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      <title>A PROPÓSITO DEL EXONARIO Y SUS NECESARIAS PALABRAS by Claudia Segretin</title>
      <link>https://padlet.com/c_segretin/42wwv79kw4</link>
      <description> Escritura colaborativa a partir del Exonario de Jorge Mux en el contexto del SEMINARIO ENSEÑAR APRENDER 2019
“Géneros secundarios. Literatura y canon en la escuela”
U6. Los géneros y portadores del universo digital. Apropiaciones didácticas.</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2013-04-10 22:53:08 UTC</pubDate>
      <lastBuildDate>2025-09-28 17:32:15 UTC</lastBuildDate>
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         <title>Hola! aquí compartimos los microrrelatos y las nuevas entradas del Exonario (podemos calificar las creaciones con estrellas)</title>
         <author>c_segretin</author>
         <link>https://padlet.com/c_segretin/42wwv79kw4/wish/303058675</link>
         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2018-11-11 22:44:17 UTC</pubDate>
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         <title>Homoaliadis</title>
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         <description><![CDATA[<div>(Sustantivo. Del latín <strong><em>homo</em></strong> =  hombre, humano; <strong><em>alligare</em></strong> = atar, unir. Variantes: homoaliadus, homoaliades).</div><div><strong>Persona de sexo masculino que se une o coliga con la causa feminista como si le fuera propia. </strong></div><div><br></div><div>Cuando el movimiento feminista se manifiesta en las calles, en las redes sociales y en las conversaciones, es común que aparezca el homoaliadis para intentar colaborar con la causa y formar parte de ella a partir de un discurso dominante. Para ello, se sirve de diferentes herramientas -dependiendo el contexto y la discusión-: pañuelo verde, carteles, el partido obrero, interpelaciones, entre otros. Esto no ocurre porque las mujeres y disidencias feministas necesitan de su voz para hacerse escuchar, sino porque él siente la necesidad de mostrar su superioridad y dominio frente al otro sexo.</div><div>En un almuerzo familiar, la tía pregunta <em>¿hubo conflictos en la marcha?</em> y el homoaliadis tapará verbalmente a las mujeres de la mesa para hacer una recomendación para que, según él, el movimiento continúe creciendo: <em>y sí, porque algunas se quedaron en tetas, yo ya les dije a mis amigas que es contraproducente porque quieren reducir la violencia pero lo hacen con actos violentos como andar saltando frente a la Iglesia en pezones, no tiene sentido, así no van a lograr nada</em>. En algunos ámbitos, el sujeto será moderado y, en situaciones extremas, reprimido por las voces del feminismo con aclaraciones e insultos. A veces (raramente), el sujeto masculino acepta su desconocimiento. Eso sí, el homoaliadis tendrá una respuesta comodín para todo: <em>sé lo que sentís, me pongo en tu lugar.<br><br>Camila Alberola y Natalia Nicoletti</em></div>]]></description>
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         <pubDate>2019-10-30 13:54:20 UTC</pubDate>
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         <title>&quot;Brindis&quot; (Pia Dip - Vanina Gerez)                               El martes por la noche, Acrenóptero tenía la cena más importante de su vida. Su jefe le había dicho que a las diez estaría en su casa y siempre era puntual, lo sabía. Llegó de la oficina a las ocho, ordenó la casa, se duchó y eligió su mejor ropa para la ocasión: pantalón de vestir recién comprado, camisa blanca perfectamente planchada y perfume importado. Se hicieron las nueve y terminó de preparar la mesa. Fue allí cuando se dio cuenta de que se había olvidado del vino. Haciendo un repaso mental por los almacenes del barrio, concluyó que ya todos estarían cerrados. La única opción era agarrar el auto y acercarse al supermercado central que cerraba a las diez. No contaba con mucho tiempo para ir y volver, así que sin dudarlo, salió. Al llegar al supermercado estacionó el auto y se dirigió directo a la góndola de las bebidas. Como siempre, fijó su vista en la estantería de vinos de gama superior y dos botellas llamaron poderosamente su atención. Sabía que con cualquiera de ellas conseguiría el ascenso. El repositor pasó en el momento justo para socorrerlo ante la decisión que debía tomar. Acrenóptero miró el cartelito que colgaba del uniforme y lo llamó por su nombre: “Exóbalo, ¿cuál de estos dos vinos te parece el más apropiado para una cena de trabajo?” A lo que Exóbalo contestó: “a mí me gusta más Dios”. Desconcertado, Acrenóptero miró a su alrededor buscando ayuda para bajar cualquiera de las dos botellas; se le hacía tarde y no podía seguir escuchando las incongruencias del repositor. Por el pasillo, el carrito arrastrado por Quirotáquico se acercaba a ellos. La altura del sujeto llamó la atención de Acrenóptero, que decidió pedirle ayuda a ese hombre lánguido para poner fin a su dilema. De manera suave se arrimó a él y le dijo: “disculpe, ¿sería tan amable de acercarme la botella de vino, esa de etiqueta roja?”. Quirotáquico no dudó y se acercó a la góndola, esbozando una sonrisa cordial, sintiendo que su altura podría ser de gran ayuda para ese pequeño sujeto que se notaba nervioso y apurado. Al grito de “¡cómo no, jefe!”, sus brazos se extendieron hacia la botella de forma brusca y, cual manos de manteca, la botella resbaló entre sus dedos, aterrizando sobre la camisa de Acrenóptero, que se tiñó de rojo en cuestión de pocos segundos. Quirotáquico, nervioso, pidió disculpas sin parar de mover sus manos producto de la ansiedad que le provocaba ese mal momento. Exóbalo, intentando poner paños fríos al asunto, mirando a aquel sujeto que no cesaba de gesticular con sus brazos, y al otro individuo que había cambiado el perfume importado por olor a vino y estaba rojo de cólera y de tinto en su camisa, exclamó, cantando: “Era más blanda que el agua, que el agua blanda. Era más fresca que el río, naranjo en flor”.</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/c_segretin/42wwv79kw4/wish/404781574</link>
         <description><![CDATA[<div><strong>Exóbalo</strong>: (Sustantivo. Del griego <strong><em>exó</em></strong> = hacia afuera y <strong><em>bállo</em></strong> = arrojar. Sustantivo: <em>exobalia</em>). Dícese de quien tiene la costumbre de desarmar y desarticular violentamente algo que se está desarrollando.<br><strong>Acrenóptero: </strong>(Adjetivo. Del griego akrós = alto; oinós = vino y -ópter = que mira). Dícese de quien en los supermercados observa las góndolas de vino caro. <br><strong>Quirotáquico:</strong> (Sustantivo. Del griego <em>xeirós </em>= mano y <em>taxús </em>= veloz) Dícese de quien acompaña todas sus palabras con veloces y complicados movimientos de manos.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2019-10-31 00:20:17 UTC</pubDate>
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         <title>-Querida, perdimos al gato. Cuando mi esposo, durante el desayuno, me anunció aquello con voz trémula, supe que aquel día sería agotador. Me imaginaba  mi jornada larga y tediosa. ¡Dios mío! ¿Perder al gato? ¿Cómo era posible? Sí hacía años que no salía de noche a deambular por los techos. Nunca una rotura o una deposición fuera de lugar: Mr. Bigotes era un gato prodigio. ¡Ay, si existiera un premio al mejor gato! Él sería el más exitoso, el más talentoso y tendría el mayor número de distinciones y medallas. ¡Mr.Bigotes! ¡Ay, mí Mr.Bigotes!No queda otra opción, Leopoldo. Calzate los guantes y no hay tutía - le dije al mismo tiempo que lo miraba de manera inquisidora. Me molestaba que no mostrara preocupación por el gato. Leopoldo podía ser bastante inoperante cuando se lo proponía. Comencé a levantar, uno por uno, las decoraciones navideñas, los adornos volaban cuando los arrojaba hacia el aire. ¿Era posible que Mr. Bigotes se hubiera escabullido entre las guirnaldas? Su envidiable pelaje blanco le impedía haberse escondido en el retrato a escala de Baltazar y menos que menos en el musgo fresco del pesebre. Debíamos seguir buscando… Mi Mr.Bigotes, ¿dónde estarás? Los Papá Noel que adornaban el living nos miraban a Leopoldo y a mi como si estuviésemos locos, sus ojos negros de plástico y sus sonrisas eternas parecían juzgarnos a ambos de inoperantes. ¡A mi! A Leopoldo tal vez, ¿pero a mi? ¡Yo no estaba loca! ¡La casa está llena de nieve artificial, Eusebia! A este paso será más fácil que nos compremos un gato nuevo. ¡Mira toda esta espuma inútil! ¡Todo un dineral gastado en esta estúpida casa! ¡Es imposible ver algo en este lugar! Todos estos adornos, todas estas cosas innecesarias… ¡Mr.Bigotes podría estar desaparecido por semanas hasta que lo encontremos entre tanta basura!Estás siendo un cacógoro como tu padre, Leopoldo - le escupí con desprecio. Pisoteé con furia la nieve de fantasía que decoraba el piso alfombrado de nuestro living, en un fuerte ataque de perinodia.  Imitándome, Leopoldo rebotó violentamente contra el piso, primero alternando las pisadas y luego con ambas piernas. De pronto oímos un quejido agudo que se transformó en un maullido doloroso y ninguno de los dos se animó a bajar la mirada… </title>
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         <description><![CDATA[<div><br>Autoras: María Emilia Martín Preisegger y Emilia Oriana Pozzoni</div>]]></description>
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         <pubDate>2019-10-31 14:12:57 UTC</pubDate>
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         <title>Agoranoismo (del griego αγορά, ‘compra’ y ανοησίες, ‘tontería’)Sustantivo. Dícese del deseo irreprimible de comprar objetos innecesarios, inutilizables y condenados a llenarse de polvo en el último estante de la repisa (o, en su defecto, a ser regalados al pariente más odioso en la próxima navidad) Imagínese usted una mañana cualquiera camino a cumplir con sus responsabilidades cotidianas: trabajo, escuela, universidad, cuidado de familiares o hijos, entre otras labores detestables. Cuando de repente, a pesar de su intención de caminar en línea recta ignorando los estímulos externos provenientes de la gran y consumista metrópoli, algo llama poderosamente su atención. Desde una vidriera corroída por el smog, la contaminación industrial y el inevitable paso del tiempo, un objeto minúsculo de dudosa calidad y menor valor pareciera hacerle gestos exuberantes rayanos a la obscenidad. Sin embargo, pese a que sus desventajas son muchas y sus beneficios escasos, pareciera que de él salen despedidos fuegos artificiales, luces de neón y música de feria. Ya no hay vuelta atrás: usted ingresa a ese comercio decidido e impulsado por el espíritu irrefrenable del capitalismo y lo agarra con fuerza, lo lleva al mostrador ruinoso y lo compra. Más mayor será su sorpresa cuando se encuentre del otro lado de la calle con una bolsa de plástico y su billetera notoriamente más liviana, casi flota del poco dinero que quedó. Deberá usar el resto del camino a casa para pensar en qué momento usará lo que compró. Cuándo será el día que utilizará esa cuchara pelakiwis, la espátula antiadherente con forma de hipocampo, aquella espuma de baño fluorescente que brilla en la oscuridad, ese ventilador portatil con aroma afrodisíaco o ese cinturón coronado por una irresistible hebilla en forma de cuerno de unicornio que promete atraer futuros candidatos amorosos… </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/c_segretin/42wwv79kw4/wish/405006876</link>
         <description><![CDATA[<div>Autoras: María Emilia Martín Preisegger y Emilia Oriana Pozzoni<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2019-10-31 14:14:49 UTC</pubDate>
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         <title>Queerfobia</title>
         <author></author>
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         <description><![CDATA[<div>El término <em>queerfobia</em> nace, etimológicamente, de la composición de dos vocablos: por un lado, del inglés <em>queer</em>, que quiere decir no-binarie; por otro, del griego <em>fobos</em>, que significa miedo, temor y apatía irracional.</div><div><br></div><div>Es utilizado por miembres del colectivo LGBTIQ para designar la patología de aquelles sujetes que manifiestan constante y sistemáticamente su rechazo a cualquier tipo de diversidad de género, ajena a la concepción hegemónica machista, binaria y patriarcal. Un ejemplo concreto de <em>queerfobia</em> es la reacción en redes del hijo del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, respecto de Estanislao Fernández, que practica el arte del drag.</div><div><br></div><div>Une chique: -¿Viste la reacción del hijo de Bolsonaro? ¡Me resulta deleznable! Igual, qué se puede esperar de un facho, “racista, misógino y violento”.</div><div>Otre chique: -A mí me parece chistoso, porque da vergüenza ajena: Jair es un neandertal, un paquidermo antropomorfizado, un corto de entendimiento, un gorila con ideas anacrónicas… ¡Un ridículo! ¡Un queerfóbico!</div>]]></description>
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         <pubDate>2019-11-01 17:22:40 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/c_segretin/42wwv79kw4/wish/406624254</link>
         <description><![CDATA[<div><strong>Alumniadulador</strong><strong><em> </em></strong><strong>(Adjetivo. Del latín </strong><strong><em>alumnus,</em></strong><strong> alumno </strong><strong><em>adulātor, -ōris.</em></strong><strong>, adulador)</strong> </div><div><strong>Estudiante que interrumpe las clases para acotar algo innecesario y llamar la atención del profesor en el contexto de una clase escolar o universitaria</strong> </div><div> <br>Ya sea en las clases de la universidad, en la escuela, o en cualquier instancia que requiera de la figura del profesor frente a un alumnado, es usual que aparezca el <em>alumniadulador.</em> Este tipo de ser humano es fácilmente identificable, solo basta asistir a una clase para poder percibirlo. El <em>alumiadulador</em> es aquel que interrumpe al docente cuando está por terminar una idea y quien lo lleva a divagar sobre temas que no son pertinentes a la clase. Los alumnos detestan silenciosamente a este compañero porque es al que culpan por los apuntes tomados de forma caótica, con oraciones terminadas con puntos suspensivos y anotaciones inconexas.  </div><div>En un teórico multitudinario de una materia de la que se aproximaba un complejo examen, un <em>alumniadulador</em> estaba más encendido que nunca. Su voz se oía justo en los momentos más relevantes de la clase, cuando el docente quería comunicar datos importantes del cronograma de la cursada o cuando pretendía apuntar los textos de la próxima clase. “Profesora, usted había dicho que para hoy teníamos que realizar un informe” - alegó- “quería comentarle que encontré un libro que puede servir como bibliografía de consulta para el parcial.” El profesor no tuvo más remedio que cortar el hilo de lo que venía explicando y exigir los informes que había olvidado. Además, como nunca es demasiado, también debió agregar en la extensa lista para el parcial al texto que el <em>alumniadulador</em> encontró en la Biblioteca de la Universidad. En otros ámbitos fuera del aula, como las pausas para descansar antes de retomar la clase, este sujeto se puede ver en cercanías del docente, intentando cruzar su mirada para iniciar una conversación y para promover que recuerde su rostro el día del examen final <br> <br>Rudenick Karen Ailén</div>]]></description>
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         <pubDate>2019-11-05 01:36:09 UTC</pubDate>
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         <title>Machiropo (Sustantivo. Del Latín masculus=varón y del Griego pyropus=rojo fuego, tomada por los romanos para designar al rubí muchas veces entregado por los galanes a sus amadas)                                       Dícese de las estrategias misóginas verbales y gestuales utilizadas por hombres para acosar mujeres por la calle.“En el fondo, a todas las mujeres les gusta que le digan un piropo, hay algunas que dicen que no, que no les gusta.... No les creo nada. No hay nada más lindo que te digan “qué linda sos”… Por más de que esté acompañado de una grosería, así como “qué lindo culo que tenés”, pero está todo bien ” Mauricio Macri.                    	Muchos hombres se sienten con la necesidad de ir caminando por la calle diciendo “piropos” a toda chica que se les cruza. No se fijan en la edad, ni en la situación. Es común que señores de todas las edades vean una mujer, no importa incluso si es menor de edad, y se le acerquen, bien despacito en plena vía pública, lleno de gente, para susurrarle al oído “qué linda que sos”. Ese tipo de depredadores son los más perversos, porque el “halago” sólo lo puede escuchar la mujer mientras que las demás personas no se dan por aludidas. También están los utilizadores de machiropos más conocidos, es decir, los que comúnmente están trabajando en obras en construcción. Ellos, un poco más inocentes, le gritan a las mujeres barbaridades de todo tipo, pero lo expresan alto, para ser reconocidos por su originalidad ante sus compañeros de trabajo. También están aquellos que, desde algún vehículo, se ponen a la par de las señoritas para realizar diversas invitaciones de un encuentro sexual. En todos los casos este tipo de hombre se cree con el derecho de decirle a la mujer “lo linda que es”, o marcarle sus cualidades físicas porque creen que el sexo femenino les pertenece y se define por la mirada de un otro.              </title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/c_segretin/42wwv79kw4/wish/406625424</link>
         <description><![CDATA[]]></description>
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         <pubDate>2019-11-05 01:40:51 UTC</pubDate>
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         <title>Objetanimismo</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/c_segretin/42wwv79kw4/wish/406925540</link>
         <description><![CDATA[<div>(Sustantivo. Derivado del latín <em>obiectus </em>= objeto y <em>anima </em>= alma).</div><div><br><br></div><div>Dícese de la creencia, frecuentemente irracional, en que los objetos que el mundo supone inanimados poseen voluntad propia.</div><div><br></div><div>Tal como explica la breve definición precedente, el objetanimista atribuye sentires, deseos, preferencias y planes secretos a algunos de los objetos que lo rodean. Decimos algunos porque, como es obvio, el objetanimista no antropomorfiza a todas las cosas del mundo -tarea ardua y virtualmente infinita- sino que elige un número reducido de estas para atribuirles vida propia. Estos objetos, en general, son cercanos a él y se definen mediante la cercanía sentimental o religiosa (tal es el caso de los amuletos, las reliquias familiares), la importancia religiosa (las estatuillas de los ekekos, las estatuas de la virgen que lloran cuando sucede una desgracia) o los importunios que estos provocan en su vida cotidiana. Los primeros dos casos de objetanimismo ya han sido investigados por la antropología, por lo que en esta entrada hablaremos brevemente sobre los últimos.</div><div>El objetanimista de tercera categoría se encuentra a escasos pasos de la esquizofrenia paranoide: una tijera extraviada no es para él una sucesión de causas y consecuencias que finaliza en la pérdida del objeto, sino una decisión deliberada de este con el objetivo de esconderse y, en última instancia, joderle la vida. El tropezón con un caño de agua que ha estado sobresaliendo de la vereda desde el gobierno de Roca no es un mero descuido, sino un intento de homicidio por parte de la tubería que, como todos sabemos, pertenece a un género de objetos particularmente mala leche. El objetanismita suele exclamar cosas como “Ay, esta tubería casi me hace matar” o “Hoy el auto no me quiere arrancar (a pesar de que no lo lleva a una revisión mecánica desde hace treinta años y el coche en cuestión sea un Ford T)”, pero en boca de un objetanismista esto no es tan solo una expresión. El sujeto que intentamos definir realmente cree que los objetos conspiran contra él, pero ha desarrollado un sinnúmero de acrobacias linguisticas que, si bien le permiten expresar su horror cósmico ante su desventurada situación, impiden despertar demasiado la suspicacia de sus congéneres. </div><div>El disimulo es, entonces, una de las características más importantes del objetanimista, y la que explica la ausencia de esta clase de personas en los manuales de psicopatologías. Muchos objetanimistas, de hecho, ni siquiera son conscientes de serlo: la conjura que los objetos tejen en torno a ellos se ha vuelto con el correr de los años algo tan natural que poco a poco se resignan a ella. Las miradas aprensivas hacia las navajas o a los trituradores de basura van cediendo paso a los comentarios suspicaces sobre los mates que se lavan a la primera cebada, las zapatillas que se destruyen solas al segundo mes de uso o al cáncer que provocan los celulares: esta última es la teoría objetanismista más difundida en el mundo, a pesar de que estos, a diferencia de los estudios científicos, atribuyen un plan deliberadamente genocida a los teléfonos móviles. </div><div>El objetanimista que no se resigna a su situación ni a abandonar sus creencias solo tiene una salida ante la enorme cantidad de objetos de todo tipo y tamaño que lo rodean cada segundo de su vida: la muerte. Más de un objetanimista ha buscado el refugio de las malignas cosas en la vida de ultratumba. Sus compañeros que no los han seguido en su decisión señalan, sin embargo, que por lo general los suicidios se llevan a cabo mediante instrumentos varios: pistolas, cuchillos, pastillas, horcas. El psiquiatra Edd Thing, del instituto tecnológico de Massachussets, luego de estudiar durante años esta patología, ha señalado que quizá estos suicidios no sean el resultado de una fijación enfermiza, sino el triunfo final del objeto por sobre el ser humano.</div><div><br><br></div><div><em>X: ¿Che, te diste cuenta que Mauro siempre guarda todos los objetos cortantes en un cajón que cierra con llave?</em></div><div><em>Y: Ah, sí, pasa que es objetanimista -responde Y mientras silba y hace un movimiento circular con el dedo al lado de su sien.</em></div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2019-11-05 15:55:36 UTC</pubDate>
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         <title>HOMIPATRIUS INTERMITENTUS</title>
         <author></author>
         <link>https://padlet.com/c_segretin/42wwv79kw4/wish/407194242</link>
         <description><![CDATA[<div>Homipatrius intermitentus<br>(De Homo, Hominis = Hombre; Patrius = hace referencia a la patria/nación;  Intermitentus = con cualidad de ser intermitente)    <br><br>Dícese de aquel espécimen (hombre o mujer) que aparece de manera intermitente en las redes sociales y en épocas precisas, preferentemente en Halloween, y se encarga de hacerle saber a todo el mundo el desprecio que siente por las fiestas extranjeras; hace grandes y elocuentes alardes de su propia cultura y tradición y pone en pedestales figuras como el Gaucho, aunque de ellos no sepa más que el nombre de Martín Fierro. Sus memes predilectos para repartir saña es, justamente, la del gaucho tomando mates y burlándose de quienes intentan una sana diversión en disfraces oportunos para el 31 de octubre. Como su característica de intermitencia lo indica, sólo aparece para molestar; pasadas las fechas que le perturban, vuelve a su estado anterior de indiferencia, junta energías y vuelve a surgir el próximo año. </div>]]></description>
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         <pubDate>2019-11-06 00:04:16 UTC</pubDate>
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