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      <title>Trabajo final de E.R.E. y AGUSTINOLOGÍA  de 11.1 by Ana Lucia Alvarez Mojica</title>
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      <description>Realizado por Ana Lucía Alvarez Mojica</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2022-01-14 14:27:39 UTC</pubDate>
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         <title>Las confesiones de NPSAADH. Libro I</title>
         <author>AnaAlvarezMojica11</author>
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         <description><![CDATA[<div>I. San Agustín explica que el ser humano es una parte de Dios muy mínima y dice que se debe invocar antes de entrar en posición para alabarlo.<br><br>II. Para invocar a Dios hay que llamarlo dentro de nosotros mismos, San Agustín le dice que no puede existir en un mundo donde no exista Dios.<br><br>III. Dios está en todas partes y siempre busca ayudarnos a nosotros en cualquier situación.<br><br>IV. Dios es los dos extremos de cada cosa, por ejemplo es el principio y a la vez el final, nunca es nuevo y nunca es viejo, etc.<br><br>V. Dios es nuestra salvación, San Agustín le pregunta que somos nosotros para él.<br><br>VI. Hay cosas que ofenden a Dios, estas son los pecados, debemos pedirle que no nos deje caer en ellos. Dios es la verdad.<br><br>VII. Para San Agustín, Dios es la razón de su existencia, él siempre estuvo con Agustín desde que vino al mundo consolándolo por medio de las personas que lo rodeaban.<br><br>VIII. De pequeño, Agustín comenzaba a descubrir el mundo, hacía un esfuerzo para que las demás personas lo entendieran y si no lo lograba se vengaba al llorar.<br><br>IX. San Agustín se pregunta si antes de ser el niño que recuerda tuvo alguna otra vida pasada.<br><br>X. A Dios no le pasan los años, él es eterno. San Agustín dice que las personas deberían gozar indagando y encontrando a Dios.<br><br>XI. Como niño pequeño, San Agustín no comprendía cuales eran los pecados que cometía, cuando vamos creciendo tiramos estas cosas de nosotros.<br><br>XII. Los niños cuando no se le dan las cosas las piden a golpes y a berrinches, sin embargo al ser pequeños a la gente le hace gracia la debilidad de sus miembros, pero no toman en cuenta la inocencia de su alma.<br><br>XIII. En los niños se llega a tolerar la envidia y las faltas con la creencia de que estas van a desaparecer con el pasar de los años.<br><br>XIV. A San Agustín le inculcaron la idea de la vida eterna desde muy pequeño, y lo bautizaron para que Dios lo ayudara en sus momentos difíciles, y así fue.<br><br>XV. Todos en la casa de Agustín eran creyentes menos su padre, quien intentaba que su hijo dejara su fe, sin embargo su madre siempre le pedía a Dios que el fuera su padre y no lo dejara caer.<br><br>XVI. Se compara el bautizo con la sanación, al decir que por no estar bautizado podía pecar más era lo mismo que herirlo más porque aún no había sanado.<br><br>XVII. A San Agustín no le gustaba la literatura o las letras griegas, él prefería las latinas por las que había se podía expresar mejor y escribir como lo hizo con todos sus libros.<br><br>XVIII. Agustín le pide que lo siga iluminando y que con sus experiencias de niño comprendió cual es el camino seguro hacia Dios.&nbsp;<br><br>XIX. Estar en pecado significa estar lejos de Dios, no debemos dejarnos llevar por las vanidades.<br><br>XX. El mayor enemigo del hombre es el odio con el que se enfurece a si mismo.<br><br>XXI. Dios es el único y es silencioso al habitar en los cielos. El mismo hombre se aísla por culpa del odio a los demás.<br><br>XXII. Todos los dones de Agustín fueron dados por Dios, por lo que todos son buenos, él le concedió la vida y en su niñez hizo que aprendiera a buscar en si mismo.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-14 14:28:11 UTC</pubDate>
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         <title>Libro II</title>
         <author>AnaAlvarezMojica11</author>
         <link>https://padlet.com/AnaAlvarezMojica11/3ibh0lh3u6u6ea8k/wish/1992413527</link>
         <description><![CDATA[<div>I. Por amor a Dios, San Agustín comienza a recordar las fealdades que vivió en su adolescencia por querer agradar a los hombre y no al padre.<br><br>II. Agustín se dejó llevar por la pasión a los 16 años y se alejó de la casa de Dios.<br><br>III. En ese mismo período, Agustín viajo a Madura a estudiar pero no pudo terminar. Él escribe "las confesiones" para que aquel que lo lea sienta que debe buscar a Dios.<br><br>IV. Su padre le gasto los estudios, era cuidadoso con eso pero no con el tema de que se volviera creyente.<br><br>V. A los 16 años se fue a vivir con sus padres por falta de recursos y ahí ellos presenciaron su pubertad con la que se embriagaron y fueron olvidando a Dios.<br><br>VI. Santa Mónica temía que su hijo terminará como su padre así que siempre le pedía a Dios.<br><br>VII. Su madre le decía que no fornicara ni cometiera adulterio, San Agustín no sabía que ese era Dios hablándole por medio de su madre así que decidió ignorarla.<br><br>VIII. Agustín intentaba encajar en su grupo, por eso hacía cosas tan desagradables y para no sentirse inferior si no las había hecho las inventaba.<br><br>IX. Dios no perdona el robo y Agustín lo cometió no por aprovecharse de lo que robaba sino porque sentía placer en robar y en el pecado. Robo varias peras y no con el propósito de comerlas sino para echárselas a los cerdos.<br><br>X. Dios tuvo misericordia con San Agustín en esa época, él decía que no lo hizo por otro motivo más que maldad pura y por la torpeza de su alma.<br><br>XI. Dios es el único sobre todas las cosas, es el único digno de ser glorificado y honrado. Él es la sencillez.<br><br>XII. El alma fornica cuando se aparta de Dios, cuando se alejan lo imitan, sin embargo el sigue siendo el único creador.<br><br>XIII. San Agustín prometió amar a Dios y confesar su nombre.<br><br>XIII. San Agustín prometió amar a Dios y confesar su nombre por haberlo perdonado en la adolescencia.<br><br>XIV. San Agustín dice que aquel que no cometió los mismos pecados que él ama aún más a Dios y reconoce su misericordia, ya que si tuvo compasión con Agustín y lo perdono, la tuvo aún más con esa persona y evitó que cayera en pecado.<br><br>XV. Agustín se arrepiente de haberse alejado de Dios en la adolescencia.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-14 14:34:49 UTC</pubDate>
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         <title>cómo enviar el trabajo</title>
         <author>AnaAlvarezMojica11</author>
         <link>https://padlet.com/AnaAlvarezMojica11/3ibh0lh3u6u6ea8k/wish/1992421149</link>
         <description><![CDATA[<div>Para: ereagus.cac@gmail.com<br>Asunto : Ana Lucía Alvarez Mojica 11.1 ERE y Agustinología<br>.<br>Cuerpo: Link de este padlet</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-14 14:38:32 UTC</pubDate>
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         <title>LIBRO III</title>
         <author>AnaAlvarezMojica11</author>
         <link>https://padlet.com/AnaAlvarezMojica11/3ibh0lh3u6u6ea8k/wish/2020018515</link>
         <description><![CDATA[<div>I. Cuando Agustín llegó a Cartago se encontró con muchos amores impuros, pero él buscaba amar al amor y encontrarse a sí mismo.<br><br>II. Amar y ser amado era lo mejor para Agustín, pero se dejó llevar por la lujuria, la ira y los celos.<br><br>III. El hombre se gloria de la ceguera del mismo hombre al engañarlo y llamarse honesto.<br><br>IV. San Agustín a pesar de juntarse con los "trastornados" no estaba de acuerdo con sus hechos.<br><br>V. A los 19 años, San Agustín leyó el libro de Cicerón llamado "El Hortensio" que lo hizo ver el mundo de otra forma. Su padre había muerto 2 años atrás.<br><br>VI. Agustín le tenía un gran amor a la sabiduría, ahí estaba Dios, eso en griego se llamaba filosofía. Agustín decidió sumergirse más en ese mundo ya que le emocionaba.<br><br>VII. Ya que su madre le inculcó a Dios desde pequeño en los escritos que buscaba sobre la verdad si no estaba su nombre ahí no le daba mucha confianza.<br><br>VIII. Decidió probar las Santas Escrituras pero a él no le gustó el estilo y no se comparaba con otras obras, por lo que no logró ver su verdadero significado.<br><br>IX. Agustín se encontró con unas personas que decían saber la verdad y mencionaban a Cristo y al espíritu Santo, sin embargo sus palabras eran vacías.<br><br>X. Llamaba a aquellas verdades falsas "fantasmas" y decía que no se nutria con ellos sino antes se sentía con más dudas.<br><br>XI. Agustín seguía y seguía buscando la verdad con los sentidos de la carne en lugar de con la inteligencia, Dios siempre estuvo en su interior.<br><br>XII. Pensaba que se acercaba cada vez más pero en realidad se alejaba porque no sabía que el mal era la privación del bien, ni que Dios era solo espíritu&nbsp;<br><br>XIII. San Agustín no tenía conocimiento sobre la justicia interior que da a todos las cosas por igual según las leyes de Dios.<br><br>XIV. Muchos se quejan de que lo que antes se permitía a los justos de ahora no se les permite ya que aunque se debe dar todo igual algunas cosas son buenas en un lugar pero prohibidas en otro.<br><br>XV. La justicia es diferente en cada uno de los tiempos, pero los hombres no comprenden muy bien eso, por eso critican las cosas de tiempos anteriores y avalan las de ahora.<br><br>XVI. Este tema de la justicia también se ve a la hora de los delitos que se cometen por el simple hecho de querer hacer daño, por placer, por venganza, etc. ya que estas son fuentes principales de inequidad.<br><br>XVII. Cuando se abandona a Dios, las mismas personas que se ponen en contra de él se vuelven victimas de aquellos crímenes. La única forma de volver a Dios es con piedad humilde ya que así el nos purifica y nos libra del pecado.&nbsp;<br><br>XVIII. San Agustín se reía de las personas que seguían a Dios ya que no comprendía ni conocía todas esas cosas.<br><br>XIX. Santa Mónica lloraba y le pedía a Dios por Agustín, este la escuchó y le dijo que sacaría a su hijo de las tinieblas.<br><br>XX. Agustín no le creía a su madre lo que Dios le había dicho e intentaba persuadirla de lo contrario, así pasaron 9 años y Agustín seguía en el pecado mientras su madre lloraba por él.<br><br>XXI. Un sacerdote durante aquellos años le dijo a Mónica que dejara que Agustín descubriría solo los libros de Dios y por fin iría hacia él, sin embargo que le siguiera pidiendo a Dios ya que después de tantas lagrimas él no abandonaría a su hijo.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-30 16:14:42 UTC</pubDate>
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         <title>LIBRO V</title>
         <author>AnaAlvarezMojica11</author>
         <link>https://padlet.com/AnaAlvarezMojica11/3ibh0lh3u6u6ea8k/wish/2020063066</link>
         <description><![CDATA[<div>I. Agustín le pide a Dios que reciba sus escritos como una confesión y una alabanza.<br><br>II. Los que huyeron de Dios lo hicieron porque no querían verlo, pero al hacerlo pueden tropezar con él y así tener un castigo justo.<br><br>III. A sus 29 años, Agustín oyó hablar sobre un obispo maniqueo llamado Fausto que supuestamente era el mejor y bastante conocedor de muchos temas por lo que Agustín quedó encantado.&nbsp;<br><br>IV. Cuando Fausto llegó, Agustín se dio cuenta de que era un ignorante y aparte de eso, mantenía diciendo falsedades.&nbsp;<br><br>V. Al quedar desconcertado con las acciones de Fausto decidió ir alejándose del maniqueísmo pero en cuanto encontrara algo mejor.&nbsp;<br><br>VI. Agustín viajó a Roma para enseñar a los que se oían mejores jóvenes y encontrar una falsa felicidad.<br><br>VII. Pará huir a Roma, engañó a su madre con la excusa de que tenía que despedir a un amigo suyo.<br><br>VIII. San Agustín no tenía ganas de buscar otra cosa debido a la familiaridad del maniqueísmo y por su problema principal: no creía que Dios no tuviera cuerpo físico<br><br>IX. Él sentía que el mal era un tema controversial y no entendía del todo como el hijo de Dios no tenía pecado al mezclarse con María o que la maldad no fuera creada por Dios.<br><br>X. Agustín pidió mediante un trámite que llegó, ir a Milán, y así fue, al llegar visitó a un famoso obispo llamado Ambrosio.<br><br>XI. Se disponía a escuchar a Ambrosio cada que daba sermones en la asamblea con el fin de verificar si lo que contaban correspondía en verdad a lo que era él y sin darse cuenta se fue acercando poco a poco a Dios.<br><br>XII. Comenzó a ver los argumentos de la fe católica más defendibles y cuerdos, sin embargo no se convencía del todo aún.<br><br>&nbsp;XIII. Así que intentando hacer ver las falsedades del maniqueísmo, por fin decidió abandonarlos y quedarse observando un poco más la iglesia católica.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-30 16:59:10 UTC</pubDate>
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         <title>LIBRO VI</title>
         <author>AnaAlvarezMojica11</author>
         <link>https://padlet.com/AnaAlvarezMojica11/3ibh0lh3u6u6ea8k/wish/2020382066</link>
         <description><![CDATA[<div>I. Agustín seguía buscando la verdad, le contó a su madre que ya no pertenecía al maniqueísmo y esta se alegro bastante ya que habiendo pasado eso, confiaba en que Dios haría el resto.<br><br>II. Ambrosio felicitaba a Agustín por tener una madre así de fuerte y que pedía a llantos por su conversión.<br><br>III. Decidió por fin comenzar a leer las escrituras de una nueva forma y pudo entender por fin que Dios no tenía forma corporal aunque haya hecho al hombre a su imagen y semejanza.<br><br>IV. San Agustín dice que la única forma de ser él curado de su pecado era creyendo en lo que decía Dios, pero el tenía medio de caer en otra falsedad.<br><br>V. Al ver un mendigo con unas cuantas monedillas, se puede decir que Agustín sintió un poco de envidia porque el buscaba una felicidad temporal como esa pensando que era una verdadera, pero en realidad era aún peor.<br><br>VI. Agustín se sorprendía porque desde sus 19 años había empezado a buscar la verdad y ahora con 30 seguía por un camino que no era.<br><br>VII. Quería casarse y su madre aún más, ya que pensaba que al hacerlo se iba a bautizar y seguir el camino de Cristo.<br><br>VIII. Los pecados de Agustín eran cada vez más, su mujer se fue para África donde no consiguió otro hombre, pero le dejó a Agustín el hijo que habían tenido. Él por su parte consiguió otra mujer, pero no del nivel de la anterior ya que esta aumentaba más su pecado.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-30 23:29:00 UTC</pubDate>
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         <title>LIBRO IV</title>
         <author>AnaAlvarezMojica11</author>
         <link>https://padlet.com/AnaAlvarezMojica11/3ibh0lh3u6u6ea8k/wish/2020382843</link>
         <description><![CDATA[<div>I. San Agustín seguía consultando lo que decían los astrólogos y les creía cuando le atribuían el pecado al creador.<br><br>II. Su mejor amigo creció junto a él y era de su misma edad, sin embargo entablaron su amistad cuando crecieron, Agustín hasta le había logrado cambiar su creencia de la fe, pero Dios se lo llevó del mundo al haber disfrutado solo un año juntos.<br><br>III. Agustín se sentía lleno de dolor por la muerte de su amigo y no se hallaba en sí mismo.<br><br>IV. El llanto era un deleite y a la vez una amargura para Agustín.<br><br>V. Si nuestros suspiros no llegasen a oídos de Dios, ninguna esperanza<br>quedaría para nosotros.<br><br>VI. Agustín&nbsp; sentía una pereza de vivir, pero al mismo tiempo tenía miedo de morir. Cuánto más amaba al amigo, más odiaba y temía a la muerte.<br><br>VII. San Agustín se encontraba abrumado y frustrado por la muerte así que decidió irse de Tagaste a Cartago.<br><br>VIII. Hay que amar a las cosas pero en Dios ya que él es la bondad.<br><br>IX. Agustín se esforzaba por llegar a Dios pero am tenerle miedo a la muerte, este lo rechazaba para que la apreciara.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-30 23:30:46 UTC</pubDate>
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         <title>LIBRO VII</title>
         <author>AnaAlvarezMojica11</author>
         <link>https://padlet.com/AnaAlvarezMojica11/3ibh0lh3u6u6ea8k/wish/2020384947</link>
         <description><![CDATA[<div>I.&nbsp; San Agustín intenta apartar el pecado de su lado, las intenciones lujuriosas para volverse una persona que no pueda ser corrupta fácilmente.&nbsp;<br><br>II. Aunque se había acostumbrado a la idea de Dios con un cuerpo, ahora intentaba visualizar a Dios como un ser que habitaba en todas partes sin fin alguno.<br><br>III.&nbsp; Ya no creía en los engaños, porque sabía diferenciarlos si nunca nombraban a Dios en sus sermones. Huía de los maniqueos ya que intentaban explicar el mal estando ellos llenos de malicia.<br><br>IV.&nbsp; Agustín aún tenía dudas acerca del pecado y el libre albedrio así que cuando reflexionaba sobre eso y recordaba a su creador se hundía en un pozo.<br><br>V. Agustín ahora entendía que las cosas que no se corrompen son mejores y que Dios era el que mejor podía entenderlo a la perfección, ya que él era el bien superior.<br><br>VI.&nbsp; Cada vez más se iba adentrando a la iglesia y le iba agradando más la idea de la fe en Cristo.<br><br>VII. Ahora ya no confiaba plenamente en lo que decían los matemáticos ya que no existía el modo de predecir el futuro como decían.<br><br>VIII. A pesar de que seguía buscando el mal, no perdía la fe en Dios, seguía firme en ella y sus verdades.</div><var><br></var><div>IX. En aquel periodo San Agustín comenzó a leer los libros de los platónicos y encontraba que Dios o el verbo era la verdad o la luz.<br><br>X. Le mostraron en aquellos libros muchas cosas sobre el verbo y sobre Dios pero habían unas que únicamente se encontraban en la biblia.<br><br>XI. Agustín ahora entendía que debía permanecer en Dios ya que así se podía hallar él y era el bien.<br><br>XII. Explicó después que las cosas que se pueden corromper son buenas, ya que si son muy buenas o muy malas no se podrían corromper en aquellos extremos.<br><br>XIII.&nbsp;Agustín al indagar con la inequidad comprendió que era aquella voluntad perversa alejada de Dios.<br><br>XIV.&nbsp;Buscaba ser más fuerte para poder gozar a Dios pero aún no entendía a Jesús en su corazón ni dentro de si mismo.<br><br>XV.&nbsp;Por fin Agustín decidió adentrarse a las sagradas escrituras y se aclararon sus dudas.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-30 23:34:52 UTC</pubDate>
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         <title>LIBRO VIII</title>
         <author>AnaAlvarezMojica11</author>
         <link>https://padlet.com/AnaAlvarezMojica11/3ibh0lh3u6u6ea8k/wish/2020474897</link>
         <description><![CDATA[<div>I. San Agustín comienza agradeciendo de nuevo a Dios ya que lo hizo avanzar en su vida y no hay nadie como él.<br><br></div><div>II. Dejó los apetitos carnales a comparación como se encontraba apegados a ellos antes y ahora se acercaba y creaba cada vez más un vinculo con Dios.<br><br></div><div>III. Le comentó a Ambrosio que ahora se sentía más seguro con la escritura y este lo felicito por ir directamente a ella en vez de desviarse por otros filósofos.<br><br></div><div>IV. Aparece la enseñanza de que la sagrada escritura es importante, debemos estudiarla y practicarla.<br><br></div><div>V. Agustín lee y escucha la historia de Simpliciano y todos los mensajes sobre los cristianos que este daba.</div><div><br></div><div>VI. Agustín muestra que ya no hay placer ni en la comida ni en la bebida si antes no tenemos hambre o sed, y lo compara con leer la escritura.<br><br></div><div>VII. Agustín se refiere a Jesús como una de las mayores alegrías que se encuentra dentro de nosotros y que fue enviado por Dios.<br><br></div><div>VIII. Cuenta que logró experimentar lo que había leído en los libros de Simpliciano y Victorino ya que se hallaba en los dos lados.<br><br></div><div>IX. De la voluntad perversa nace el apetito, y del apetito, obedecido procede la costumbre, y de la costumbre no contradicha proviene la necesidad.</div><div><br></div><div>X. Aquí cuenta como Dios libro a Agustín del deseo del coito estando con él Alipio y Nebrilio.</div><div><br></div><div>XI. Dios le hacia ver el estado en el que Agustín estaba indicándole el camino correcto para que llegara a él.<br><br></div><div>XII. Agustín tenía miedo de que Dios no lo escuchara y no lo sanara de su enfermedad del pecado de la cual él quería salir.<br><br></div><div>XIII. Sólo quedaba en ella un mudo temblor, y temía, a par de muerte, ser apartada de la corriente de la costumbre, con la que se consumía normalmente.<br><br></div><div>XIV. Sentados Agustín&nbsp; escuchó en una casa cercano la voz de un niño que le decía <strong>"Toma y lee" </strong>varias veces. Por lo que se devolvió donde estaba Alipio y tomó las escrituras, donde al leer el primer capitulo que le apareció, desaparecieron todas sus dudas.<br><br>XV. Le mostró a Alipio lo que había leído y después fueron a decirle a su madre. Ahí Agustín se dio por convertido en Dios.<br><br></div><div>XVI. porque en el momento en que lo hubiese querido lo hubiese realmente podido, pues en esto el poder es lo mismo que el querer, y el querer era ya obrar.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 02:07:13 UTC</pubDate>
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         <title>LIBRO IX</title>
         <author>AnaAlvarezMojica11</author>
         <link>https://padlet.com/AnaAlvarezMojica11/3ibh0lh3u6u6ea8k/wish/2020475282</link>
         <description><![CDATA[<div>I.&nbsp;Hay que dejar ir la ambición y solo enfocarnos en obrar bien y adorar a Dios.<br><br></div><div>II.&nbsp; Dios ahora colmaba de luz y sabiduría a Agustín, le brindaba una fuente para disipar sus dudas.<br><br></div><div>III.&nbsp; Agustín decía que era como hablar con el mismo pero con una paz y más claridad.<br><br></div><div>IV.&nbsp; todas estas cosas se me salían por los ojos y por la voz al leer las palabras que tu Espíritu bueno</div><div>V. &nbsp; Alipio quiso renacer en ti conmigo, revestido ya de la humildad conveniente a tus sacramentos, y fortísimo domador de su cuerpo</div><div>VI.&nbsp; Recibe mis confesiones y acciones de gracias, Dios mío, por las innumerables cosas que paso en silencio</div><div>VII. &nbsp; Las mujeres no se deben maltratar ni tratarlas con desprecio, son regalos de Dios y ellas están bendecidas, pueden traer vida.</div><div>VIII. &nbsp; no sólo descubren los dichos de enemigos airados a sus airados enemigos, sino que añaden, además, cosas que no se han dicho</div><div>IX.&nbsp; no teniendo que lamentar en él siendo fiel lo que había tolerado siendo infiel</div><div>X.&nbsp; Que eres tú, cuál sería la vida eterna de los santos, que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el corazón del hombre concibió.</div><div>XI. &nbsp; Señor nuestro, que permanece en sí sin envejecer, y renueva todas las cosas.</div><div>XII.&nbsp; Al presente nos elevamos y tocamos rápidamente con el pensamiento la eterna Sabiduría, que permanece sobre todas las cosas.</div><div>XIII.&nbsp; solamente os ruego que os acordéis de mí ante el altar del Señor doquiera que os hallareis</div><div>XIV.&nbsp; Ella ni había muerto miserablemente ni había muerto del todo; de lo cual estábamos nosotros seguros por el testimonio de sus costumbres, por su fe no fingida y otros argumentos ciertos.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 02:07:51 UTC</pubDate>
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         <title>LIBRO X</title>
         <author>AnaAlvarezMojica11</author>
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         <description><![CDATA[<div><br></div><div>I. Agustín cuenta como Dios obró en el y lo mostró a la luz, por eso se seguía confesando.<br><br></div><div>II. Herió mi corazón con su palabra y lo amó. Mas también el cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene.<br><br></div><div>III. El hombre interior es quien conoce estas cosas por ministerio del exterior; yo interior conozco estas cosas<br><br></div><div>IV. No responden éstas a los que interrogan, sino a los que juzgan; ni cambian de voz, esto es, de aspecto, si uno ve solamente, y otro, además de ver, interroga.<br><br></div><div>V. Traspasaré esta virtud mía por la que estoy unido al cuerpo y llena su organismo de vida, pues no hallo en ella a mi Dios.<br><br></div><div>VI. Otras cosas hay que fácilmente y por su orden riguroso se presentan, según son llamadas, y ceden su lugar a las que les siguen.<br><br></div><div>VII. Son las imágenes de las cosas sentidas, las cuales quedan allí a disposición del pensamiento que las recuerda<br><br></div><div>VIII. Todo esto lo hago yo interiormente en el aula inmensa de mi memoria. Allí se me ofrecen al punto el cielo y la tierra y el mar con todas las cosas que he percibido sensiblemente en ellos.<br><br></div><div>IX. Lo único que sé es por qué sentido del cuerpo he recibido la impresión de cada una de ellas y sus recuerdos.<br><br></div><div>X. La mayoría cosas quedan en nuestra memoria, como es el oler un perfume, acordarse de un sabor en específico o sentir con el tacto un pelaje de algún animal<br><br></div><div>XI. Todas estas cosas no son introducidas en la memoria, sino captadas solas sus imágenes con maravillosa rapidez y depositadas en unas maravillosas como celdas, de las cuales salen de modo maravilloso cuando se las recuerda<br><br></div><div>XII. Las memorias las aprendí, ni fue dando crédito a otros, sino que las reconocí en mi alma y las aprobé por verdaderas y se las encomendé a ésta, como en depósito, para sacarlas cuando quisiera.<br><br></div><div>XIII. Estas mismas cosas, si las dejo de recordar de tiempo en tiempo, de tal modo vuelven a sumergirse y sepultarse en sus más ocultos penetrales<br><br></div><div>XIV. También retengo esto en la memoria, y veo que una cosa es la distinción que yo hago al presente y otra el recordar haber hecho muchas veces tal distinción, tantas cuantas pensé en ellas.<br><br></div><div>XV. Las afecciones están en el alma cuando las padece, sino de otro muy distinto, como se tiene la virtud de la memoria respecto de sí.<br><br></div><div>XVI. ciertamente no podríamos nombrar estas cosas si no hallásemos en nuestra memoria no sólo los sonidos de los nombres según las imágenes impresas en ella por los sentidos del cuerpo, sino también las nociones de las cosas mismas.<br>XVII. Nombro los números con que contamos, y he aquí que ya están en mi memoria, no sus imágenes, sino ellos mismos<br><br></div><div>XIX. Luego está presente para que no olvidemos la cosa que olvidamos cuando. se presenta.<br><br></div><div>XX. si el olvido está en la memoria en imagen no por sí mismo, es evidente que tuvo que estar éste presente. para que fuese abstraída su imagen. Mas cuando estaba presente.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 02:08:27 UTC</pubDate>
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         <title>LIBRO XI</title>
         <author>AnaAlvarezMojica11</author>
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         <description><![CDATA[<div>I.&nbsp; La voluntad de Dios no es creación alguna, sino anterior a toda creación.<br><br></div><div>II.&nbsp; Todo es presente, al revés del tiempo, que no puede existir todo él presente; y vea, finalmente, que todo pretérito es empujado por el futuro, y que todo futuro está precedido de un pretérito, y todo lo pretérito y futuro es creado y transcurre por lo que es siempre presente<br><br></div><div>III. Agustín decia que antes del cielo y de la tierra no existía ningún tiempo y que sigue aplicando para Dios que es eterno.<br><br></div><div>IV.&nbsp; Los años existen todos juntos, porque existen; ni son excluidos los que van por los que vienen, porque no pasan<br><br></div><div>V.&nbsp; Ningún tiempo te puede ser coeterno, porque Dios es permanente, y éste, si permaneciese, no sería tiempo.<br><br></div><div>VI. No había pasado para dejar de ser, por lo que era y podía ser largo; pero después que pasó, dejó de ser largo, al punto que dejó de existir.<br><br></div><div>VII. Ni el mes que corre es todo presente, sino un día. Porque si lo es el primero, los restantes son futuros<br><br></div><div>VIII.&nbsp; Si hay algo de tiempo que se pueda concebir como indivisible en partes, por pequeñísimas que éstas sean, sólo ese momento es el que debe decirse presente.<br><br></div><div>IX.&nbsp; cuando pasa el tiempo puede sentirse y medirse; pero cuando ha pasado ya, no puede, porque no existe.<br><br></div><div>X. los que narran cosas pasadas no narraran cosas verdaderas, ciertamente, si no viesen aquéllas con el alma, las cuales, si fuesen nada, no podrían ser vistas de ningún modo. Luego existen las cosas futuras y las pretéritas.<br><br></div><div>XI.&nbsp; cuando se refieren a cosas pasadas verdaderas, no son las cosas mismas que han pasado las que se sacan de la memoria, sino las palabras engendradas por sus imágenes.<br><br></div><div>XII.&nbsp; Cuando se halle este arcano presentimiento de los futuros, lo cierto es que no se puede ver sino lo que es. Mas lo que es ya, no es futuro, sino presente.<br><br></div><div>XIII.&nbsp; Porque lo que no es, tampoco puede ser ciertamente enseñado.<br><br></div><div>XIV. Los tres tiempos existen, Puede decirse también que son tres los tiempos: presente, pasado y futuro, como abusivamente dice la costumbre.<br><br></div><div>XV. &nbsp; Enardecido se ha mi alma en deseos de conocer este enredadísimo enigma. No quieras ocultar<br><br></div><div>XVI.&nbsp; Lo que deseaba Agustín saber es la virtud y naturaleza del tiempo con el que medimos el movimiento de los cuerpos y decimos que tal movimiento<br><br></div><div>XVII. ningún cuerpo se puede mover si no es en el tiempo; pero que el mismo movimiento del cuerpo sea el tiempo no lo oigo, ni tú lo dices.<br><br></div><div>XVIII. El movimiento del cuerpo se da gracias a Dios y a los tiempos que ya han sido explicados porque estos determinan como.<br><br></div><div>XIX.&nbsp;Los tiempos se miden, no aquellos que aún no son, ni aquellos que ya no son, ni aquellos que no se extienden con alguna duración, ni aquellos que no tienen términos.<br><br></div><div>XX.&nbsp; si existe un alma dotada de tanta ciencia presciencia, para quien sean conocidas todas las cosas, pasadas y futuras, como lo era conocido para San Agustín.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 02:09:35 UTC</pubDate>
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         <title>LIBRO XII</title>
         <author>AnaAlvarezMojica11</author>
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         <description><![CDATA[<div>I.&nbsp; la voluntad de Dios no es creación alguna, sino anterior a toda creación; porque en modo alguno sería creado nada si no precediese la voluntad del creador<br><br></div><div>II. El tiempo largo no se hace largo sino por muchos movimientos que pasan y que no pueden coexistir a la vez, y que, en la eternidad, al contrario, no pasa nada, sino que todo es presente, al revés del tiempo.<br><br></div><div>III. Dios nuestro, eres el creador de toda criatura; y si con el nombre de cielo y tierra se entiende toda criatura</div><div>IV.&nbsp; Mas si antes del cielo y de la tierra no existía ningún tiempo, ¿por qué se pregunta qué era lo que entonces hacías? Porque realmente no había tiempo donde no había entonces.<br><br></div><div>V. &nbsp; Tus años existen todos juntos, porque existen; ni son excluidos los que van por los que vienen, porque no pasan; más los nuestros todos llegan a ser cuando ninguno de ellos exista ya<br><br></div><div>VI. Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad.</div><div>VII. siendo presente fue cuando era largo; todavía, en efecto, no había pasado para dejar de ser, por lo que era y podía ser largo; pero después que pasó, dejó de ser largo, al punto que dejó de existir.<br><br></div><div>VIII. si de él el primer mes es presente, los restantes son futuros; si se trata del segundo, ya el primero es pasado, y los restantes no son aún. Luego ni aun el año en cuestión es todo presente; y si no es. todo presente, no es el año presente<br><br></div><div>IX.&nbsp; hay algo de tiempo que se pueda concebir como indivisible en partes, por pequeñísimas que éstas sean, sólo ese momento es el que debe decirse presente<br><br></div><div>X.&nbsp; sentimos los intervalos de los tiempos y los comparamos entre sí, y decirnos que unos son más largos y otros más breves.<br><br></div><div>XI. &nbsp; los que narran cosas pasadas no narraran cosas verdaderas, ciertamente, si no viesen aquéllas con el alma, las cuales, si fuesen nada, no podrían ser vistas de ningún modo<br><br></div><div>XII.&nbsp; cuando se refieren a cosas pasadas verdaderas, no son las cosas mismas que han pasado las que se sacan de la memoria, sino las palabras engendradas por sus imágenes, que pasando por los sentidos imprimieron en el alma como su huella.<br><br></div><div>XIII.&nbsp; cuando se dice que se ven las cosas futuras, no se ven estas mismas, que todavía no son, esto es, las cosas que son futuras, sino a lo más sus causas o signos, que existen ya<br><br></div><div>XIV. &nbsp; Porque lo que no es, tampoco puede ser ciertamente enseñado.<br><br></div><div>XV. &nbsp; los tres tiempos y confieso que los tres existen, Puede decirse también que son tres los tiempos: presente, pasado y futuro, como abusivamente dice la costumbre<br><br></div><div>XVI.&nbsp; medimos los tiempos cuando pasan, Y si alguno me dice: «¿De dónde lo sabes?», le responderé que lo sé porque los medimos, y porque no se pueden medir las cosas que no son, y porque no son los pasados ni los futuros<br><br></div><div>XVII. &nbsp; Decimos estas cosas o las hemos oído, y las entendemos y somos entendidos. Clarísimas y vulgarísimas son estas cosas, las cuales de nuevo vuelven a ocultarse, siendo nuevo su descubrimiento.<br><br></div><div>XVIII.&nbsp; A los hombres ver en lo pequeño las nociones comunes de las cosas pequeñas y grandes. Son las estrellas y luminares del Cielo<br><br></div><div>XIX.&nbsp; si el día fuera lo primero, sería desde luego un día, aunque el sol tardase en hacer su recorrido el tiempo de una hora solamente. Si fuese lo segundo, no sería un día si hiciese el recorrido de salida a salida en el breve espacio de una hora, sino que tendría el sol que dar veinticuatro vueltas para formar un día<br><br></div><div>XX. &nbsp; cuando se mueve un cuerpo, mido por el tiempo el rato que se mueve, desde que empieza a moverse hasta que, termina.&nbsp;<br><br></div><div>XXI.&nbsp; saber que digo estas cosas en el tiempo, y que hace mucho que estoy hablando del tiempo, y que este mismo «hace mucho» no sería lo que es si no fuera por la duración del tiempo.&nbsp;<br><br></div><div>XXII.&nbsp; Medimos la cantidad de una sílaba larga por la cantidad de una breve, diciendo de ella que es doble. Y de este modo medimos la extensión de los poemas, por la extensión de los versos<br><br></div><div>XXIII. una voz corporal que empieza a sonar y suena, y suena, y luego cesa y se hace silencio, y pasa ya a pretérita aquella voz y deja de existir tal voz.<br><br></div><div>XXIV. Lo pronuncio y las repito, y veo que es así, en tanto que son percibidas por un sentido fino. En tanto que un sentido fino las acusa, yo mido la sílaba larga por la breve, y noto que la contiene justamente dos veces.<br><br></div><div>XXV. &nbsp; si existe un alma dotada de tanta ciencia presciencia, para quien sean conocidas todas las cosas, pasadas y futuras, como lo es para mí un canto conocidísimo, esta alma es extraordinariamente admirable y estupenda hasta el horror<br><br></div><div>XXVI.&nbsp; Quien entiende esto, que te alabe, y quien no lo entiende, que te alabe también.</div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 02:09:58 UTC</pubDate>
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         <title>LIBRO XIII</title>
         <author>AnaAlvarezMojica11</author>
         <link>https://padlet.com/AnaAlvarezMojica11/3ibh0lh3u6u6ea8k/wish/2020478085</link>
         <description><![CDATA[<div><br></div><div>I. Dios se encargó de ser oído por Agustín multiplicando su oz para que este se convirtiera y logrará ir por el camino hacia él.<br><br></div><div>II. La plenitud de la bondad de Dios era infinita para cada ser ya que había de aprovecharle nada ni, proviniendo de él, había de ser igual a él.<br><br></div><div>III.&nbsp; Su bien estaba en adherirse a él siempre, para que con la aversión no pierda la luz que alcanzó con la conversión, y vuelva a caer en aquella vida semejante al abismo tenebroso.<br><br></div><div>IV.&nbsp; Hágase la luz y la luz fue hecha, entiéndelo yo no incongruentemente de la criatura espiritual, porque era ya una cierta vida, a la que habías de iluminar.<br><br></div><div>V. &nbsp; Sino que, como a perfecto, te desagrada su imperfección, para que tú las perfecciones y te agraden, aunque no como a imperfecto, como si tú hubieras de perfeccionarte con su perfección.<br><br></div><div>VI. Muchas cosas hemos dicho ya del cielo del cielo, y de la tierra invisible e incompuesta, y del abismo tenebroso según la defectibilidad vagarosa de la informidad espiritual en que hubiera permanecido si no se hubiese convertido a aquel que la había dado aquella especie de vida<br><br></div><div>VII.&nbsp; Así que era preciso que se nombrase primeramente aquello sobre lo que era llevado, y luego aquel a quien no convenía conmemorar de otro modo sino diciendo que era sobrellevado<br><br></div><div>VIII.&nbsp; Aún en la misma mísera inquietud de los espíritus caedizos, que dan a entender sus tinieblas desnudas del vestido de tu luz, claramente nos muestras cuán grande hiciste la criatura racional, para cuyo descanso feliz nada es bastante que sea menos que tú<br><br></div><div>IX. &nbsp; El amor nos levanta a allí y tu Espíritu bueno exalta nuestra humildad de las puertas de la muerte. Nuestra paz está en tu buena voluntad. El cuerpo, por su peso, tiende a su lugar<br><br></div><div>X.&nbsp; En nosotros distínguele el tiempo en que fuimos tinieblas y el en que hemos sido hechos luz<br><br></div><div>XI. si es por hallarse en ella estas tres cosas por lo que hay allí Trinidad, o si estas tres cosas se hallan en cada una para que cada una de ellas sea una terna, o si tal vez se realizan ambas cosas por modos maravillosos, simple y múltiplemente, siendo en sí para sí fin infinito, por el que es y se conoce a sí misma.<br><br></div><div>XII.&nbsp; Nuestra alma se había conturbado dentro de nosotros mismos, nos acordamos de ti, Señor, desde la tierra del Jordán y del monte igual a ti, pero hecho pequeño por causa nuestra<br><br></div><div>XIII. &nbsp; En cada uno de los géneros de tus obras, cuando dijiste que fuesen y fueran hechas, viste que cada uno de ellos era bueno.<br><br></div><div>XIV. El tiempo no tiene que ver con mi palabra, que permanece conmigo igual en la eternidad; y así, aquellas cosas que vosotros veis por mi Espíritu, yo las veo.<br><br></div><div>XV. Cuando de los enemigos vencidos fabricaste la fortaleza de este mundo, para que cautivos en esta construcción no pudieran rebelarse nuevamente contra ti<br><br></div><div>XVI.&nbsp; Las cosas que sabemos por su Espíritu, pueden decirse que no las sabe nadie sino el Espíritu de Dios. Porque, así como se ha dicho rectamente de aquellos que habían de hablar con el Espíritu de Dios.<br><br></div><div>XVII.&nbsp; Porque siendo una cosa la materia del cielo y de la tierra y otra la forma del cielo y de la tierra, tú hiciste, sin embargo, a un tiempo las dos cosas, la materia de la nada absoluta, la forma del mundo de la materia informe, a fin de que la forma siguiese a la materia sin ninguna demora interpuesta<br><br></div><div>XVIII. &nbsp; Renovaste a tu imagen y semejanza al alma, a ti solo sujeta y que no tiene necesidad ninguna de autoridad humana que imitar; y sometiste a la excelencia del entendimiento.<br><br></div><div>XIX.&nbsp; Señor Dios, danos la paz, puesto que nos has dado todas las cosas; la paz del descanso, la paz del sábado, la paz que no tiene tarde<br><br></div><div>XX. También entonces descansarás en nosotros, del mismo modo que ahora obras en nosotros.<br><br></div><div>XXI.&nbsp; Nosotros las vemos externamente, porque son, e internamente, porque son buenas; más tú las viste hechas allí donde viste que debían ser hechas. Nosotros, en otro tiempo, nos hemos sentido movidos a obrar bien, después que nuestro corazón concibió de tu Espíritu.<br><br><br>Agustín termina el libro con la palabra <strong>"Amén"</strong></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-01-31 02:11:21 UTC</pubDate>
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