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      <title>Axolotl maravilloso by Lu</title>
      <link>https://padlet.com/LuOz/axolotlmaravilloso</link>
      <description>Reescritura del cuento de Cortázar en clave maravilloso</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2020-09-17 02:46:00 UTC</pubDate>
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         <title>Axolotl</title>
         <author>lulitramutola</author>
         <link>https://padlet.com/LuOz/axolotlmaravilloso/wish/793320029</link>
         <description><![CDATA[<div>Había una vez, en un reino lejano,  un joven que pensaba mucho en los axolotl. Aquel chico, hijo de un herrero y aprendiz de un brujo, no dejaba de pensar en aquellas criaturas de las que alguna vez escucho hablar en el pueblo. Los pensaba tanto que creía que era un axolotl. El azar lo llevo hacia ellos una mañana de primavera en que el pueblo abría sus puesto del mercado luego de una mala racha en invierno. Bajó por la calle principal, dobló en una esquina y vio el gran edificio entre tanto gris con aquellos leones de piedra que decoraban la entrada. Era amigo de los leones, las hadas y los minotauros que habían en los libros de aquel lugar, pero nunca se atrevió a entrar en la sección de mitos y leyendas. Los leones de la entrada estaban sucios y parecían tristes. Opto por probar algo nuevo, soslayó mitos antiguos hasta dar inesperadamente con los axolotl. Se quedo una hora admirando la portada de aquel libro sin tener la valentía suficiente de abrirlo y salio,  incapaz de leerlo.<br>En la entrada de la biblioteca consulto un diccionario y supo que los axolotl son formas místicas, provistas de grandes cuernos, unos dragones de la especie mas rara que podrías encontrar. Eran mexicanos, sus pequeños rostros rosados aztecas engañaban y ocultaban su verdadero poder, según decía el epígrafe de aquella imagen. Leyó que se habían encontrado ejemplares en África capaces de vivir en tierra durante los períodos de sequía, y que continúan su vida en el agua al llegar la estación de lluvias. Encontró su nombre en español, ajolote, con la mención de que son buenos compañeros si se los trata bien y sirven para mejorar las pociones, como el polvo de hadas; tal vez por eso se extinguieron asombrado continuó leyendo y mirando su particular marca de nacimiento, no tenía una forma muy específica, como una mancha alagada con dos lunares tontamente posicionados a la misma altura creaban una ilusión de ojos. Tal vez esa es una de las razones por la cual le fascinan tanto, porque en el fondo sabe que esa marca tiene una forma específica. No quiso consultar a su maestro, el brujo del pueblo al que nadie le tenia fe, dicen que esta loco, pero tenia que verlo al día siguiente en el Jardín des Plantes. Tenia que ir todas las mañanas, y a veces también a la tarde. Le había hablado sobre su descubrimiento de los axolotls en la biblioteca pero su maestro no le daba mucha importancia, o al menos eso parecía. El bibliotecario le sonreía al verlo un día más en aquel enorme edificio. Se sentaba en una de las tantas mesas de madera de la biblioteca a leer sobre ellos. No hay nada de extraño en esto, porque desde el primer momento comprendió que estaban vinculados, que algo infinitamente perdido y distante seguía sin embargo uniéndolos. Lo supo con solo leer un par de capítulos del libro dedicado solo a ellos. "Los axolotl se amontonan en el mezquino y piedroso piso de los lagos" citaba aquel libro. Se cree que ya no quedan ejemplares, ya que como era de público conocimiento, estas criaturas eran cazadas por su poder para mejorar las pócimas de los brujos. Turbado, casi avergonzado, sintió una curiosidad que lo llamaba a ir a visitar el antiguo lago (el cual se cree que tiene cualidades mágicas) para ver si encontraba alguna de esas figuras silenciosas e inmóviles aglomeradas en el fondo de aquel cuerpo de agua. Aisló mentalmente cada uno de esos pensamientos para poder analizarlos mejor. Con las ideas mejor organizadas, agarro las pocas cosas que tenia y emprendió viaje. Estuvo un tiempo en la orilla de aquel mágico cuerpo de agua esperando a ver si divisaba alguno de esos cuerpecitos rosados casi  translúcidos, semejante a un pequeño lagarto de quince centímetros (algunos los describirían como un dragón en miniatura), terminado en una cola de pez de una delicadeza extraordinaria, la parte más sensible de su cuerpo. Por el lomo les corre una aleta transparente que se fusionaba con la cola, pero lo que más le obsesionó fueron las patas, de una finura sutilísima, acabadas en menudos dedos, en uñas minuciosamente humanas. Y entonces descubrió sus ojos y su cara asomándose mientras rompía la tranquilidad de la superficie de aquel lago. Su rostro inexpresivo paso a una expresión de total sorpresa. No podía ver otro rasgo que los ojos, dos orificios como cabezas de alfiler, enteramente de un oro transparente, carentes de toda vida pero mirándolo, dejándose penetrar por su mirada atónita que parecía pasar a través del punto áureo y perderse en sus ojos para encontrar algún misterio interior. Un delgadísimo halo negro rodeaba el ojo y lo inscribía en la carne rosa, en la piedra rosa de la cabeza vagamente triangular pero con lados curvos e irregulares, que le daban una total semejanza con una estatuilla corroída por el tiempo. La boca estaba disimulada por el plano triangular de la cara, sólo de perfil se adivinaba su tamaño considerable; de frente una fina hendidura rasgaba apenas la piedra sin vida. A ambos lados de la cabeza, donde hubieran debido estar las orejas, le crecían tres ramitas rojas como de coral, una excrecencia vegetal, las branquias, supongo. Y era lo único vivo en él, cada diez o quince segundos las ramitas se enderezaban alertas y volvían a bajarse. A veces una pata se movía apenas, él veía los diminutos dedos posándose con suavidad en el musgo de la orilla a medida que este extraño ser se asomaba más y más. Apenas avanzaban un poco se chocaban con la cola o la cabeza de otro de ellos. El tiempo se siente menos si nos estamos quietos.<br>Fue su quietud lo que le hizo inclinarse fascinado la primera vez que vio a los axolotl en carne y hueso y no plasmados sin vida en la pagina de un libro de dudosa procedencia. Oscuramente le pareció comprender su voluntad secreta, abolir el espacio y el tiempo con una inmovilidad indiferente. Después supo mejor, la contracción de las branquias, el tanteo de las finas patas en las piedras, le probó que eran capaces de evadirse de ese sopor en que pasaban horas enteras. Sus ojos, sobre todo, lo obsesionaban. En la claridad del agua de aquel lago, diversos peces le mostraban la simple estupidez de sus hermosos ojos semejantes a los nuestros. Los ojos de los axolotl le decían de la presencia de una vida diferente, de otra manera de mirar. Acercaba su cara a ellos, buscaba ver mejor los diminutos detalles de aquella bella criatura. Era inútil intentar tocar con el dedo aquellos cuerpos, se asustaban con el menor de mis movimientos. Aquellos dorados ojos seguían mirándome. Y sin embargo estaban cerca. Estaban conectados, lo supo el día en que se acerco a ellos por primera vez. Los rasgos antropomórficos de un mono revelan, al revés de lo que cree la mayoría, la distancia que va de ellos a nosotros. Aunque los axolotl no se parecían en nada a los humanos, él sentía que tenían más en común de lo que creía. Aquellas manecitas… Él creía que era la cabeza de los axolotl, esa forma triangular rosada con los ojillos de oro. Eso miraba y sabía. Eso reclamaba. No eran animales. <br>El ruido de una rama rompiéndose lo alertó, haciendo que gire su cabeza para el lado de donde creyó, provino el ruido, pero al no ver nada alarmante se relajo y volvió su vista a donde estaban aquellas pequeñas criaturas, pero ya era muy tarde, se habían ido producto del miedo que les causo aquel ruido.<br>Parecía fácil, casi obvio, caer en la leyenda y el espejismo que, al fin, no supo si fue real o no. Empezó viendo en los axolotl, una metamorfosis que no conseguía anular esa misteriosa humanidad que los rodeaba. Luego de ese encuentro, volvió a la biblioteca a contarle a su maestro con una sonrisa de oreja a oreja lo que había vivido hacía unos instantes. El brujo lo escuchó atentamente aparentando desinterés al respecto y anotando mentalmente cada detalle de ese lugar mágico; sin embargo decidió decirle a su aprendiz que ya era hora de volver a casa para descansar, con una malévola sonrisa le dijo que no hablase con nadie más acerca de lo ocurrido.                                                                                                  El joven no podía conciliar el sueño de la ilusión que le provocaba pensar en aquellos monstruitos de lago, se los imaginaba conscientes y esclavos de sus cuerpos encantados, infinitamente condenados a un silencio abisal de luchas y pérdidas de otros en el clan y a una reflexión desesperada.                                    Uno en particular llamó su atención, de mirada ciega, con el diminuto disco de oro inexpresivo y sin embargo terriblemente lúcido de sus ojos lo penetró como un mensaje: «no les cuentes de nosotros»                                                                          Se sorprendía musitando palabras de consuelo para los pequeños animales, transmitiendo pueriles esperanzas. Ellos seguían mirándolo en su sueño, inmóviles; de pronto las ramillas rosadas de las branquias se enderezaban. En ese instante, sentía como un dolor sordo lo golpeaba; tal vez lo veían tan claramente como él a ellos y captaban su esfuerzo por penetrar en lo impenetrable de sus misteriosas y antiguas vidas. No eran seres humanos como él, pero en ningún animal había encontrado una relación tan profunda que lo llevase a pensar acerca de sus vidas y averiguar más sobre ellas. No logró conciliar el sueño en toda la noche y al llegar el alba lo decidió, buscaría y buscaría en los rincones más inhóspitos de esa vieja biblioteca con tal de saber más. Las horas pasaban y pasaban, se quedaba corto de tiempo, libros y más libros sobre la mesa no revelaban más de lo que ya conocía; se acercaba el cierre de la biblioteca cuando casi por vencido, encontró una sección abandonada en la cual no se permitía pasar. Con coraje en el corazón decidió entrar, y al final de ese largo pasillo lo vio, un antiguo y pesado libro posado sobre un atril de madera. Se encontraba abierto en un texto un poco borroneado, pero en la cual leyó: "Los axolotl son como testigos de algo, y a veces como horribles jueces. Todos nos  sentimos innobles frente a ellos; hay una pureza tan espantosa en esos ojos transparentes llenos de grandeza. Nacen como larvas, pero larva quiere decir máscara y también fantasma. Detrás de esas caras aztecas, inexpresivas y sin embargo de una majestuosidad implacable, ¿qué imagen esperaba su hora? En el fondo les tememos pero a la vez los adoramos, los conocemos como dioses del espejo del cielo".                                                                                                                 Más abajo se podía apreciar una pequeña leyenda que mencionaba: "Un elegido nacerá bajo la quinta luna de primavera con cuerpo y mente de humano pero con alma de axolotl, un héroe que liberará al clan caído de la oscuridad impuesta, sobre un alado lagarto d...." Ahí terminaba la hoja pero faltaba una parte que no pudo encontrar y cuando escuchó que el guardián de acercaba a revisar el área, arrancó la página y salió discretamente. Creyó que de no haber sentido la proximidad de otros lectores y del guardián, no se hubiese atrevido a quedarse solo con ese libro. «Usted se los come con los ojos», le dijo riendo, haciendo referencia a la gran pila de libros sobre la mesa. Seguro lo sentía un poco desequilibrado. No se daba cuenta de lo que eran ellos y su historia los que lo devoraban lentamente a través de sus pequeños ojos, en un canibalismo de oro. Lejos de la biblioteca y el lago no hacía más que pensar en ellos, era como si lo influyeran a distancia. Llegó a ir todos los días a ese pequeño rincón verde y encantado, mientras que de noche los imaginaba inmóviles en la fría oscuridad, adelantando lentamente una mano que de pronto encontraba la de otro de su especie ¿Acaso sus ojos veían en plena noche, y el día continuaba para ellos indefinidamente? Los ojos de un axolotl no tienen párpados pensó en silencio. Allí supo que no hubo nada de extraño, que eso tenía que ocurrir. Cada mañana, al inclinarse sobre el lago, el reconocimiento era mayor. Sufría, cada fibra de su cuerpo que alcanzaba a reconocerse como parte de ellos, esa tortura rígida en el fondo del agua que lo llamaba y de a poco lo hacía entender su pasado. Uno de esos días, el axolotl bebe que más confiaba en él le mostró un poco de su magia, desde la roca mas cercana dibujaba un camino de luz por el cielo con sus ramitas, y de él se escuchaba una pequeña tonada que indescriptiblemente le llevaba una gran paz expresadas en tibias lágrimas que recorrieron su mejilla. Mientras tanto uno de los grandes dragones <br>espiaba algo, un remoto señorío aniquilado, un tiempo de libertad en que el mundo había sido con y de los axolotl. No era posible que una expresión tan terrible, que alcanzaba a vencer la inexpresividad forzada de sus rostros de piedra, no portara un mensaje de dolor con la prueba de esa condena eterna, de ese infierno líquido que padecían hasta ese momento. Inútilmente quería probarse que su propia sensibilidad proyectaba en los axolotl una conciencia inexistente. Tanto él como ellos lo sabían. Por eso no hubo nada de extraño en lo<br>que ocurrió al día siguiente. Su cara estaba pegada al fino reflejo que permitía el agua del lago, y sus ojos trataban una vez más de penetrar el misterio de esos ojos de oro sin iris y sin pupila del antiguo espécimen. Veía de muy cerca a cara de un axolotl inmóvil junto al espejo de agua. Sin transición y sin sorpresas vio su cara contra el agua, la vio fuera del agua, la vio del otro lado de la misma. Entonces apartó la cara asustado y sin decir una palabra se fue corriendo hacia la biblioteca. No supo que pensar acerca de lo ocurrido ni que decirse a si mismo luego de tanta confusión, solo observaba su marca de nacimiento intentando distraerse. Su maestro lo vio e intento consolarlo preguntando que le ocurrió, sollozando le contó su desesperación y la gran incógnita que causaban en él esos animales. Fue cuando el brujo le confesó que no debía sentir temor o angustia porque él sabía que era especial y tenía una gran valentía en su interior, como el mejor de los héroes. Un poco más calmado el joven le agradeció y ofreció a llevarlo al lago para que sus amigos axolotl lo conocieran; el mago encantado aceptó pero pidió tiempo para ir a buscar su abrigo y su varita al despacho. En realidad buscó desesperadamente la poción de sueño para concretar su plan maléfico, en realidad todo era actuación, sabía de lo que el chico era capaz al igual que la leyenda, desde el primer día que vio su particular marca de nacimiento supo que él sería su puerta para llegar a dominar todo el reino con magia oscura.                                                                                                                Mientras tanto, el chico pensaba que solo una cosa era extraña, el seguir pensando como antes, saber. Haberse dado cuenta de eso fue en el primer momento como el horror del enterrado vivo que despierta a su destino.         Cuando el brujo salió finalmente partieron hacia el bosque mágico en donde estaba el lago. Corriendo intentó saludar a sus amigos anfibios pero solo el viento lo acompañaba, no había rastro de ellos, creyó con tristeza que su repentina reacción de miedo los había lastimado mientras intentaban mostrarle sus sentimientos ocultos. Afuera del agua su cara volvía a acercarse su superficie, veía su boca de labios apretados por el esfuerzo de comprender a los axolotl y su vida. El era un axolotl y supo instantáneamente que ninguna comprensión era posible. Él estaba fuera del lago, su pensamiento era un pensamiento fuera del agua. Conociéndolos, siendo él mismo, era un axolotl y estaba en ese mundo rodeado de su clan. El horror venía, lo vio en ese momento, de creerse prisionero en un cuerpo de axolotl, transmigrado a él con el pensamiento de hombre, enterrado vivo en un axolotl y condenado a moverse lucidamente entre criaturas insensibles. Pero aquello cesó cuando una pata fue a rozar su cara, cuando moviéndose apenas, a un lado vio a un axolotl que lo miraba, y supo que también él sabía, sin comunicación posible pero tan claramente todo lo que pasaba. O él estaba también en el axolotl, o todos ellos pensaban como un hombre, incapaces de expresión, limitados al resplandor dorado de esos ojos que miraban la cara del hombre pegada al agua del lago.                                                                                      El mago asombrado al ver ese pequeño cuerpo transparente intentó atraparlo para luego adormecerlo y llevárselo con cautela, pero su aprendiz ya renovado y con otra mirada de su vida lo detuvo con un empujón. El mago solo se levantó y lo miró con desdén mientras se alejaba con el pequeño axolotl, su amigo intentó golpear al maestro pero fue en vano ya que un puñetazo lo dejo inconsciente en el suelo, otros magos aparecieron de la nada para evitar que el pan fuera frustrado y poder gobernar del reino. Fue entonces cuando ese pequeño axolotl que mostró su magia ante el aprendiz totalmente enojado y consternado por su amigo caído se convirtió en ese dragón majestuoso de la leyenda a quien montaría el salvador. Sus grandes alas de abrieron y un gran rugido emergió de su boca, provocando que el joven se levantara asombrado por ese gran cambio. Sin pensarlo dos veces subió sobre su lomo blanco y junto a la magia del axolotl derrotó a los magos oscuros, pero faltaba el más importante aún. A la distancia lo reconocieron y con valor se enfrentó en un duelo de hechicería, vendiéndolo finalmente; con su último aliento le dijo que su condena siempre sería la incertidumbre de su destino.                                                                                           Una parte de él siempre sería parte del lago y de los axolotl, y terminó aceptando su destino. Él era parte del clan, su marca era un recordatorio de su vida pasada como axolotl y su destino también, y ahora finalmente los axolotl no tenían porque esconderse nunca más.                                                                                       Él volvió muchas veces, pero venía cada vez menos. Pasaron semanas sin que se asome por el bosque. Ayer lo vi, me miró largo rato y se fue bruscamente. Me pareció que no se interesaba tanto por nosotros, que obedecía a una costumbre de hombre. Como lo único que hice fue pensar, pude pensar mucho en él. Se me ocurrió que al principio continuábamos comunicados, que él se sentía más que nunca unido al misterio que lo obsesionaba. Pero los puentes se cortaron entre nosotros, porque lo que era su obsesión luego fue un axolotl en el lago, ajeno<br>a su vida de hombre. Creo que al principio era capaz de volver en cierto modo a él, sólo en cierto modo, y mantener alerta su deseo de conocernos mejor. Pero después definitivamente era un axolotl, y pensaba como un joven sólo porque todo axolotl piensa como un hombre dentro de su imagen de piedra rosa. Me pareció que de todo esto alcancé a comunicarle algo en los primeros días, cuando todavía era él. Y en esta soledad final, a la que él ya no volverá, me consoló pensar que acaso escribió sobre nosotros, creyendo imaginar un cuento logró escribir todo esto sobre los axolotl y su gran magia.                                          La última vez que lo vi, me contó el gran descubrimiento que había hecho, la última parte de leyenda, gracias a la nueva creencia del pueblo en nosotros que ansiaba nuestro regreso por detener la oscuridad que se les acercaba, todos los ancianos aportaron con un pedazo de la leyenda popular acerca de nosotros y finalmente se volvió a escribir.                                                                                             "Un elegido nacerá bajo la quinta luna de primavera con cuerpo y mente de humano pero con alma de axolotl, un héroe que liberará al clan caído de la oscuridad impuesta por magia oscura, sobre un alado lagarto de lomo blanco que desatará al salvador. Siglos pasarán pero la leyenda continuará, la conexión de sus almas siempre será mayor y su destino trazará, grandes edificaciones y bestias míticas los rodearán; para nosotros simples animales sin historia, para él un mundo por descubrir separado por agua y cristal."  </div>]]></description>
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         <pubDate>2020-10-01 00:44:24 UTC</pubDate>
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