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      <title>Hipertextualidad by Aisha Gonzales Zevallos</title>
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      <description>Hecho con mucho amor</description>
      <language>en-us</language>
      <pubDate>2021-11-29 12:41:06 UTC</pubDate>
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         <title>Crónica de una muerte anunciada</title>
         <author>aishaantuanett</author>
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         <description><![CDATA[<div>Crónica de una muerte anunciada es una obra en la cual tiene como protagonista a Santiago Násar, un joven descendiente árabe que vive en un pueblo en Colombia<br><br></div><div>Santiago se disponía a salir de su domicilio en una mañana tranquila, después de la fiesta y casamiento de los San Roman-Vicario, mientras abría la puerta <mark>no se percató que debajo de esta se encontraba una carta.</mark> Carta que posiblemente le hubiera salvado la vida.<br>Salió de su domicilio y lo primeron que vió fueron las calles llenaws de suciedad. Papeles de colores rodando en el suelo, botellas de aguardiente vacías apoyadas en postes de luz.<br>Caminaba en busca del cura, él no se percataba pero todas las personas lo miraban con un aire de preocupación, sabían que hoy moriría Santiago Násar.<br><br></div><div>Como se mencionó, la&nbsp;noche anterior, se habían casado Ángela Vicario y Bayardo San Román. <mark>Tuvieron una gran fiesta después de la ceremonia en la Iglesia.</mark>&nbsp;<br><br></div><div>Al día siguiente, tiempo despues de que Santiago salió de su domicilio, fue asesinado por los hermanos de Ángela Vicario. Esto porque Ángela había manifestado que Santiago había sido aquella persona que le quitó su virtud, aquello que solamente podía ser arrebatado después de la noche de bodas por el esposo.&nbsp;<br><br></div><div>Ángela Vicario y Bayardo se separan. Bayardo muy decepcionado decide recoger sus cosas e irse. Ángela queda con el corazón roto y todos los días decide mandarle cartas a Bayardo.&nbsp;<br><br></div><div>Respecto a Santiago Násar, él era inocente. Él no se había metido con Ángela Vicario. Había sido inculpado injustamente.&nbsp;<br><br></div><div>Muere en la plaza central del pueblo, los hermanos Vicario le hicieron un corte en el vientre, lo cual produjo interesen los perros callejeros que por ahí pasaban. Para lo cual los perros se comieron sus tripas.&nbsp;<br><br></div><div>Tiempo después, <mark>el cura del pueblo decidió hacer un juicio en contra de los hermanos Vicario, por asesinato.&nbsp;<br></mark><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-11-29 12:46:06 UTC</pubDate>
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         <title></title>
         <author>aishaantuanett</author>
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         <description><![CDATA[<div><strong>La carta&nbsp;</strong></div><div><br></div><div><br></div><div><sup>Santiago Násar no se percató del sobre de papel que se encontraba bajo su puerta.&nbsp;<br></sup><br></div><div><sup>Aquello era una carta, carta que le avisaba que iba a ser asesinado por los hermanos matones de Angela Vicario. Lo mejor que podía hacer, era evitar su muerte y huir, pero no se percató de su presencia. Eso pudo ahorrarle una muerte prematura.<br></sup><br></div><div><sup>Esta era redactada a puño y letra, con una caligrafía impecable, sin faltas ortográficas y manchas de tinta en algunas esquinas y desprendía cierto olor a leche.&nbsp;<br></sup><br></div><div><br></div><div><em><sup>Para: Santiago Nasar&nbsp;<br></sup></em><br></div><div><br></div><div><em><sup>Santiago, has caído en lo que vendría a ser el ojo de la tormenta. Todo tu día puede llegar a ser una oscura y turbulenta penumbra.&nbsp;<br></sup></em><br></div><div><em><sup>Pedro y Pablo Vicario, los hermanos de Angela Vicario, divorciada de Bayrado San Roman, están yendo a por ti, tienes que huir lo más rápido posible. Y si se puede, desaparecer de Colombia. Han amenazado en asesinarte por haberle quitado toda virtud matrimonial a su hermana antes del matrimonio.&nbsp;<br></sup></em><br></div><div><em><sup>Estoy altamente afectada y devastada con la situación, no es fácil escuchar toda la madrugada afuera de mi puesto a dos matones de aspecto alcohólico&nbsp; repetir una y otra vez la frase “Acabaremos con Santiago Nasar así como él acabó con nuestra hermana”.&nbsp;<br></sup></em><br></div><div><em><sup>Solo quiero preguntarle el por qué. Por qué tenía que meterse en todo este embrollo. Angela era soltera, y quitar la virtud es algo que usted sabe se debe arrebatar por el esposo en la noche de bodas de la pareja. Me cuesta aceptar que en verdad hayas sido capaz de realizar semejante atrocidad. Ojalá y este acontecimiento no llegue a oídos del Obispo. Rezo por ti y Dios sepa perdonar el pecado de lujuria que cometiste.<br></sup></em><br></div><div><em><sup>Espero que esta carta llegue a tiempo, mucha suerte en todo lo que decida hacer usted de aquí en adelante.&nbsp;<br></sup></em><br></div><div><br></div><div><em><sup>Clotilde Armenta<br></sup></em><br></div><div><sup><br></sup><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-11-30 15:26:57 UTC</pubDate>
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         <title>El cura del pueblo decidió hacer un juicio en contra de los hermanos Vicario, por asesinato. </title>
         <author>aishaantuanett</author>
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         <description><![CDATA[<div><strong>“No sé… no lo vi necesario”</strong><br><br></div><div>—No sé cómo empezar a contar esto, siempre fue algo muy turbio y oscuro que intenté dejar atrás. — tragué seco y continué contando. Sentí la mano de mi hermano en la espalda, dándome ánimos de seguir. Era lo mejor. Confesar.&nbsp;<br><br></div><div>—Mi padre, el Sr. Vicario, fue una persona que fue padre muy joven, teníamos una hermana mayor que nosotros dos. Ella se llamaba Silvia. —Hice una pausa, en verdad me cuesta mucho hablar de ella—Silvia murió hace ya varios años, quizás 20. Antes de que nazca Angela. Aunque en ese entonces no la conocíamos.&nbsp;<br><br></div><div>—¿Conocíamos? — la gente murmuraba entre sí, haciendo comentarios, algunos de burla y otros de confusión.<br><br></div><div>—Nosotros no teníamos madre. Ella en cuanto nacimos, decidió que no podía hacerse cargo. Por lo que, una tarde de verano, nos dejó en nuestros dormitorios y se fue. Dejándonos a nosotros y a Silvia toda una tarde solos. Sin ningún solo adulto. Papá era agricultor, no volvió hasta las 8 p.m. aproximadamente. Los vecinos le contaron a nuestro padre que lloramos toda la tarde. Éramos bebés, necesitábamos amamantar. Silvia no podía hacer nada, tenía apenas 7 años. Solo nos sabía mecer y cantar canciones de cuna. —tragué fuerte y continué con mi narración<br><br></div><div>—Fuimos creciendo. Los años pasaban. Aprendimos a vivir solos, a tener a Silvia como modelo femenino para nosotros, era un apoyo para papá. Ella fue a la escuela, era muy inteligente, nos llevaba 7 años, por lo cual nos ayudaba a resolver tareas, a atarnos los zapatos y lavarnos los dientes. Era una buena persona.<br><br></div><div>Exactamente, era buena persona.&nbsp;<br><br></div><div>Las buenas personas, siempre mueren. Precisamente por ser buenas personas. — <em>como Santiago, pensé</em>—.&nbsp;<br><br></div><div>*********<br><br></div><div>—Una tarde, en aquel pueblo donde vivíamos, hubo un incendio—. me di un momento para cerrar mis ojos y automáticamente vinieron todos mis recuerdos a mi mente: los olores, los sonidos y las pérdidas—.<br><br></div><div>—Como siempre, todos los pobladores fueron con sus cubetas llenas de agua de las zanjas para intentar apaciguarlo hasta que llegaran los bomberos.&nbsp; Del interior de la casa, sonaba algo, gritaba muy fuerte. Se escuchaba también el crujir de la madera y las ventanas explotaron por el calor del fogón. Había adentro un bebé. — sentía como los ojos se me llenaban de lágrimas, tanto así que suspiré del dolor—.&nbsp;<br><br></div><div>—Silvia entró. — automáticamente, la gente que estaba presente en el juicio dejó de murmurar, sentía que me escuchaba atentamente.<br><br></div><div>—La última imagen que t-t-tengo de ella es verla calzarse sus botas que papá le regalo por su cumpleaños, agarrar una cubeta y entrar. — empecé a tartamudear mientras contaba lo que pasó. — Pasaron minutos y Silvia no salía. Esperamos un rato más, los vecinos entraron a ayudarla, demoraron bastante, salieron con sus rostros quemados, la ropa de color negro y con sangre en su nariz. No estaba Silvia con ellos. Hasta que la casa de desplomó. El llanto del bebé cesó. Hubo un silencio que parecía infinito. Miré a mi hermano, el cual también estaba viéndome y nos fundimos en un abrazo. Era todo, Silvia no estaba más.&nbsp;<br><br></div><div>Papá lo tomó mal. Pasaba todo el día en el trabajo, vigilando sus cultivos, vendió las cosas de Silvia, y bajo de peso notablemente. Pareciera que intentaba mantenerse ocupado para no pensar en ella. Tenía ojeras constantemente, una barba larga como de naufragio, y su ropa tenía un olor nauseabundo. No fue hasta que una vecina tocó a la puerta a decirle:&nbsp;<br><br></div><div>—Vicario, déjese de bobadas, ya han pasado 3 meses y no ha pagado el alquiler, tiene que irse ya. — dijo una señora, nunca me aprendí su nombre, era algo así como Polencia Vichar O Vincia Polchar, en fin.&nbsp;<br><br></div><div>La mañana del día siguiente, partimos a un pueblo que estaba a dos horas a caballo, pero 5 horas a pie. Nosotros no teníamos ni un peso, por lo cual nos tocó ir a pie. Íbamos cargando las pocas cebollas que pudimos sacar del trabajo de papá antes de irnos, ya que nos tocó dejarle eso a la vecina por no pagar.&nbsp;<br><br></div><div>Después de horas, llegamos. Era un pueblo mucho más civilizado, de grandes personas, todo tenía muchos colores. Pero había un problema. No teníamos donde dormir. Mi padre tenía ojeras de tanto cansancio, nuestro estomago rugía de hambre. Entonces, nos tocó pedir limosna varios días, tal vez semanas, hasta que papá conoció a una señora, Pura.&nbsp;<br><br></div><div>Pura era una señora muy humilde, tenía una casita en la cual entramos cómodamente.&nbsp;<br><br></div><div>Pura había sido abandonada por su esposo, precisamente cuando le confesó que ella estaba embarazada. Solo regresó un día de hacer las compras y él ya no estaba.&nbsp;<br><br></div><div>Nos ofreció posada, nos dio alimento, nos dio vestido.&nbsp;<br><br></div><div>Tiempo después, Nació Angela. Le llevábamos 7 años, igual que Silvia a nosotros.<br><br></div><div>Mi padre cuidó de Angela como su propia hija, y nosotros quisimos a Pura como a la madre que nunca pudimos tener.&nbsp;<br><br></div><div>Angela desde pequeña fue muy risueña. Nos aseguramos de que nada le faltara, aunque nos faltase a nosotros.&nbsp;<br><br></div><div>Angela fue creciendo, madurando también.&nbsp;<br><br></div><div>Un día, nuestros padres decidieron casarse al fin.&nbsp; Fue una boda pequeña, entre nosotros y los amigos de la familia. Acabó muy temprano.<br><br></div><div>Ese día, para festejar el casamiento de los nuestros decidimos salir a tomar unos tragos de aguardiente a la cantina del pueblo.&nbsp;<br><br></div><div>Pasábamos por las calles y la gente nos saludaba. Ya sabía quienes éramos, los Vicario. Hijos de Poncio Vicario y Pura —ahora— Vicario.&nbsp;<br><br></div><div>Llegamos a la cantina. Muchas personas que ya estaban ahí, sobre todo hombres se quedaron viendo a Angela. Automáticamente al vernos, su actitud cambió. Es que por supuesto, ver a una mujer acompañada de dos hombres altos y corpulentos, debe ser atemorizante— pensé.&nbsp;<br><br></div><div>Empezamos pidiendo una ronda de aguardiente, el cual nos hizo toser a los tres. Las miradas sobre Angela cesaron.&nbsp;<br><br></div><div>En eso, Angela anunció que iría al baño, para lo cual, se retiró<br><br></div><div>Pasó el tiempo y Angela no volvía.&nbsp;<br><br></div><div>Decidí ir a ver por qué la demora, y encontré a Angela llorando. Estaba totalmente cubierta con golpes en sus brazos y piernas, tenía las uñas gastadas, como si hubiese estado arañando para poder defenderse.&nbsp;<br><br></div><div>Lo único que vociferó fue— Se fue por allá— y señaló a la derecha.&nbsp;<br><br></div><div>Efectivamente, Angela había sido violada. Y precisamente, hacia donde apuntó yacía la silueta de un hombre que corría ágilmente entre las personas. Era un hombre esbelto, de cabello rizado. Siempre tendré en mi mente su apariencia.&nbsp;<br><br></div><div>Volví hacía donde había dejado a mi hermano y a Angela y grité sonoramente— ¡Quién es ese infeliz! ¡Quién te ha desgraciado! — apretaba los puños de la rabia, me daba asco esa persona, la tenía que encontrar.&nbsp;<br><br></div><div>Angela, muy asustada, dijo — Násar—hizo una pausa—. El hombre de apariencia árabe.&nbsp;<br><br></div><div>Iba a salir del baño, encaminado a reventarle el portón de su casa a patadas. —Santiago Nasar, vas a pagar por esto. — grité. Pero Angela me detuvo. — Hermano, no hagas esto. Ya estoy desgraciada, ir a su casa a hacer problemas, no le hace daño a él, sabes que nos perjudicará a nosotros.<br><br></div><div>Tenía razón. El pueblo así vea los arañones y los golpes de Angela, no iban a creernos y si lo hacían, le iban a echar la culpa a ella y a tildarla de prostituta. Nunca faltan esas personas que lanzan los comentarios fuera de sentido como “por qué estaba en una cantina” “que no tiene hermanos” “seguro no era de buen familia” o un sinfín de cosas— la gente que estaba en el juicio empezó a murmurar nuevamente.<br><br></div><div>—¡Orden en la sala! — les recriminó el Juez, o bueno, el Padre Amador. — Puedes seguir con tu relato, Pablo.&nbsp;<br><br></div><div>—Gracias, Padre. — ignoré las voces y seguí con mi relato:&nbsp;<br><br></div><div>Nos pusimos de acuerdo, nadie tocaría el tema o le diría algo a Nasar.&nbsp;<br><br></div><div>******<br><br></div><div>—Hijo, te desvías del tema. ¿Estás diciendo que el padre de Santiago Nasar, el señor Ibrahim Nasar, abusó de tu hermana?<br><br></div><div>—Precisamente. Ese bastardo abusó de Angela. — dije con los dientes juntos.&nbsp;<br><br></div><div>—¿Y, por qué mataste a Santiago si el problema lo tenías con Ibrahim?&nbsp;<br><br></div><div>—Exactamente, a eso voy, ¿Por qué a Santiago si el del problema era Ibrahim? Creo que lo mejor que podemos hacer, es preguntarle a la agraviada, ¿verdad, Angelita? — quise que mi voz sonara lo más sarcástica posible. Angela nos había engañado, a todos.&nbsp;<br><br></div><div>La gente empezó a murmurar, Angela, inmutable, se acercó al estrado y se sentó.<br><br></div><div>—Angela, ¿a qué se refiere tu hermano con que nos engañaste a todos?<br><br></div><div>Angela colocó un mechón de cabello detrás de su oreja y empezó— Nasar. Ibrahim Nasar. —soltó una risa sonora, casi maléfica, continuó— La noche de la cantina, quien me violó, no fue Santiago Nasar, fue Ibrahim Nasar. Padre de Santiago, el inocente que murió hoy a manos de mis hermanos. — volteó a vernos y nos dijo— ¡Buen trabajo, chicos, lo logramos!&nbsp;<br><br></div><div>El juez abrió los ojos como platos, y dijo— señorita, ¡explíquese ya! — .&nbsp;<br><br></div><div>De los ojos de Angela empezaron a brotar lágrimas, demasiadas lágrimas, era un llanto incansable.&nbsp;<br><br></div><div>—Bayardo San Román, estaba enamorado de mí, después de la noche de bodas, era tiempo de que él y yo seamos uno. Pero todo se fue al caño, por la culpa de- de ¡El padre de ese desgraciado! — empezó a gritar y a maldecir a todas las personas presentes. Seguía llorando, pero dijo — después de que mi amado Bayardo me dejara en mi noche de bodas, ¡decidí ordenarles que Santiago Nasar debía morir! Para honrarme—. Pasó un momento y se empezó a calmar —yo-yo les dije a mis hermanos que era Nasar, pero no cual de los Nasar— procedió a reírse como una niña pequeña, haciéndose la inocente— ¡Yo organicé el asesinato de Santiago Nasar! Tenía que pagar por lo que hizo, tenía una deuda por su padre.<br><br></div><div>Cansado de la situación, decidí intervenir— ¡Nosotros toda la vida pensamos que Santiago Nasar era un violador culpable! ¿Por qué nunca nos dijiste nada? —Le incriminé.<br><br></div><div>—Ambos Nasar iban a morir, sea por sus manos, o por las mías. ¿Creen que la muerte del padre de Santiago fue una coincidencia? ¡Yo lo hice con mis propias manos! Y, nunca les dije que Santiago Nasar era inocente porque… <em>no sé, no lo vi necesario.<br></em><br></div><div>Sentía que la cara me ardía a mil. Pedro me tuvo que sostener para no lanzarme sobre ella. —Pablo, quieto! No es momento—.&nbsp;<br><br></div><div><br><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-11-30 15:35:58 UTC</pubDate>
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         <title>Tuvieron una gran fiesta después de la ceremonia en la Iglesia.</title>
         <author>aishaantuanett</author>
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         <description><![CDATA[<div><strong>EVIDENCIAS DE LA PRESENCIA DE SANTIAGO<br></strong><br></div><div><br></div><div>Como dijo mi vecina Clotilde, era la <em>noche de rumba </em>después de la fiesta de casamiento por el gran Bayardo San Román y la tierna Angela Vicario.&nbsp;<br><br></div><div>Toda la plaza central del pueblo estaba decorada de par a par, los balcones de las pintorescas casas decorados con banderines y guirnaldas de distintos tamaños y colores, flores de todo color y olor iban de un lado a otro. Una mesa de buffet larguísima que tenía: arepitas, chicharrón, tajadas de plátano maduro, arroz blanco, choclo, corazones encebollados y frutas.&nbsp;<br><br></div><div>Me alegra mucho el poder ser parte de esta celebración. Al ser el esposo un hombre de dinero y muchos bienes materiales, no dudó ni un pelín en invitar a todo el pueblo de Angelita y sus familiares por parte de él. Enhorabuena por ellos.&nbsp;<br><br></div><div>—Por favor, júntense para tomar una fotografía de los matrimoniados, por favor. Señora, hágase a un ladito por favor, me tapa la fotico—. Dijo un hombre robusto, con una barba de chivillo de color blanco, el cual se movía de forma jocosa con sus regordetes pies para intentar acomodar el velo de la novia.&nbsp;<br><br></div><div>Dios, hasta fotógrafo contrató Bayardo San Román. No pude contener mi alegría —¡Salud! Por los novios, por Bayardo San Román, por Angela Vicario y por esta rica fiesta. —vociferé con todas mis fuerzas.<br><br></div><div>—Salud! ¡Vivan los novios! — gritó la gente al unísono.<br><br></div><div>Acto seguido sentí el escozor del aguardiente correr por mi garganta, haciéndome toser después de beber el licor a base de anís.&nbsp;<br><br></div><div>********<br><br></div><div>Pasaron unas 2 horas y sentí que una persona se acercaba a mi acompañante, Clotilde Armenta.&nbsp;<br><br></div><div>Era Santiago Nasar. <em>El dichoso Santiago Násar.<br></em><br></div><div>Perdón, me tuve que quedar en casa atendiendo unos asuntos— dijo dando una sonrisa de oreja a oreja —¿qué tal la fiesta? — preguntó.&nbsp;<br><br></div><div>Todo muy agradable— contestó Clotilde —Sírvete, hay un gran buffet esperando por todos. Qué triste que se vaya a desperdiciar tanta comida después de esto, y ni imaginar la mañana después de la fiesta con todas las calles llenas de botellas de alcohol, rezagos de comida y papeles de las decoraciones. Debieron pensar en eso también. — se le fue apagando la voz al terminar la frase. Se le notaba triste.&nbsp;<br><br></div><div>—Bien iré a saludar a los novios— dijo Santiago Násar— Bayardo es muy amigo mío, aunque él sea de la capital, me alegra mucho su casamiento.— Se despidió de mí con un apretón de manos, y a Clotilde le dio un sonoro beso en la mejilla.&nbsp;<br><br></div><div>—Santiago Násar es muy amigo mío desde que tengo memoria, es amigo de la familia— dijo Clotilde<br><br></div><div>—No lo conozco— pronuncié. — He escuchado muy buenas cosas de él, debe ser un gran muchacho.&nbsp;<br><br></div><div>Poco después del saludo de Santiago hacia los matrimoniados, decidieron retirarse, a lo que sería su primera noche como esposos. No sin antes vociferar — ¡Pueden quedarse toda la noche, todo lo invitamos nosotros, los San Roman Vicario!<br><br></div><div>A lo que la gente vitoreó y empezó a aplaudir. La música aumentó su volumen y la gente continuó a hacer sus tradicionales danzas. Era muy curioso. Parecía que las hubiesen ensayado meses, todos bailaban muy coordinado y con pasos casi similares.&nbsp;<br><br></div><div>*******<br><br></div><div>Después de que Santiago volvió de saludar a los novios, regreso a con nosotros.<br><br></div><div>—Vaya, parece que se van felices después de verme, que hasta nos han dejado consumir a nuestro antojo, y lo mejor de todo ¡Gratis!<br><br></div><div>Clotilde rió muy tiernamente, yo solo asentí con la cabeza y dí una sonrisa de boca cerrada.<br><br></div><div>—Un momento me retiro, tengo que ir a los sanitarios. — anunció Clotilde.&nbsp;<br><br></div><div>—Adelante, ve con cuidado, no sabes quién puede estar borracho en esta fiesta y se quiera propasar contigo, ya sabes que a los Vicario les gusta el alcohol— dijo Santiago, al mismo tiempo que rodaba los ojos.&nbsp;<br><br></div><div>Apreté un puño de la furia, no entendía porque se tenían que tratar de esta forma. pero parece que Santiago sintió mi mal humor.&nbsp;<br><br></div><div>—Tranquilo compadre, no pasa nada, Clotilde y yo somos muy amigos desde que tengo uso de razón, es casi una hermana para mí, no te preocupes. Confío mucho en ti, me han contado que eres periodista, ¿verdad? —dijo muy interesado.&nbsp;<br><br></div><div>No sé si lo decía por compromiso o porque realmente le importaba mi trabajo. No obstante, decidí contestarle igual. —Sí, soy periodista, conocí a Clotilde en cuanto llegué a este pueblo, soy de la capital, pero ahora resido aquí, estoy muy emocionado por seguir conociendo a la gente y sus tradiciones, nunca había venido a una fiesta de este tipo, es masiva.&nbsp;<br><br></div><div>Santiago sonrió, para luego decir— por supuesto, ojalá y podamos coincidir en más oportunidades, tengo muchas preguntas que hacerte, soy bastante fan de tu trabajo, así como de tus publicaciones en el periódico local. Perdón si soné en un comienzo muy altanero. Quería ver de quién se trataba para ver si era digno de Clotilde. Y hablando de ella, ahí viene.&nbsp;<br><br></div><div>—Gracias, amigo. Puedes quedarte tranquilo— le dije. Me di cuenta que no tenía por qué estar a la defensiva con él, era muy buena persona, casi inofensiva. Para lo cual, me quede tranquilo el resto de la noche.<br><br></div><div>Siendo ya las 4:00 am, dejamos a Santiago en su casa. Tocamos la puerta y una tierna joven nos abrió la puerta del domicilio. Me sorprendió ver que no estaba en la fiesta, pero aun así estaba despierta. Acto seguido, acompañé a Clotilde a su domicilio.&nbsp;<br><br></div><div>—Hasta pronto, Clotilde. Nos vemos en la misa de mañana.&nbsp;<br><br></div><div>—Chao, me alegra mucho que te haya caído tan bien Santiago. — puntualizó, para luego darnos un cálido abrazo.&nbsp;<br><br></div><div><br><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2021-11-30 15:40:48 UTC</pubDate>
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         <title>Gabriel García Márquez </title>
         <author>aishaantuanett</author>
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         <description><![CDATA[<div>El escritor <strong>Gabriel García Márquez</strong> nació en Arataca, Colombia, el 6 de marzo de 1927. Entre sus mayores logros está el <strong>Nobel de Literatura en 1982</strong>.</div><div>Publicó su obra más exitosa, "Cien años de soledad" en 1967 y se convirtió en <strong>una de las novelas más importantes de la literatura del siglo XX</strong>. La historia de la familia Buendía ha sido traducida a más de 24 idiomas. En 2007, la Real Academia Española lanzó una edición popular conmemorativa de esta novela, por considerarla parte de los grandes clásicos hispánicos de todos los tiempos.</div><div>Además, obtuvo un <strong>gran éxito de ventas</strong> y una enorme repercusión con sus obras "Crónica de una muerte anunciada", "El amor en tiempos de cólera", "El coronel no tiene quién le escriba", "Los funerales de la Mamá Grande", "Relato de un náufrago", "Ojos de perro azul", etc.</div><div>Así, García Márquez ha sido el mayor representante del llamado "<strong>realismo mágico</strong>", caracterizado por el encuentro de elementos realistas con apariciones y circunstancias fantasiosas.</div><div>Fue uno de los mayores representantes del boom de la literatura hispanoamericana.</div><div>Su <strong>relación con Fidel Castro</strong> ha sido motivo de polémica. Según el británico Gerald Martin, que publicó en 2008 la primera biografía autorizada del novelista, García Márquez siente una «enorme fascinación por el poder». Señala que «él ha querido ser siempre testigo del poder y es justo decir que esa fascinación no es gratuita, sino que persigue determinados objetivos» y menciona que muchos consideran como excesiva su proximidad al líder cubano Fidel Castro. Martin recuerda que también se ha relacionado con Felipe González o con Bill Clinton pero «todo el mundo se fija sólo en su relación con Castro».</div><div>Entre su obra más reciente destaca el libro de memorias "Vivir para contarla", que Gabriel García Márquez publicó en 2002. En 2004 publicó la novela "Memoria de mis putas tristes", una historia de amor que sigue el romance de un hombre de noventa años y su joven concubina. En 2010 publicó "Yo no vengo a decir un discurso", que reúne 22 textos escritos a lo largo de su vida para ser leídos en público.</div><div>García Márquez se ha mostrado un interesado por el cine y la televisión, participando como guionista, como productor y permitiendo la adaptación de su obra.</div>]]></description>
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         <pubDate>2021-11-30 15:44:05 UTC</pubDate>
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