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      <title>Pedagogía Miércoles - Ensayo sobre la escuela, el trabajo docente y el estudio escolar  by Luciano De marco</title>
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      <language>en-us</language>
      <pubDate>2020-11-20 14:22:17 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>profdemarcoluciano</author>
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         <description><![CDATA[Pedagogía Miércoles - Ensayo sobre la escuela, el trabajo docente y el estudio escolar ]]></description>
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         <pubDate>2020-11-20 14:41:05 UTC</pubDate>
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         <title>Ensayo sobre la escuela, el trabajo docente y el estudio escolar- Corbo, Lucía Agustina.</title>
         <author>luciaacorbo</author>
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         <description><![CDATA[<div>Durante este año, habiendo sido atravesados por una pandemia mundial, tanto los docentes como estudiantes debieron adaptarse a una nueva realidad tanto de lo social como de lo escolar para mantenerse al día con la continuidad del año. </div><div>El esfuerzo de los docentes para poder facilitar el alcance de conocimientos es un claro ejemplo, como rescata Inés Dussel en la conferencia junto a Jan Masschelein y Jorge Larrosa, del trabajo comprometido de la docencia: los maestros, mediante diferentes recursos, se comprometieron en hacerles llegar a los alumnos los materiales para que estos no pierdan la regularidad del año escolar y que puedan mantenerse en contacto mismo con los docentes, pero también con sus propios compañeros de clase. Los profesores, frente a esta situación, se han renovado y reinventado al momento de dar clase adoptando la nueva modalidad de clases virtuales por diferentes plataformas digitales que nos brinda la tecnología. Podemos relacionar esto con el dicho que dice “<em>“Si tenemos una escuela del siglo XIX con docentes del siglo XX y alumnos del siglo XXI”</em>, las tecnologías serían el pasaje al futuro que los maestros necesitan”, menciona Daniel Brailovsky en “Pensar la educación en tiempos de pandemia”; lo que fue evidenciado en este año en el que la tecnología fue el vínculo entre los docentes, los estudiantes y sus familias. </div><div>No podemos dejar de mencionar la notoria desigualdad que, lamentablemente, sufrieron algunos alumnos, y también docentes, cuando la escuela debió moverse al espacio doméstico y ya no poder asistir a la institución. Esto trajo a aquellos que no poseen los recursos para acceder a esta nueva forma de educación digital, una dificultad al momento de presenciar y mantenerse al día con los contenidos que debían acreditar este año, lo cual no sucedía en el espacio de escuela en el que todos los alumnos tenían las mismas posibilidades de igual manera. No todas las familias poseen uno o más dispositivos digitales para poder conectarse a las clases virtuales o recibir las tareas; aun así, los docentes buscan diferentes medios para ayudarlos, como por ejemplo alcanzándoles actividades a sus hogares, para sostener la escuela de la mejor manera posible. Los docentes también tuvieron que adaptarse en muy poco tiempo a dar clases mediante la computadora o celulares, lo cual a la gran mayoría les resultó algo incómodo y al principio les costó entender cómo podían hacer para que los alumnos puedan incorporar y entender los conocimientos que siempre se dieron en un contexto áulico y cara a cara. En mi situación particular, mi madre es docente y mi hermana y yo estudiantes; por lo cual tuvimos que organizarnos para poder utilizar los dispositivos tecnológicos que disponemos e intentar que no se nos superpongan las actividades de cada una. Por esto, con la pandemia nos vimos obligadas a organizarnos y solidarizarnos al momento de tener que dar o asistir a una clase. También tuvimos que ayudarnos entre todas para así poder trabajar y estudiar, y tuvimos que aprender a utilizar diferentes plataformas y  entender las funciones necesarias para completar con los requerimientos dependiendo de nuestros deberes.</div><div>Inés Dussel comenta que el moverse a la escuela es la mejor posibilidad para alcanzar la emancipación intelectual y para construir una sociedad más integrada, lo cual se ve afectado por la pandemia que estamos viviendo. Frente a esto, se debieron buscar nuevos y diferentes recursos para autonomizarse de lo familiar y así poder dedicarle un espacio dentro del hogar a la educación de los alumnos, tanto de parte de los estudiantes como de los docentes. Jorge Larrosa en su texto Separaciones (2019), introduce una cita de Jaques Rancière: “<em>es </em>[la escuela]<em>, ante todo, una forma de separación de los espacios, de los tiempos y de las ocupaciones sociales”</em>; lo que se puede relacionar con la importancia de poder asistir a la escuela y la emancipación que esto brinda, y la capacidad de, dentro del hogar, ser capaz de separar el tiempo y ocupaciones dedicadas a lo escolar y el tiempo y actividades sociales. </div><div>Para concluir, no podemos dejar de preguntarnos qué es lo que pasará luego de la pandemia, qué nos dejará a nivel educativo. Claramente, nos permitió incorporar nuevos métodos digitales que pueden ser útiles en la enseñanza y el aprendizaje en un futuro. Esto no quiere decir que lo que se busca es reemplazar la escuela con los medios digitales, sino poder incorporar la tecnología a la educación del día a día.</div>]]></description>
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         <pubDate>2020-11-24 11:54:41 UTC</pubDate>
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         <title>El año 2020 fue muy particular para la humanidad toda, ya que sacudió al planeta entero. En un instante, la aparición del coronavirus hizo que la gente para preservarse, debiera encerrarse en sus casas y evitar todo contacto humano, hecho en sí mismo contra natura. Se debieron reacomodar todas las actividades, desde el trabajo hasta el estudio, cancelándose todo aquello que implicaba aglomeraciones por actividades no indispensables. El sistema educativo se vio afectado en forma directa, no obstante, no se detuvo. El esfuerzo denodado de docentes y padres hizo posible su continuidad. Pero… ¿A qué costo?En primer término se perdió la independencia entre la vida privada, familiar, laboral y de la escuela, ya que todo transcurre en el mismo ámbito: el hogar. Estamos acostumbrados a una escuela que plantea un espacio físico donde el estudiante se abstrae de su cotidianeidad, se interrumpe su rutina y su rol hogareño y social, y se le permite pensar en libertad, sin importar el background familiar, su entorno o sus interrelaciones humanas, para sumergirse en otro ámbito donde puede ser libre y estar entre pares – sus compañeros – para pensar y crear con libertad. Actualmente consecuencia de la pandemia, las escuelas dirigen las prácticas educativas a través de clases on-line, pero en su realización intervienen en forma directa los padres o familiares con quienes convivan los alumnos. Si bien muchos de ellos están acostumbrados a usar las nuevas tecnologías, la mayoría, maneja redes sociales, no plataformas educativas. Por lo tanto, más allá de la currícula de estudio, está también el desafío del uso de la nueva herramienta y poder adaptarse a ella de la mano de los familiares sin formación docente, que puedan asistirlos. Una cosa de la que no se habla, es del entorno en el que pueda estar sumergido el alumno. Los hogares, ¿favorecen/permiten la abstracción, la independencia y la libertad por la que la escuela siempre luchó? Cada casa es un mundo y de eso no se habla….Más allá de la materia de estudio, la escuela ofrece la posibilidad de un encuentro entre pares, de frecuentar a personas diferentes, de ampliar el horizonte y las limitaciones que cada uno trae consigo; extiende el horizonte de las expectativas intelectuales y personales. Todo esto es muy difícil de replicar en ausencia de la presencialidad. La escuela actúa también como un ámbito que favorece al desarrollo laboral y permite la generación de proyectos comunitarios, además de promover la sociabilidad entre pares y superiores. La reacción ante la pandemia. la virtualidad, ha interrumpido muchos de los efectos buscados con la institucionalidad de la escuela y ha generado distancia con el alumnado, a pesar del esfuerzo denodado de los docentes, quienes se han debido adaptar, aprender a conocer y a manejar las nuevas herramientas. Han tenido que descubrir un nuevo modo de transmitir los conocimientos, nuevas técnicas didácticas para poder captar la atención y el interés, a pesar de la distancia. Las familias han tenido que asumir un rol activo en el acompañamiento de sus hijos para seguir adelante ante la adversidad. Los alumnos, también con gran esfuerzo, han tenido que vencer la falta de sociabilidad, el no poder compartir y generar nuevas amistades con sus pares.De cara al futuro y considerando que los sistemas educativos son dinámicos, que la pandemia agudizó las diferencias sociales previas por la falta de acceso de algunos a la tecnología y la conectividad, solo quedan grandes interrogantes. ¿Cómo serán los nuevos paradigmas? Antes, el monopolio del saber estaba en la escuela, hoy también se encuentran conocimientos en los medios de comunicación y en internet. ¿Se mantendrán los pilares de la suspensión: liberar, separar, desatar al alumno de su entorno familiar como lo conocíamos hasta ahora? ¿Se podrá hacer algo con lo disponible para convertirlo en bien común? ¿Cómo se reflejará la igualdad? ¿Qué se puede hacer para mantenerla y que no se siga resquebrajando? Creo que estamos en un período de transición, en un momento bisagra, donde de la conjunción del pasado y el presente, surgirá la nueva escolaridad.</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>Carmen Ciccosillo<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-11-24 15:27:18 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>julietaferrari99</author>
         <link>https://padlet.com/profdemarcoluciano/4pjm5gvuojy56lwd/wish/957028373</link>
         <description><![CDATA[<div>  La pandemia ha dejado a todos en un estado de desconcierto y confusión sobre como manejar las actividades de todos los días con la mayor normalidad posible. Afecto en especial a aquellos lugares que dependían fuertemente de la presencia física para llevarse a cabo. Entre estos, la escuela sufrió un golpe bajo a su estructurada rutina. La finalidad de este ensayo será expresar como la pandemia ha afectado la manera de aprender y como puso en evidencia la funcion del espacio del aula al deprivar a los alumnos de sus beneficios. Para esto me refirire a autores como Dussel, I. y Jan Masschelein. Analizaré algunos de sus puntos al respecto del aprendizaje en la pandemia, y luego lo compararé  e integraré mi opinión. </div><div><br>  Tanto Dussel como Masschelein remarcan en especial la ausencia del espacio físico y material de la escuela generado por la pandemia. Dussel (2020) explica que las desigualdades que ya existían en la escuela material se hacen más evidentes y obstaculizan aún más a quienes ya estaban en desventaja: ya sea familias con poco acceso a aparatos digitales y/o conectividad o la falta de posibilidad de las familias de acompañar a sus hijos en el proceso. La presencia del aula material permitía disminuir estas desventajas: “La primera tensión, obvia y muy conocida por todos, son las enormes desigualdades sociales respecto a la conectividad digital, la comodidad del espacio de trabajo y las posibilidades de las familias de sostener y acompañar los aprendizajes de los chicos. Esta crisis reafirma algo ya sabido, pero no por ello menos importante: la desigualdad en el acceso a las tecnologías digitales es muy grave…” (p.6).  También proporcionaba a los alumnos la riqueza del espacio colectivo, donde podían aprender junto a sus compañeros y repartirse la carga que una clase conlleva, ademas de tener una interacción más fluida con el profesor. </div><div><br></div><div>   Masschelein bien por su lado menciona la ausencia del aula física y  que lo sorprendió el hecho de que los alumnos, quienes se conocen usualmente por quejarse de la escuela y pensarla aburrida, la defendieran y quisieran volver a las clases regulares. Esto lo atribuye a varias razones, pero entre ellas quisiera poner foco en la dinámica de roles. En la escuela, uno puede deshacerse de los roles de familia, de amigo, etc. y tomar el rol de alumno. Es decir, en la escuela presencial, uno puede destriparse del peso de su vida cotidiana. Como dice Masschelein (2020, Septiembre 9) en “Conversatorio virtual con Jan Masschelein, Jorge Larrosa e Inés Dussel | ISEP2”: “Está la posibilidad de generar cierto “ánimo”. Lo que en realidad están extrañando es esa experiencia de libertad e igualdad relacionada con ese “ánimo” de la escuela. Es una experiencia de libertad que no significa la posibilidad de elegir sino de que ya no estamos predefinidos por nuestro bagaje cultural o nuestro contexto social” (min. 42)</div><div><br></div><div>   Retomando las ideas de ambos autores, una de las cosas que puso en evidencia la pandemia es lo importante que es la presencia de la escuela como un lugar apartado del mundo cotidiano, tanto de las desventajas materiales y mentales de todos los días como el poder desvestirse de los roles y líos que nos persiguen para poder estar en una posición donde se nos permita definirnos a nosotros mismos e intentar cosas nuevas sin que nos afecten los prejuicios. Es poder experimentar la “libertad” y el “compañerismo”. La escuela virtual, aunque una solución rápida ante la repentina situación, está lejos de proveer ese espacio seguro y experimental del aula. Aquellos que estamos involucrados de alguna manera en el aprendizaje virtual podemos presenciar sus consecuencias: Alumnos que poco a poco abandonan materias porque no pueden hacerle frente a las dificultades que se les presentan, chicos a los cuales las clases virtuales no les resulta efectivas y no pueden aclarar sus dudas o seguir la materia, profesores que cada vez están menos involucrados en el aprendizaje de sus alumnos, etc. </div><div><br></div><div>      En conclusión, la pandemia dejo en evidencia el rol esencial  del espacio escolar en tanto nos          permite estar temporalmente fuera de nuestro contexto social y los prejuicios que nos acompañan. Además funcionan como un lugar seguro donde, si bien no perfectamente, permite a los alumnos estar en condiciones un poco más iguales respecto a la educación. Me gustaría retomar también la idea de Masschelein de tomar esta situación como una oportunidad no solo de generar nuevas relaciones con los alumnos, sino de reinventar la escuela. “Deberíamos tratar de encontrar una nueva escuela o reinventar una nueva escuela que sería una mezcla de la física y la digital” (min. 39). Es decir, de tomar esta situación como una oportunidad para poder mejorar tanto la escuela física como la digital para poder generar una nueva, eficiente e innovadora. </div>]]></description>
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         <pubDate>2020-11-24 17:01:39 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>candelaolsen1</author>
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         <description><![CDATA[<div>El contexto actual de pandemia nos obliga a repensar la importancia de la educación y de la figura del docente. En los primeros momentos del aislamiento preventivo obligatorio, cada individuo tuvo que adaptarse a la realidad que se presentaba repentinamente. La escuela, por supuesto, no quedó exenta de ello. Niños y adolescentes, aquellos que tuvieron la posibilidad, tuvieron que adaptarse a la interacción con sus docentes a través de una pantalla;  padres o encargados que debieron incorporar un rol de acompañamiento más activo en las actividades escolares de sus hijos y, en el desarrollo de este proceso, reconocieron la riqueza y la complejidad de la labor docente; por último, los docentes, quienes hicieron todo lo que se encontraba a su alcance, y más, para llegar a sus alumnos, tratando de impedir que la nueva modalidad se interponga entre los chicos y la experiencia escolar.</div><div>Ahora bien, la escuela ha sufrido varias acusaciones desde hace años, demandas y quejas que salieron a relucir en la actualidad ante la apremiante necesidad de transformar la educación. A continuación, se exponen las que, a mi parecer, ganaron mayor fuerza en los tiempos que corren: <em>alienación</em>, <em>desmotivación de la juventud</em> y la <em>exigencia de reforma</em>.</div><div>Para los autores <strong>Masschelein y Simmons</strong> no existe la alienación de la cual se acusa a la escuela, por el contrario, la escuela suspende los vínculos con la familia y la sociedad con el fin de presentar al mundo de un modo interesante y comprometedor. Sin embargo, la modalidad actual de enseñanza evidenció que fuera del espacio áulico y los espacios escolares en general, es muy complicado mantener esa suspensión de los vínculos familiares, ya que el ámbito familiar se encuentra ahora inevitablemente ligado al ámbito escolar por el nuevo carácter domiciliario de la educación. Es entonces cuando lo que antes se presentaba como interesante puede volverse monótono. Podemos agregar a esta idea de educación como actividad domiciliaria, la importancia de la interacción social a la hora de aprender y la notable carencia de la misma en estos tiempos. “(…) el hacer de la educación pasa por la interacción entre seres humanos así como por objetos y espacios que dan forma y contenido a los procesos educativos.” <strong>(Inés Dussel, 2020)</strong></div><div>En la cita anterior y su consiguiente despliegue, Dussel refuerza las ideas de Masschelein y Simmons haciendo referencia a la importancia de la suspensión familiar no solo desde el punto de vista de la comunicación con otros seres humanos externos a ese círculo sino que, agrega además, la importancia de interactuar con los elementos que se presentan en el espacio áulico físico, noción a la cual no se le presta atención hasta que estos elementos están ausentes.</div><div>Esta falta de suspensión nos conduce a la siguiente alegación contra la escuela: la desmotivación de la juventud. Se presenta como crítica a la escuela que el acto de aprender no resulta divertido, sino doloroso. Se precisa más aprendizaje de tipo lúdico e inspirador. Una vez más, los autores refutan esta acusación, indicando que la escuela no se relaciona con el bienestar. No se puede hablar en términos de desmotivación en una escuela que confunde atención con terapia y generación de interés con satisfacción de las necesidades.</div><div>El panorama actual nos muestra la ardua tarea que representa motivar a los niños y jóvenes en un contexto en el que se requiere de un incentivo mayor que antes, por la falta de suspensión de los vínculos externos a la escuela mencionada anteriormente.</div><div>La tercera y última acusación que aflora en nuestro presente es la exigencia de reforma escolar. Si bien el pedido lleva dando vueltas bastante tiempo, en los últimos meses retumbó con mayor fuerza. Esta exigencia se trata de lo siguiente: si la escuela no sirve hay que reformarla. Se debe adaptar la escuela a los cambios sociales, volverla más productiva.</div><div>Masschelein y Simmons alegan ante esto que la escuela no es un espacio de adaptación, sino de suspensión. El proceso de aprendizaje debe ser menos acelerado que la inmediatez con la que vivimos. Si pensamos esto en términos actuales puede que nos remita a la pregunta: ¿los chicos están aprendiendo? Con los recursos que cada docente tenía en sus manos, se han logrado adaptar, e incluso perfeccionar, los modos de enseñanza al enorme cambio social que sufrió la humanidad. Sin dudas, creo que los chicos están aprendiendo y considero que aquellos que dudan de los esfuerzos del cuerpo docente deben amigarse con la idea de que la educación que se ha logrado no es obsoleta u ociosa, simplemente es <em>distinta</em>.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2020-11-24 17:50:51 UTC</pubDate>
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