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      <title>José  by Ximena Luc�a SAAVEDRA FUCAY</title>
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      <pubDate>2022-06-24 13:15:19 UTC</pubDate>
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         <title>José</title>
         <author>201306012</author>
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         <pubDate>2022-06-24 13:16:04 UTC</pubDate>
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         <title>Nacimiento y juventud </title>
         <author>201306012</author>
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         <description><![CDATA[<div>José fue el undécimo hijo de los doce que tuvo Jacob, y su madre fue Raquel, quien el texto bíblico relata como la esposa más amada por Jacob, por esta razón, Jacob, también llamado Israel, lo amaba más que a sus otros hijos y ello produjo la envidia de sus hermanos. José tenía a su vez sueños en los que aparecía alzado por encima de éstos y prediciendo lo que iba a suceder en el futuro. Por ser el favorito y quien Jacob quería que fuese su sucesor, el tercer patriarca hebreo le elaboró una túnica de colores que lo distinguía, hecho que enfureció aún más a sus hermanos, quienes buscaron entonces una ocasión para vengarse. Un día sus hermanos llevaron a sus animales a pastar en un lugar lejano a sus tiendas.<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-06-24 13:22:25 UTC</pubDate>
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         <title>José es vendido por sus hermanos </title>
         <author>201306012</author>
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         <description><![CDATA[<div><strong>12</strong>En cierta ocasión, los hermanos de José se fueron a Siquén para apacentar las ovejas de su padre. <strong>13</strong>Israel le dijo a José:</div><div>—Tus hermanos están en Siquén apacentando las ovejas. Quiero que vayas a verlos.</div><div>—Está bien —contestó José.</div><div><strong>14</strong>Israel continuó:</div><div>—Vete a ver si tus hermanos y el rebaño están bien, y tráeme noticias frescas.</div><div>Y lo envió desde el valle de Hebrón. Cuando José llegó a Siquén, <strong>15</strong>un hombre lo encontró perdido en el campo y le preguntó:</div><div>—¿Qué andas buscando?</div><div><strong>16</strong>—Ando buscando a mis hermanos —contestó José—. ¿Podría usted indicarme dónde están apacentando el rebaño?</div><div><strong>17</strong>—Ya se han marchado de aquí —le informó el hombre—. Les oí decir que se dirigían a Dotán.</div><div>José siguió buscando a sus hermanos, y los encontró cerca de Dotán. <strong>18</strong>Como ellos alcanzaron a verlo desde lejos, antes de que se acercara tramaron un plan para matarlo. <strong>19</strong>Se dijeron unos a otros:</div><div>—Ahí viene ese soñador. <strong>20</strong>Ahora sí que le llegó la hora. Vamos a matarlo y echarlo en una de estas cisternas, y diremos que lo devoró un animal salvaje. ¡Y a ver en qué terminan sus sueños!</div><div><strong>21</strong>Cuando Rubén escuchó esto, intentó librarlo de las garras de sus hermanos, así que les propuso:</div><div>—No lo matemos. <strong>22</strong>No derramen sangre. Arrójenlo en esta cisterna en el desierto, pero no le pongan la mano encima.</div><div>Rubén dijo esto porque su intención era rescatar a José y devolverlo a su padre.</div><div><strong>23</strong>Cuando José llegó adonde estaban sus hermanos, le arrancaron la túnica muy elegante, <strong>24</strong>lo agarraron y lo echaron en una cisterna que estaba vacía y seca. <strong>25</strong>Luego se sentaron a comer. En eso, al levantar la vista, divisaron una caravana de ismaelitas que venía de Galaad. Sus camellos estaban cargados de perfumes, bálsamo y mirra, que llevaban a Egipto. <strong>26</strong>Entonces Judá les propuso a sus hermanos:</div><div>—¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y ocultar su muerte? <strong>27</strong>En vez de eliminarlo, vendámoslo a los ismaelitas; a fin de cuentas, es nuestro propio hermano.</div><div>Sus hermanos estuvieron de acuerdo con él, <strong>28</strong>así que cuando los mercaderes madianitas se acercaron, sacaron a José de la cisterna y se lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas de plata. Fue así como se llevaron a José a Egipto.</div><div><strong>29</strong>Cuando Rubén volvió a la cisterna y José ya no estaba allí, se rasgó las vestiduras en señal de duelo. <strong>30</strong>Regresó entonces adonde estaban sus hermanos, y les reclamó:</div><div>—¡Ya no está ese muchacho! Y ahora, ¿qué hago?</div><div><strong>31</strong>En seguida los hermanos tomaron la túnica especial de José, degollaron un cabrito, y con la sangre empaparon la túnica. <strong>32</strong>Luego la mandaron a su padre con el siguiente mensaje: «Encontramos esto. Fíjate bien si es o no la túnica de tu hijo».</div><div><strong>33</strong>En cuanto Jacob la reconoció, exclamó: «¡Sí, es la túnica de mi hijo! ¡Seguro que un animal salvaje se lo devoró y lo hizo pedazos!» <strong>34</strong>Y Jacob se rasgó las vestiduras y se vistió de luto, y por mucho tiempo hizo duelo por su hijo. <strong>35</strong>Todos sus hijos y sus hijas intentaban calmarlo, pero él no se dejaba consolar, sino que decía: «No. Guardaré luto hasta que descienda al sepulcro para reunirme con mi hijo». Así Jacob siguió llorando la muerte de José.</div><div><strong>36</strong>En Egipto, los madianitas lo vendieron a un tal Potifar, funcionario del faraón y capitán de la guardia.</div><div><br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-06-24 13:45:56 UTC</pubDate>
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         <title>Vida en Egipto</title>
         <author>201306012</author>
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         <description><![CDATA[<div>Al cabo de dos años, el Faraón soñó que se encontraba en las riberas del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Nilo">Nilo</a>, y del agua subían siete vacas gordas que pacían en la orilla; a continuación subían del agua otras siete vacas, flacas, y devoraban a las primeras, sin engordar por ello. El Faraón despertó entonces, pero al volver a dormirse soñó que de una caña de trigo brotaban siete espigas llenas de grano, pero tras ellas brotaban otras siete espigas, vacías y quemadas por el viento del desierto, que devoraban a las primeras. Al día siguiente, el Faraón se encontraba atormentado por sus sueños; consultados los sabios de Egipto, ninguno fue capaz de interpretarlos.<br><br></div><div>El copero se acordó entonces de José y le contó a Faraón lo ocurrido en la cárcel. Así pues, el Faraón mandó llamar a José a su presencia. Cuando sacaron a este de la cárcel, le cortaron el pelo y le dieron ropas nuevas antes de presentarse ante el Faraón. Este le dijo: "He tenido un sueño y no hay quien me lo interprete, y he oído hablar de ti, que en cuanto oyes un sueño lo interpretas". José respondió a su vez: "No yo; <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Dios">Dios</a> será el que dé una respuesta favorable al Faraón". El Faraón dijo entonces a José: "Éste es mi sueño: estaba yo en la ribera del río, y vi subir del río siete vacas gordas y hermosas, que se pusieron a pacer en la verdura de la orilla, y he aquí que detrás de ellas suben otras siete vacas, malas, feas y flacas, como no las he visto de malas en toda la tierra de Egipto, y las vacas malas y feas se comieron a las primeras siete vacas gordas, que entraron en su vientre sin que se conociera que habían entrado, pues el aspecto de aquéllas siguió siendo tan malo como al principio. Y me desperté. Vi también en sueños que salían de una misma caña siete espigas granadas y hermosas, y que salían después de ellas siete espigas malas, secas y quemadas del viento solano, y las siete espigas secas devoraron a las siete hermosas. Se lo he contado a los adivinos, y no ha habido quien me lo explique".<br>José dijo al Faraón: "El sueño del Faraón es uno solo. Dios ha dado a conocer al Faraón lo que va a hacer. Las siete vacas hermosas son siete años, y las siete espigas hermosas son siete años de riqueza y abundancia. Las siete vacas flacas y malas que subían detrás de las otras son otros siete años, y las siete espigas secas y quemadas del viento solano son siete años de hambre. Es lo que he dicho al Faraón, que Dios le ha mostrado lo que hará. Vendrán siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto, y detrás de ellos vendrán siete años de escasez, que harán que se olvide toda la abundancia en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra. No se conocerá la abundancia en la tierra a causa de la escasez, porque ésta será muy grande. Cuanto a la repetición del sueño a Faraón por dos veces, es que el suceso está firmemente decretado por Dios y que Dios se apresurará a hacerlo. Ahora, pues, busque el Faraón un hombre inteligente y sabio, y póngalo al frente de la tierra de Egipto. Nombre el Faraón intendentes, que visiten la tierra y recojan el quinto de la cosecha de la tierra de Egipto en los años de abundancia; reúnan el producto de los años buenos que van a venir, y hagan acopio de trigo a disposición del Faraón, para mantenimiento de las ciudades, y consérvenlo para que sirva a la tierra de reserva para los siete años de hambre que vendrán sobre Egipto, y no perezca de hambre la tierra".<br>Todos parecieron conformes con las palabras de José, y el propio Faraón, impresionado por ello, dijo: "Tú serás quien gobierne mi casa, y todo mi pueblo te obedecerá; sólo por el trono seré mayor que tú". Dicho esto, el Faraón se quitó su anillo y se lo puso a José, mandó que lo vistieran con ropas blancas de lino, puso en su cuello un collar de oro<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-06-24 13:53:17 UTC</pubDate>
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         <title>El reencuentro con sus hermanos y su padre</title>
         <author>201306012</author>
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         <description><![CDATA[<div>Al acabar los siete años de abundancia en Egipto, llegó el hambre, y el pueblo clamaba al Faraón, que les decía que fueran a José e hiciesen lo que él dijera. Mucha gente fue a comprarle trigo a José, no sólo de Egipto, sino también de otras tierras.<br>El hambre también golpeó las tierras de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cana%C3%A1n">Canaán</a>, y en especial <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Beerseba">Beerseba</a>, donde vivía <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jacob">Jacob</a> con su gente. Enterados de que en Egipto había trigo, envió a sus diez hijos mayores a Egipto dejando a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Benjam%C3%ADn">Benjamín</a>, el menor de todos, a su lado. Los diez hermanos llegaron hasta la corte del Faraón para pedir ayuda, y se presentaron ante José, al que no reconocieron porque estaba muy cambiado y además vestía como egipcio.<br>Pero José sí los reconoció a ellos, pero disimuló y les preguntó a través de un intérprete de dónde venían. Sus hermanos le contestaron que venían de Canaán para comprar alimentos, pero él los acusó de ser ladrones y espías. Ellos, consternados, le contestaron que todos eran hermanos, hijos de Jacob. José les replicó “¿Cómo puede ser un hombre tan rico en hijos?”, y ellos explicaron que en realidad eran once hermanos, pero que el menor de todos se había quedado con su padre. José mandó encerrar a sus hermanos en la cárcel durante tres días, y durante este período ellos reflexionaron sobre todo el mal que le habían hecho a José. Este, que los escuchaba, tuvo que retirarse debido a la emoción que le causaban sus palabras. Al cabo de los tres días, José los liberó y declaró que llevarían trigo a Canaán, pero, para demostrar la veracidad de sus palabras, deberían volver y traer consigo al hijo menor, Benjamín. Mientras tanto, tomó a Simeón como rehén y lo encerró. Además, metió en las alforjas de sus hermanos el dinero que ellos habían pagado por el trigo.<br>Al volver a Egipto, los hijos de Jacob fueron recibidos por el mayordomo de José, que les dijo que no debían preocuparse por el dinero y además los reunió con Simeón. Todos fueron invitados a la casa de José, a quien le dieron regalos de parte de su padre. José se alegró especialmente de ver a Benjamín después de tanto tiempo, hasta el punto de retirarse a sus habitaciones a llorar de la emoción. Tras recuperarse, José invitó a sus hermanos a un banquete, en el que los acomodó por orden de edad. Al ver esto, se sorprendieron mucho, pero el mayordomo de José les explicó que pudo adivinarlo gracias a su copa de plata, que era mágica. Todos comieron y bebieron felizmente; en especial Benjamín, que recibió más y mejor comida que sus hermanos.<br>Jacob y su familia vivieron entonces en la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tierra_de_Gos%C3%A9n">tierra de Gosén</a>, un lugar destinado al pastoreo del ganado en el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Bajo_Egipto">Bajo Egipto</a>, cerca de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Avaris">Avaris</a>, ciudad que fuera la capital de las dinastías <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Hicsos">hicsas</a> que dominaron Egipto durante el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Siglo_XVII_a._C.">siglo XVII a. C.</a></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-06-24 14:01:02 UTC</pubDate>
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         <title>Fallecimiento</title>
         <author>201306012</author>
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         <description><![CDATA[<div><br>Según el relato bíblico, José falleció cuando tenía ciento diez años de edad.<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_(patriarca)#cite_note-9"><sup>9</sup></a>​<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_(patriarca)#cite_note-10"><sup>10</sup></a>​ Su cuerpo recibió embalsamamiento y fue puesto en un sarcófago, es decir que tuvo un trato para altos dignatarios, no sin antes, pedir, como su última voluntad y en un acto de Fe , que sus huesos fueran llevados a la Tierra Prometida.<br>Posteriormente, cuando el pueblo hebreo inició el Éxodo, y salió de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sucot">Sucot</a>, Egipto, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mois%C3%A9s">Moisés</a> ordenó llevarse los huesos de José con ellos (Éxodo 13:19). <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Josu%C3%A9_(personaje_b%C3%ADblico)">Josué</a>, más adelante, inhumó los huesos de José en <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Siquem">Siquem</a>, en la heredad de Jacob, y fue enterrado junto a su padre (Josué 24:32).<br><br></div>]]></description>
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         <pubDate>2022-06-24 14:01:51 UTC</pubDate>
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