a pensar qué tan coherentes son mis propias decisiones con los valores que digo sostener.</p><p>La idea de la naturaleza humana como posibilidad también me impactó. Entender que los seres humanos no estamos completamente determinados, sino que somos seres abiertos, capaces de elegir, de mejorar y de transformar nuestras circunstancias, resignifica la tarea educativa. Son cosas que antes en ningún momento me detuve a pensar, pero le encuentro sentido...</p><p>En cuanto a las leyes, con la distinción que hicimos entiendo que la moral no siempre coincide con la legalidad. En la práctica educativa, esta diferencia aparece cuando una norma institucional es legal, pero no necesariamente justa, o cuando un docente debe decidir entre cumplir una regla o priorizar la dignidad de un estudiante. Estas tensiones son reales, cotidianas, y forman parte del ejercicio moral que cada docente debe afrontar con honestidad y reflexión.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-11-24 03:23:21 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Dimensiones de la Moral🕊</title>
         <author>liapmontivero</author>
         <link>https://padlet.com/liapmontivero/4qvd61l4ts8ymc5n/wish/3717784161</link>
         <description><![CDATA[<p>En esta clase, al trabajar la dimensión normativa de la moral, pude comprender mejor cómo las prescripciones morales -lo que <em>deberíamos</em> hacer- conviven siempre con nuestras acciones reales. Escobar Valenzuela me ayudó a ver que la moral no es algo fijo, sino un fenómeno histórico y social que cambia según las épocas y los contextos. Esto me hizo pensar en mi propia práctica: muchas veces actuamos desde normas y valores que aprendimos sin cuestionarlos, y como futuros docentes necesitamos revisar de dónde vienen y qué implican. También me resultó importante diferenciar entre la moral como ideal y el plano fáctico de la moral, es decir, lo que realmente hacemos. Esa distancia es inevitable, pero creo que la docencia es justamente el espacio donde intentamos acortar esa brecha con decisiones más conscientes y justas.</p><p>Finalmente, entender las normas sociales como acuerdos colectivos me hizo ver la responsabilidad que tenemos como educadores para no reproducir reglas solo por costumbre, sino para promover formas de convivencia más humanas. Esta clase me reafirmó que la ética no es un contenido más, sino una forma de mirar y habitar la práctica educativa con responsabilidad y coherencia.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-12-10 14:13:25 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>la Ética</title>
         <author>liapmontivero</author>
         <link>https://padlet.com/liapmontivero/4qvd61l4ts8ymc5n/wish/3721078561</link>
         <description><![CDATA[<p>En esta clase comenzamos a mirar la ética desde la perspectiva de Escobar Valenzuela, y eso me permitió pensarla no solo como un conjunto de normas o teorías, sino como una reflexión profunda sobre el <em>ethos</em>, sobre ese modo de ser y habitar el mundo que orienta nuestras decisiones. Entender que la ética tiene como objeto de estudio las acciones humanas en cuanto pueden ser evaluadas como buenas o malas me ayudó a tomar conciencia de que, en la práctica docente, no solo actuamos: también justificamos, elegimos y damos sentido a lo que hacemos.</p><p>Me resultó esclarecedor diferenciar ética y moral. La moral aparece como el conjunto de normas, hábitos y creencias que una comunidad considera válidos, mientras que la ética es la reflexión crítica sobre esas normas. Esta distinción me hizo pensar que, como futuros docentes, necesitamos no solo conocer la moral vigente en nuestro contexto, sino también ser capaces de cuestionarla y analizarla para no reproducir prácticas injustas o acríticas en la escuela.</p><p>La introducción a los <strong>valores</strong> terminó de completar esta mirada, considerando que expresan ideales que orientan nuestra conducta y que funcionan como horizontes a los que aspiramos. Reconocer el lugar de los valores dentro de la ética me llevó a preguntarme cuáles son los ideales que guían mi propia postura como educador/a en formación: qué considero valioso, qué defiendo, qué quiero promover en mis estudiantes. Siento que dispongo de más herramientas para construir una visión más consciente, crítica y comprometida de mi rol futuro.</p>]]></description>
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         <pubDate>2025-12-12 21:49:12 UTC</pubDate>
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         <title>Las Profesiones</title>
         <author>liapmontivero</author>
         <link>https://padlet.com/liapmontivero/4qvd61l4ts8ymc5n/wish/3804389931</link>
         <description><![CDATA[<p>Tradicionalmente, la profesión se ha visto como una fuente de ingresos, pero Adela Cortina nos recuerda que es, ante todo, una praxis, es decir, una actividad que cobra sentido por perseguir metas internas (como la salud, la información o el conocimiento) y no solo fines externos (como el dinero). Para Cortina, la profesión es una actividad social cooperativa cuya legitimidad reside en proporcionar a la sociedad un bien específico e indispensable. Entrar en una profesión implica asumir un <em>ethos</em> o carácter que busca la excelencia frente a la mediocridad del puro burocratismo. Así, revitalizar las profesiones exige una "ética de la responsabilidad convencida", donde el profesional evalua o va midiendo las consecuencias de sus actos a la luz de la meta que da sentido a su labor. Anteriormente trabajamos al postura de Emilio Martínez Navarro, que profundiza en esta visión al plantear la profesión como un proyecto personal de vida buena y un compromiso de ciudadanía.</p><p>por otro lado, desde la perspectiva de Augusto Hortal (reseñada por García Benítez), la ética profesional es una reflexión crítica que debe orientar las conductas y establecer un diálogo entre el saber especializado y el compromiso social. Hortal estructura esta ética sobre cuatro principios fundamentales: la beneficencia (hacer bien el propio oficio), la autonomía (respetar al usuario como sujeto de derechos), la justicia (considerar el contexto social y los recursos) y la no maleficencia (no perjudicar ni manipular). Asimismo, advierte sobre las mediatizaciones técnica, económica e institucional, que pueden convertir al profesional en una pieza mecánica o diluir su responsabilidad ética frente a las presiones del mercado o la organización.</p><p>Llevando estas ideas al campo de la docencia, la ética se manifiesta como un compromiso ineludible con la formación integral del otro. Siguiendo a Hortal, el docente debe poseer un "bilingüismo": ser experto en su disciplina y, a la vez, en el lenguaje ético que le permite ver la dimensión práctica y humana de lo que enseña. La excelencia docente no reside en la mera transmisión de datos, sino en el cumplimiento del bien interno de la educación, que es potenciar la autonomía y el pensamiento crítico del estudiante. Un educador ético evita el "ethos burocrático" de limitarse a cumplir horarios, asumiendo que su labor es una forma de justicia social que debe realizarse con responsabilidad, reconociendo al alumno como un interlocutor válido y digno de respeto.</p><p><br></p>]]></description>
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         <pubDate>2026-02-27 02:47:59 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>El Ethos Profesional:</title>
         <author>liapmontivero</author>
         <link>https://padlet.com/liapmontivero/4qvd61l4ts8ymc5n/wish/3812552048</link>
         <description><![CDATA[<p>La ética profesional constituye hoy un entramado complejo que trasciende la mera instrucción técnica para situarse como un compromiso vital y ciudadano con la excelencia. Con ello, la profesión docente debe entenderse como una actividad social que cobra legitimidad al perseguir su bien interno -la formación de personas cultas y críticas- frente a la tentación de un <em>ethos </em>burocrático que se limita al cumplimiento de mínimos legales. En esta línea, Martínez Navarro advierte que la verdadera <em>profesionalidad </em>surge al priorizar estos fines internos sobre los bienes externos como el poder o el prestigio, asumiendo la labor como un proyecto de "vida buena" que busca la libertad como no-dominación, tratando al estudiante como un interlocutor válido y digno de respeto.</p><p> Ante el estallido de las representaciones tradicionales de la escuela y la crisis del modelo vocacional,  Vezub nos invita a recuperar la docencia como un oficio, rescatando su dimensión artesanal, productiva y creativa para responder con juicio práctico a la complejidad de los nuevos escenarios (como la  pobreza y la exclusión social).  Sin embargo, la labor diaria está atravesada por dilemas éticos que, como señala Hirsch Adler, que exigen procesos de deliberación racional para enfrentar tensiones entre las convicciones personales, las normas institucionales y la lealtad entre colegas. Pensando la docencia, esto quiere decir que ser un profesional excelente no es solo transmitir conocimientos, sino habitar el aula con una responsabilidad ética donde evaluar o enseñar se conviertan en actos de justicia que reconozcan la trayectoria vital del estudiante y promuevan su autonomía, asumiendo que la mayor responsabilidad del docente es, en última instancia, con el futuro y la dignidad de sus alumnos.</p>]]></description>
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         <pubDate>2026-03-05 02:59:09 UTC</pubDate>
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      </item>
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         <title>Deontología Educativa 👩🏽‍🏫</title>
         <author>liapmontivero</author>
         <link>https://padlet.com/liapmontivero/4qvd61l4ts8ymc5n/wish/3818386443</link>
         <description><![CDATA[<p>esta clase continuamos trabajando entorno a la construcción del ethos profesional docente, atendiendo  la excelencia y el bien interno de la educación, y como esto encuentra su correlato práctico y normativo en la deontología. Como señala Niceto Blázquez, la deontologia surge ante la necesidad de las profesiones de defender su imagen moral y credibilidad, especificando aquellos deberes y obligaciones cuyo cumplimiento evita que la labor caiga en el descrédito o en la mera manipulación. En este sentido, los códigos deontológicos no deben entenderse como simples reglamentos disciplinarios, sino como instrumentos de autorregulación y autoprotección que resguarda la autonomía docente frente a las injerencias del autoritarismo político o las presiones de intereses comerciales ante la tendencia actual de mercantilizar la educación. El núcleo de esta ética del deber es el compromiso irrenunciable con la búsqueda de la verdad, un ideal que hoy se ve amenazado por el riesgo de convertir la enseñanza en un sistema de adoctrinamiento o en un mero contrato de lucro. estas primeras nociones de una deontología educativa explican que la importancia de estos códigos para la profesión docente reside en su capacidad para actuar como guías prácticas ante los dilemas éticos, recordándonos que el educador no es un profesional del poder, sino de la verdad y la ejemplaridad. Así, la deontología transforma la responsabilidad abstracta en un compromiso concreto con la dignidad del estudiante, garantizando que el aula siga siendo un espacio de humanización y libertad responsable de y para ambos (docente - alumno).</p>]]></description>
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         <pubDate>2026-03-10 00:36:39 UTC</pubDate>
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         <title>Dilemas éticos 🏫</title>
         <author>liapmontivero</author>
         <link>https://padlet.com/liapmontivero/4qvd61l4ts8ymc5n/wish/3818388366</link>
         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2026-03-10 00:37:39 UTC</pubDate>
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      <item>
         <title>𝕮ó𝖉𝖎𝖌𝖔𝖘 𝕯𝖊𝖔𝖓𝖙𝖔𝖑ó𝖌𝖎𝖈𝖔𝖘</title>
         <author>liapmontivero</author>
         <link>https://padlet.com/liapmontivero/4qvd61l4ts8ymc5n/wish/3829275766</link>
         <description><![CDATA[<p>La transición del ethos profesional docente hacia la deontología implica materializar los valores y aspiraciones de excelencia en normas concretas de conducta que defiendan la imagen moral y la credibilidad de la función educativa. Bajo esta mirada, instrumentos legales como el <strong>Estatuto del Docente (Ley 3122)</strong> o el <strong>Decreto 1092</strong> pueden ser comprendidos como verdaderos códigos deontológicos que sistematizan los deberes y derechos indispensables para el ejercicio responsable de la enseñanza. Estos marcos normativos operan como herramientas de autorregulación y autoprotección que salvaguardan la autonomía del docente frente a posibles injerencias externas o presiones políticas. En la práctica docente, el <strong>Decreto 1092</strong> -al regular el régimen de licencias y franquicias- busca garantizar la eficiencia del sistema y proteger las necesidades personales y sociales del educador, permitiéndole habitar su rol con dignidad. Por su parte, el Estatuto define deberes ineludibles como educar bajo principios constitucionales, actuar con lealtad y inclinarse al perfeccionamiento permanente, estableciendo un régimen disciplinario que sanciona las faltas a la ética profesional. Para que estas normas no se conviertan en "letra muerta", el docente debe trascender el cumplimiento burocrático y reconocer en la normativa una guía para resolver los dilemas cotidianos, protegiendo siempre el bien interno de la educación: la formación de ciudadanos libres y la búsqueda apasionada de la verdad.</p>]]></description>
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         <pubDate>2026-03-17 21:05:20 UTC</pubDate>
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