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      <title>Hay que matar a une profe by </title>
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      <description>Porque &quot;todas las historias del mundo se tejen con la trama de nuestra propia vida...&quot;</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2021-10-12 23:56:23 UTC</pubDate>
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         <title>El silencio en la mañana.</title>
         <author>mariajoseparise2021</author>
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         <description><![CDATA[<div>Era una mañana gris la del 19 de octubre del 2021 en Río Cuarto. La alumna, María José de la carrera Profesorado de Lengua y literatura estaba contemplando desde su cama el silencio que habitaba ese día en su casa, era tan temprano que no se oía nada. Estaba pensando en el día largo que le esperaba y, también se preguntaba por la nieve que caía durante esa época en las Altas Cumbres, estaba asombrada.&nbsp;<br>De repente, la asustó el sonido de un mensaje que entró en su celular, era un aviso importante en el chat de Messenger de la materia Historia Sociocultural, la profesora, Laura Travaglia se encontraba desaparecida desde el día anterior y no podían dar con su paradero. María José estaba impactada. Inmediatamente se hizo una convocatoria en el chat para que los alumnos que habían estado el día anterior con ella en la Universidad Nacional de Río Cuarto, aportaran datos de los últimos momentos compartidos en el aula, ya que habrían sido los últimos en ver a la profesora Travaglia. El día anterior a su desaparición, las profesoras de historia, Laura y Liliana, habían logrado coordinar un encuentro presencial en la Universidad con los alumnos de la carrera de Lengua y Literatura y, era muy extraño que después de esa reunión, la profesora desapareciera.<br>Al cabo de unas pocas horas de ese anuncio recibido por todos los alumnos en el celular, se conoció el desenlace fatal, la profe Laura había sido asesinada, encontrada sin vida por personal no docente en el establecimiento. María José se preguntaba por qué y quién había sido capaz de semejante atrocidad. Inmediatamente se armo una reunión virtual, vía meet entre los alumnos del profesorado para conversar al respecto y salir juntos del asombro. Solo cinco alumnas habían concurrido al encuentro con las profesoras el día anterior: Sol, Martina, Eugenia, Melisa y María José. Las cinco fueron a declarar ante las autoridades y dijeron lo mismo, la clase había sido normal, excepto por una pequeña discusión en el medio del dictado de los contenidos entre las profesoras. María José destacó que, en su momento, las profesoras no se pusieron de acuerdo sobre las fechas del cronograma de exámenes y se pusieron a discutir, eso desató la ira de Liliana quien se sintió desautorizada frente al alumnado y se retiró de la clase.&nbsp;<br>Al parecer esa discusión fue considerada un detonante para la policía que investigaba. Fue así que Liliana concurrió a declarar ante la policía, y luego de contradecirse por los nervios, terminó confesando que ella había asesinado sin querer a Laura. Les contó que, ante lo ocurrido en el aula frente a los alumnos ella se retiró muy enojada, por lo que decidió esperar a Laura para hablar en las inmediaciones de la biblioteca a eso de las 18hs, al finalizar la clase. Cuando se encontraron, lejos de limar asperezas, el enfado empezó a aumentar por lo que ella empujó a Laura y esta se golpeó la cabeza en el suelo. Liliana, entre lagrimas dijo que ante su desesperación ocultó el cuerpo sin vida de Laura y se marchó.<br>Luego de semejante confesión, Liliana quedó detenida y tanto, María José como sus compañeros se sintieron muy consternados, la muerte de la profesora Laura los había impactado, y quedaron muy afectados ante semejante desenlace que trascendía todo, el final de las profesoras y el final de la materia, ya que debido a semejante situación, los alumnos no solo perdieron a las profesoras sino que también perdieron la materia y tuvieron que hacerla de nuevo al año siguiente.<br>Por su parte, María José sintió que ya nada más la podía asombrar, ni la nieve en octubre, ni la perdida de cordura de la gente más civilizada. Solo le quedaba contemplar el silencio de la mañana y no asombrarse más de nada, ya que la normalidad que esperaba podría volverse extraordinaria.</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-10-18 14:16:06 UTC</pubDate>
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         <title>La poetisa</title>
         <author>prietoeugenia17</author>
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         <description><![CDATA[<div><em>“Nadie” la asesinó; fue su Hybris la que la llevo a tal destino. Así como Aquiles fue advertido de las desgracias que su accionar le traería, de igual manera a ella se le avisó. No busquen un culpable porque no lo hay, si ella pudiera hablar les diría, igual que Polifemo, que “nadie” la ha herido.<br></em><br></div><div>Con esta nota proyectada en la pantalla empezaba la clase de historia de ese martes soleado de agosto. La primera en conectarse ese día fue Euge, nunca se conectaba antes de tiempo a la clase de historia, pero ese día había terminado antes con el trabajo. Fue raro que al ingresar a la videollamada y saludar a la profe no le respondiera y ese mensaje proyectado… no tenía nada que ver con el tema del práctico que había que hacer.&nbsp;<br><br></div><div>Empezaron a ingresar algunos alumnos más, todos igual de sorprendidos comentaban el mensaje y esperaban que la profe hablara y nos explicara de que se iba a tratar la clase. Ese día eran pocos los conectados, había un parcial al día siguiente y la mayoría había preferido seguir estudiando.&nbsp;<br><br></div><div>Hybris … Aquiles … Polifemo, algo de eso se había visto en literatura clásica, pero ¿qué tenía que ver con la Revolución industrial y Revolución Francesa?. En esa conversación estaban los alumnos cuando la pantalla se volvió negra, se dejó de ver el mensaje de fondo se escuchó una voz, pero no era de la Profe Laura, tampoco se entendía que estaba diciendo y de repente, otro mensaje proyectado:&nbsp;<br><br></div><div><em>“Pueden ir a descansar, sus clases de historia se suspenden hasta próximo aviso, La profesora Laura ha emprendido su descenso al Hades, se les va a estar informando como continuar…”&nbsp;<br></em><br></div><div>Y de golpe, la imagen de nuevo en negro y el cuerpo sin vida de la profesora Laura Travaglia.<br><br></div><div>El espanto se generalizo entre los alumnos que no terminaban de comprender que estaba sucediendo, que significaban esos mensajes, a quien debían llamar, algunos buscaban en google que es el Hades, qué significado tiene.&nbsp;<br><br></div><div>-¿Si contactamos a la profe Liliana?, es su compañera…&nbsp;<br><br></div><div>-¿o será mejor llamar a la Universidad?...&nbsp;<br><br></div><div>-¿A la Policía? Y ¿qué les decimos? Si ni siquiera sabemos dónde está la profe…<br><br></div><div>-Alguien esta con ella, se escuchó una voz…&nbsp;<br><br></div><div>Cualquier posibilidad resultaba difícil de llevar adelante, sin saber quién estaba del otro lado ¿y si era la misma profe Liliana? En clases no se llevaban bien entre ellas… la video-llamada no se había cortado, la imagen de la profesora seguía ahí, como recordando que algo había que hacer.<br><br></div><div>Se comenzaron a escuchar sirenas, se veían luces azules reflejadas en la pantalla, movimiento y gente entrando, ruidos, voces, hasta que la imagen de la profesora por fin desaparece y solo quedan en conexión los siete alumnos que ese día se habían conectado.&nbsp;<br><br></div><div>Horas después un comunicado de la Universidad Nacional de Río Cuarto es recibido por correo: “<em>Se informa a la comunidad de nuestra casa de altos estudios el lamentable hecho del fallecimiento de la Profesora Laura Travaglia, a la que recordaremos siempre con cariño. Su familia ha informado que, debido a la especial situación sanitaria aún vigente, se hará un pequeño velorio íntimo y familiar por lo que solicitan que no haya presencia de compañeros de trabajo ni alumnos.”<br></em><br></div><div>Un par de días después las noticias informaban que el fallecimiento de la docente de la UNRC, que había iniciado en condiciones sospechosas ya había sido resuelto, la profesora al parecer había terminado con su vida, por motivos que se desconocen. Nada se decía de las notas que habían sido proyectadas por la pantalla, de la cual los alumnos presentes habían informado a las autoridades policiales.<br><br></div><div>Eugenia y María José se encontraban reunidas al momento en que la noticia era comentada en los medios locales, sorprendidas decidieron que había que saber la verdad sobre lo ocurrido, la resolución parecía demasiado simple y no cerraba de ninguna manera. La profesora había sido asesinada, eso era claro.&nbsp;<br><br></div><div>El ejercicio de su profesión le había enseñado a Eugenia a ser muy observadora y prestar atención a los detalles, las pequeñas cosas suelen ser las más importantes. Había aprendido sobre el lenguaje no verbal de las personas y lo mucho que puede decir sin usar una sola palabra. María José tenía una característica que pocas personas en el mundo reúnen: lograba recordar cada una de las voces que escuchaba, a veces le costaba identificar de quien era esa voz, a veces no podía ponerle rostro, pero una vez que escuchaba una voz nada se la sacaba de la cabeza.<br><br></div><div>Había que empezar por entender esos mensajes y era necesario encontrar a un especialista, alguien que pudiera entender que significaban esas palabras, que querían decir. La mejor opción era, sin dudas, el profesor Lisandrello; así comenzaron por contactarlo y pedirle ayuda, aceptó sin dudarlo, la literatura clásica es su pasión y aunque a primera vista tampoco lograba comprender que querían decir esos mensajes enseguida se puso a trabajar para descifrarlos.<br><br></div><div>Se necesitaba establecer quienes podían ser sospechosos, para eso había que saber quién podía tener motivos para querer asesinar a la profe, la pista tenía que estar en esos mensajes, se necesitaba hacer un perfil de quien los había escrito.&nbsp;<br><br></div><div>Los mensajes estaban escrito correctamente, sin errores de ortografía, coherentes y, hacían referencia a personajes de la literatura griega por lo que se podía partir de la idea de que se trataba de una persona con cierta cultura. Además los mensajes se habían proyectado en la video llamada, por lo tanto la persona que estaba con la profesora al momento de su muerte tenía un mínimo conocimiento del manejo de la computadora.&nbsp;<br><br></div><div>Todo ayudaba a limitar el espectro de sospechosos y, en ese instante, Eugenia y María José entendieron algo: el principal sospechoso era el profesor Lisandrello, precisamente la persona en quien confiaron para el análisis de esos mensajes, es la misma persona que cuenta con todos los conocimientos para escribirlos que, además, es docente de la uni y lleva dos años de pandemia dando clases virtuales, compartiendo pantalla… Sin embargo, algo no cerraba, la voz que se había escuchado en la video-llamada era de una mujer, quien estaba con la profesora en el momento de su muerte tenía que ser una mujer y había algo más, María José sabía que reconocía esa voz, la había escuchado, no podía recordar donde, en qué oportunidad, pero sabía que no era una total desconocida y tampoco era la Voz del profe José.&nbsp;<br><br></div><div>Eran las 16:00hs, del día sábado, la casa funeraria había programado el velorio de la profesora para ese día y horario, se había demorado más de lo normal, por la investigación policial y, aunque se había solicitado que no se presentaran personas ajenas a la familia, las alumnas ya estaban demasiado involucradas en esa tarea y debían estar presentes para poder observar quienes asistían al velorio y como actuaba cada uno. Decidieron ir.&nbsp;<br><br></div><div>Al llegar se quedaron alejadas desde donde se pudiera ver quienes se hacían presentes. La profesora Liliana estaba ahí, pero era entendible, no solo era su compañera de cátedra, eran amigas, estudiaron juntas… pero algo seguía rondando por la cabeza de María José, la voz escuchada era de una mujer, no podía reconocer del todo que fuera de la profe Liliana, pero se habían dado situaciones en clases entre ellas que demostraban cierta tensión.&nbsp;<br><br></div><div>Mientras pensaban en eso reciben una llamada del profesor Lisandrello, había descifrado el mensaje lo que el o la asesino/a quería decir es que se estaba vengando de algo que Laura le había hecho, Hybris era, en griego, soberbia y al parecer era el motivo que había desencadenado la furia de su asesino. Se podía entender que se había advertido a la víctima que dejara de actuar de ese modo porque habría consecuencias, del mismo modo que en La Ilíada los mensajeros enviados para convencer a Aquiles de volver a la Guerra le habían advertido que una actitud tal de no ceder en lo que se le pide traía trágicas consecuencias, el profesor les hizo saber también que en la obra comentada una de las trágicas consecuencias para Aquiles fue la muerte de uno de sus guerreros más queridos: Patroclo, es decir, el mensaje hacía referencia a la muerte, lo que se completaba con la segunda nota y la referencia al descenso al Hades, el mundo de los muertos para los griegos, a donde las almas iban luego de morir.&nbsp;<br><br></div><div>Al tiempo que las alumnas escuchaban todo esto y las piezas se empezaban a unir, pensaban que había que entender entonces sobre qué se le había advertido a la profesora y no había querido escuchar y mientras eso meditaban vieron acercarse a alguien conocido, era la profe Melisa, de literatura clásica también. ¿Qué hacía ahí? ¿Conocía a la profesora Laura?, sin dudas que sí, eran colegas en la Universidad, pero&nbsp; habían pedido que no se acerquen compañeros de trabajo.&nbsp;<br><br></div><div>La profesora las vio, un poco dubitativa se acercó a saludar, había algo diferente en ella, siempre estaba muy tranquila en clases, su hablar era muy pausado, parecía que cierta paz rodeaba a la profe Meli, pero no era así ese día, estaba nerviosa y apurada, tampoco llevaba sus lentes. Se detuvo un instante a saludar y solo mencionar las primeras palabras Eugenia advirtió algo en el rostro de María José, había reconocido la Voz, parecía imposible pero no había dudas, la voz que se escuchó en la video llamada cuando apareció la imagen de la profesora Laura sin vida era esa misma voz que ahora las estaba saludando y les comentaba que casi no las había visto porque no llevaba sus lentes, de hecho iba camino a buscarlos porque se le habían caído y los había pisado… siguió dando una excusa de cómo fue que perdió sus lentes pero ya era imposible escuchar, ya todo se estaba terminando de acomodar, no sabían cuál era la razón que podría tener la Profe Meli para semejante acto, pero no había dudas: ella también era una especialista en literatura clásica, también era profe y sabía cómo manejar una video llamada, compartir documentos, ahí estaba, la tenían en frente, era ella.<br><br></div><div>Al día siguiente las fichas del rompecabezas estaban unidas, de las comunicaciones con el profesor Lisandrello había surgido que la profe Meli era una gran poetisa, sin embargo como todo escritor que pretende abrir su camino en las editoriales le resultaba muy difícil, nos comentó que años atrás, cuando Melisa había comenzado con su escritura uno de sus primeros poemas había sido robado, nunca supo por quién, pero salió publicado bajo un seudónimo y se volvió un poema muy famoso. Melisa nunca había renunciado a averiguar quién la había defraudado y años después lo descubrió: quien había publicado el poema había sido la profesora Laura Travaglia quien, por esos tiempos, era profesora de Meli mientras iniciaba su carrera en Lengua y Literatura.<br><br></div><div>Ese domingo, eran las 20:00hs cuando la profe Meli estaba en la Casa de la Poesía leyendo una de sus obras, con su voz pausada y atrapante captando la atención de todos como cada vez que se dispone a leer. La policía irrumpió con una orden de detención para llevarse a Melisa Gnesuta acusada de homicidio doloso de la Sra. Laura Travaglia. La multitud reunida en la Casa de la Poesía no lograba entender que está pasando, pero la profe se levanta y sale acompañada de los oficiales y lo hace con una sonrisa, porque al fin todos van a conocer a la verdadera Melisa Gnesuta, la poetisa de la ciudad de Río Cuarto.&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div><div>&nbsp;<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-10-22 14:16:52 UTC</pubDate>
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         <title>Un asesinato sospechoso</title>
         <author>Camila_Gvozdenovich</author>
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         <description><![CDATA[<div><br></div><div>&nbsp; <em>Hace ya un tiempo en la ciudad de Río Cuarto asesinaron a una de las que fueron mis profesoras en la materia Historia Sociocultural, yo colaboré como ayudante en el proceso de investigación y hoy, cuatro años después de aquel crimen me propuse escribir acerca de esos hechos.<br></em><br></div><div>&nbsp; Todo empezó aquel día en que José Lisandrello se encontraba leyendo su correo institucional en un hotel de Río Cuarto y el primer mensaje de su bandeja de entrada lo dejó perplejo<em>: “Buenas tardes, se le comunica que desde la Universidad Nacional de Río Cuarto se ha decretado duelo por tres días debido al reciente fallecimiento de la querida profesora del departamento de historia Liliana Formento.”<br></em><br></div><div><em>&nbsp; &nbsp;Minutos después, recibió una llamada de la policía de Río Cuarto en el celular que utilizaba para su trabajo de tiempo extra como detective. En la misma, el comisario Díaz le informó acerca de la ineficacia de la policía para resolver el presunto asesinato de Liliana Formento, solicitando, por lo tanto, de su servicio como investigador. José accedió y se propuso a resolver el misterio lo más rápidamente posible.</em><br><br></div><div>&nbsp;<em>&nbsp;A la mañana siguiente recurrió José con lentes negros y vestido de traje a mi casa puesto que yo solía colaborar para realizar las investigaciones, pero nunca lo había ayudado a identificar al asesino/a de una persona. Me contó acerca del nuevo misterio a resolver, acepté e inmediatamente partimos hacia la escena del crimen: la casa de Liliana Formento. Examinamos cada espacio y encontramos en el piso una pulsera con sangre con un dije que tenía la letra L. Él estaba convencido de que podía pertenecer al autor del crimen puesto que Liliana no solía usar pulseras, por eso, me encargó traerle una lista de sospechosos (personas cuyo nombre empezara con L y que hayan conocido a la fallecida -esto último porque no había señal de que las entradas hayan sido forzadas-).<br></em><br></div><div><em>&nbsp; Horas después acudí con el nombre de una sola posible sospechosa: Laura Travaglia. Ante esto fuimos a la casa de ella con José para interrogarla. Gracias a que grabé el audio de aquella charla pude transcribir con absoluta precisión aquel recuerdo:</em><br><br></div><div>José: - ¿Cuándo fue la última vez que viste a Liliana?<br><br></div><div>Laura: -Hace unos días. ¿Por qué me hace esa pregunta?<br><br></div><div>José: - ¿Usted perdió una pulsera?<br><br></div><div>Laura: - Sí. Perdí una pulsera. Pero no entiendo el porqué de sus preguntas. &nbsp;<br><br></div><div>José: - ¿Cómo describiría su relación con Liliana?<br><br></div><div>Laura: - Yo la conocía desde hace bastantes años, éramos buenas amigas a veces, teníamos algunos conflictos, pero siempre los resolvíamos rápidamente.&nbsp;<br><br></div><div>José: - ¿Usted sabe que Liliana murió guillotinada?<br><br></div><div>Laura: -Sí, me enteré por las noticias (empieza a llorar), José espero que no pienses que yo la maté. Yo la quería mucho.<br><br></div><div>José: -Creo que estoy seguro de que usted es la asesina, la pulsera es una prueba realmente incriminatoria, además, el asesinato con guillotina es poco habitual, se vislumbra desde mis conocimientos psicológicos que probablemente le quiso dar una muerte que remonte a la de Luis XVI, al cual dijo usted una vez en una conferencia que fue un personaje histórico que le causó repugnancia desde siempre.<br><br></div><div>&nbsp;<em>&nbsp;Ante aquellas palabras Laura siguió llorando y yo me quedé pensativa examinando la situación. Habíamos tenido un práctico integrador con Laura dos días atrás y con mis compañeras de grupo de trabajo: Sol y Celina, no nos habíamos percatado de ningún suceso fuera de la normalidad. Después de unos minutos llegué a una conclusión: los ojos escondidos tras esos lentes negros denotaban que no había dormido la noche anterior, la descripción de cómo fue que dio con la presunta asesina fue demasiado rápida y no prestó atención a cada detalle como hace frecuentemente al analizar cada obra en Literatura Clásica. Además, tenía un posible motivo porque una vez comentó en una clase que Liliana nunca le devolvió un libro escrito en griego. De esa manera, descubrí al verdadero asesino, la persona menos sospechosa: el investigador. </em><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-10-25 23:26:15 UTC</pubDate>
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         <title>Otra extraña forma de pasión</title>
         <author>cheluufernandez03</author>
         <link>https://padlet.com/anapez900/4cyrtp89wzy9thpb/wish/1843659334</link>
         <description><![CDATA[<div>- ¡Otra vez lunes! - pensé dentro de mi al mediodía mientras comía apurada para prepararme para la clase de Introducción. Ese día íbamos a trabajar y comentar en conjunto Esa extraña forma de pasión, una de las lecturas obligatorias de la Unidad 4. La que más me gustó, por cierto.&nbsp;<br><br></div><div>Marita mandó el enlace a las 14:01 -En cinco minutos empezamos – dijo – ¡Marce y Anita van a conectarse juntas porque estuvieron preparando algo hermoso que ya se van a enterar! -.<br><br></div><div>A las 14:06 nos conectamos la mayoría de lxs chicxs. La profe Marita nos aceptó y nos dijo que ya volvía, que tenía que atender la puerta, seguro era el jardinero. Esperábamos que se conectaran las otras profes, porque los minutos pasaban, y la clase aún no empezaba. Las profes no se conectaron.&nbsp;<br><br></div><div>Marita volvió a las 14:32 pidiendo mil disculpas. Como era tarde ya, y viendo que las profes que tenían armada la clase, nos sugirió que mientras ella intentaba comunicarse para ver si había ocurrido algo con sus compañeras fuéramos abriendo el padlet que Marcela había cargado mas temprano, en el que íbamos a hacer comentarios y escribir nuestras apreciaciones sobre la obra.&nbsp;<br><br></div><div>Marita compartió pantalla, y fue a buscar al Classroom el enlace. Lo abrió. Tardaba en cargarse. El internet no siempre acompaña. Ya eran las 14:40. Se abrió el enlace. Muy extrañamente ya había un comentario, desde un perfil anónimo, con la letra muy grande, que decía “Otra forma de pasión. La mía.”, debajo un dibujo, de una mujer con el pelo bien negro y la sonrisa muy desdibujada. El cuerpo de la mujer del dibujo estaba desnudo, y a su alrededor ramas negras, con rosas rojas, que iban entretejiéndose sobre la piel blanca de la muchacha. Nadie entendía nada. A mi me pareció hermoso el dibujo. Simple, pero con una capacidad de conmover a cualquiera. El rojo de las flores, el negro del cabello, contrastaban a la perfección con el blanco de la tes. Creaban una imagen armónica, perfecta, que representaba la pasión desde la misma ternura, de un modo que jamás me hubiera imaginado.&nbsp;<br><br></div><div>- ¿Quién subió esto? -pregunta Marita- ¿Fue alguno de ustedes o habrán sido las profes? Qué lindo el dibujo, me recuerda a los de una artista de la que ahora no me acuerdo el nombre. ¡Pucha!, ya me voy a acordar, después quien haya sido nos explicará que quiso decir con esto, qué lástima que esté anónimo. Bueno, ahora retomemos la clase.&nbsp;<br><br></div><div>-Profe, me parece que sigue más abajo- dije, porque veía que aún no terminaba el recuadro. Efectivamente. Marita bajó el cursor. Nuestras caras eran pálidas. Ningunx podía emitir palabra. Por algunos rostros caían lágrimas, algunos otros parecían estar viendo la muerte misma. ¿O eso estábamos viendo?<br><br></div><div>Debajo del escrito y del dibujo, se hallaba una foto de la profesora Anita muerta, pálida, con los ojos cerrados, por todas partes lastimada. El rojo de las flores parecía blanco al lado del color de su sangre derramada. Y otro escrito: “Ana Carolina López muerta”<br><br></div><div>Eugenia, Camila y Milagros estaban desesperadas. Yo hasta me olvidé de que me llamaba Celina del miedo, el desconcierto y la tristeza. Aún nadie podía decir nada. Los únicos que pudieron hacer algo fueron Giuliano, que llamó a la policía, y Marita, que grito rápido la dirección donde estaban y llamando por teléfono al marido de Anita, caminaba de un lado a otro frente a la cámara preguntándonos que hacer.&nbsp;<br><br></div><div>Nos llegó un mail de pronto, a todxs juntxs, de Marcela. Una imagen de su bitácora que decía: <em>“Otra extraña forma de pasión. La mía. El amor me consumió y el dolor se va apoderando de mí, como un árbol de ramas negras y rosas rojas que me van acorralando y lastimando”. </em>La foto tenía fecha, era del 05-10, el viernes anterior. Cada vez entendíamos menos. Con Cami decidimos ir a la casa de Anita, donde estaban juntadas las profes supuestamente para dar la clase. Sabíamos la dirección porque habíamos acordado que el viernes siguiente nos juntaríamos todxs allí para conocernos antes de que terminase el año. Ya no aguantábamos, la policía demoraba, Marita no se podía comunicar con la familia de la fallecida y estábamos asustadas, pero más que asustadas, shockeadas y perturbadas.&nbsp;<br><br></div><div>¿Qué tenía que ver la nota que llegó desde el mail de Marcela con lo que había pasado con Anita? El relato coincidía con el dibujo y la frase del padlet. ¿Tendría que ver algo Marcela con el asesinato de Anita? ¿estaban usando su nombre para confundir y crear falsas sospechas?, ¿Por qué la nota del mail hablaba de amor?, ¿Se estaría equivocando Marita al llamar al marido?, ¿Y si era él el asesino? Muchas dudas, nulas eran las respuestas.&nbsp;<br><br></div><div>Llegamos con mi compañera a la casa de Anita. Cuando el remis frenó estábamos las dos tan paralizadas que casi olvidamos de pagarle al chofer. Un frío me corría por la espalda a medida que avanzábamos por el pasillo de entrada a la casa. Al llegar a la puerta, una maceta. En ella, una agendita.&nbsp;<br><br></div><div>Intentamos abrir la puerta. No se abría. Por un impulso, estúpido pero sabio impulso, decidimos abrir la agenda. Anotaciones en todas las hojas, de frases diversas. “Yo la amaba”, “cómo puede amarse así”, “otra extraña forma de pasión”, “del amor a la locura hay un milimétrico paso” …<br><br></div><div>Llegó la policía, eran las 16:01. Tiró la puerta abajo, y entraron dos oficiales mujeres corriendo. El comisario nos preguntó que veíamos, y qué hacíamos allí. Le contamos, que sabíamos lo ocurrido, que un compañero nuestro había llamado, y que lo que leíamos era una agendita que encontramos en la maseta. -Sigan leyendo a ver si encuentran algo que nos sirva- dijo el hombre y se fue hacia adentro muy tranquilo. ¿Nosotras teníamos que encontrar algo? Sí, nosotras. Y lo encontramos.&nbsp;<br><br></div><div>Hacia el final del cuaderno, había una larga anotación. Decía “Otra extraña forma de pasión. La mía. Perdón mi amada, eras lo más anhelado por mi en este mundo. El amor no correspondido se convirtió en el más grande de los dolores que alguna vez sentí. Te amé tanto, y te odié tanto por no amarme, que no tuve otra opción que matarte. A ver si al menos así mi dolor cambiaba, y aunque seguiría sufriendo por vos, sería ya por tu ausencia y no por tu indiferencia. Te amaré por siempre, más allá de la muerte y más allá de todo. Tu amiga, compañera y fiel enamorada”<br><br></div><div>Cada vez más en shock. No sé cómo, porque casi no podía moverme, pero decidí dar vuelta la página. Quizás encontraba alguna otra palabra que me dijera que todo era mentira. Que era todo una puesta en escena. Que en realidad las profesoras estaban haciendo todo esto para ver hasta dónde llegaba nuestra imaginación. ¡Qué se yo, la ilusión es tonta!&nbsp;<br><br></div><div>La policía ya se había puesto en marcha, rápidamente. Mili también se había comunicado para contar lo del e-mail. Ellos lo habían abierto, y vieron que el e-mail se había programado a las 11 de ese día, desde ese mismo lugar. Pero ¿cómo?, si era la dirección del correo de Marcela, que a esa hora supuestamente aún no estaba allí, pues se juntaban a las 11:30.&nbsp;<br><br></div><div>Al dar vuelta la página encontramos otra foto. Ahora la protagonista de la obra era Marcela. También muerta. ¡Otra vez en mi cabeza, y en mi alma, estaba la ilusión de que fuera una mentira! No podía ser real tanta tragedia, tanta locura. ¿Qué pasaba? Los pensamientos me atormentaban, y Cami ya estaba en el piso, desmayada, pero no pude ni quise atenderla.&nbsp;<br><br></div><div>Mientras corría hacia adentro de la casa para mostrarle a los policías decidí darla vuelta. Ya no era necesario buscar más nada. Muerte, asesinato, suicidio.&nbsp;<br><br></div><div>Una de las oficiales mientras tanto había seguido investigando el e-mail de Marcela. Encontró otro mail programado, para las 16:25, eran las 16: 23. Lo abrió, y en el mismo momento en que yo llegaba ella leía el escrito, debajo de la misma foto que yo había encontrado. <em>“No pude aguantarme, mi Marcela amada. Lo hice y ya no podía con mi dolor, me acorralaba y me lastimaba, como ramas negras con rosas rojas que pinchan. Voy a buscarte. Quizás allá, en otro plano, sí me correspondas el amor. Me quito la vida para seguirte”</em>. Firmada esta nota, en el correo y detrás de la foto por Ana Carolina López, una extraordinaria amante pasional. <em>“PD: A lxs estudiantes y a la policía, ya o busquen, no hay mayor prueba que esta. Prueba de la locura que generó en mi el amor. Aquí tienen a la culpable enamorada. Hagan con mi cuerpo lo que deseen, que las almas de mi amada y la mía se fueron lejos, ojalá que juntas”<br></em><br></div><div>Ese mismo e-mail, les llegó, nos llegó, a todxs lxs estudiantes.&nbsp;<br><br></div><div>Semanas después aún no puedo sacarme lo vivido de la cabeza, entro a padlet en cada momento. Miro el dibujo, ya no me parece hermoso. Pero no me caben dudas de que representa a la perfección la consecuencia de otra extraña forma de pasión.&nbsp;<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-10-26 02:43:42 UTC</pubDate>
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