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      <title>Clases de Textos by LUIS ARMANDO CASTRO GARZON</title>
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      <language>en-us</language>
      <pubDate>2025-10-03 00:49:20 UTC</pubDate>
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         <title>Luis Castro Garzón</title>
         <author>lcastrog10</author>
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         <description><![CDATA[<p><br/></p><p>Introducción</p><p>La comunicación, ya sea en su forma escrita o verbal, constituye el eje sobre el cual se articula la sociedad, el conocimiento y la cultura. Para que esta interacción sea efectiva, no basta con la simple emisión y recepción de información; se requiere la alfabetización textual y oral, un proceso dinámico que obliga al individuo a clasificar, decodificar y reinterpretar mensajes. El dominio de la lengua exige una comprensión profunda que va desde el reconocimiento de las clases de textos y sus estructuras inherentes, hasta el desarrollo de habilidades de expresión oral matizadas por la intención y el contexto. En este ensayo, exploraremos cómo la comprensión textual, analizada a través de sus distintos niveles de lectura, se fusiona con la dinámica del texto oral, culminando en la habilidad crítica de la expresión.</p><p>I. Clases de Textos y la Estrategia de Comprensión</p><p>El universo textual no es uniforme. La primera tarea del lector competente es reconocer la tipología textual, ya que la estructura del texto dicta intrínsecamente la estrategia de lectura que debe aplicarse  (Villalonga, M, 2020). Generalmente, los textos se clasifican en cinco categorías principales: narrativos (centrados en acciones y un hilo temporal, como cuentos o noticias), descriptivos (enfocados en la presentación de cualidades o características de objetos o personas), expositivos (orientados a informar y explicar un tema de manera objetiva), argumentativos (cuyo fin es persuadir o convencer mediante tesis y evidencias), e instructivos/injuntivos (que guían acciones, como recetas o manuales).</p><p>El reconocimiento de estas clases es crucial para la comprensión de textos. Un lector que identifica un texto como argumentativo buscará inmediatamente la tesis principal y las evidencias de soporte, activando un filtro crítico. Por el contrario, ante un texto descriptivo, el lector se centrará en la creación de imágenes mentales y la identificación de adjetivos. Así, la comprensión no es un acto pasivo de absorción, sino un proceso activo y estratégico donde el lector interactúa con la intención comunicativa subyacente del autor, moldeada por la estructura textual elegida.</p><p>II. Los Niveles de Lectura: Profundidad y Crítica</p><p>La comprensión de textos es, por naturaleza, multinivel. Para medir la calidad de esta interacción lectora, se han definido tradicionalmente tres niveles de lectura que representan grados crecientes de complejidad cognitiva y madurez interpretativa (Lema, C, 2025).</p><p>El primer escalón es el Nivel Literal. Aquí, el lector solo identifica la información explícita y directa, respondiendo a preguntas como qué, quién y dónde. Es la base, la decodificación superficial que asegura el entendimiento del vocabulario y las relaciones sintácticas.</p><p>El segundo escalón, y el más transformador, es el Nivel Inferencial. El lector va más allá de lo dicho, deduciendo información implícita, estableciendo relaciones de causa y efecto no manifestadas directamente, e identificando el propósito o la intención subyacente del autor. La inferencia requiere conectar la información textual con el conocimiento previo del lector (el esquema mental), rellenando los vacíos lógicos.</p><p>Finalmente, el Nivel Crítico o Evaluativo es el más sofisticado. En este punto, el lector no solo comprende lo que se dice y lo que se infiere, sino que emite juicios de valor sobre la fiabilidad, la validez y el sesgo del texto. Esto implica contrastar el contenido con otras fuentes, evaluar la calidad de los argumentos presentados y determinar si el texto logra o no su propósito comunicativo. La transición a este nivel marca la diferencia entre ser un receptor de información y un pensador autónomo.</p><p>III. Del Texto Escrito al Texto Oral: Comprensión y Expresión</p><p>Si bien los principios de la comprensión se aplican al lenguaje escrito, el texto oral presenta desafíos y dinámicas distintas. La comprensión oral, o escucha activa, es un proceso más fugaz e inmediato. A diferencia del texto escrito, que permite la relectura, el texto oral es efímero y exige que el receptor procese el mensaje en tiempo real. La comprensión aquí se ve influida por elementos paralingüísticos como el tono, el volumen, la velocidad, las pausas (prosodia) y los gestos no verbales (cinésica), que a menudo transmiten tanto o más significado que las palabras mismas.</p><p>En paralelo, la producción de mensajes se divide entre la expresión oral (el discurso espontáneo, la conversación) y la lectura oral (la interpretación del texto escrito en voz alta). La expresión oral efectiva demanda una estructuración lógica del pensamiento en el momento, coherencia temática y el uso adecuado de la dicción y la fluidez.</p><p>Por su parte, la lectura oral es una manifestación compleja que requiere que el lector decodifique el texto escrito y, simultáneamente, lo transmita vocalmente con la entonación y el ritmo que reflejen el sentido profundo del mensaje. Una correcta lectura oral evidencia que el lector ha alcanzado el nivel inferencial de comprensión, pues solo al entender la intención del autor se puede aplicar la prosodia adecuada para expresar esa intención al oyente (Santillán, J, 2022).</p><p>Conclusión</p><p>La arquitectura de la comunicación se sostiene sobre la interdependencia de la comprensión y la expresión. Desde el momento en que un individuo reconoce que una clase de texto exige una estrategia de lectura particular, se embarca en un viaje que lo lleva a través de los niveles de lectura literal, inferencial y crítico. Esta habilidad de desciframiento no se limita a la tinta sobre el papel, sino que se traduce a la comprensión del texto oral a través de la escucha activa. Finalmente, todo este conocimiento se canaliza en la expresión oral, la culminación del proceso, donde la voz se convierte en el vehículo para el pensamiento estructurado, la argumentación persuasiva o la narración cautivadora. Dominar estas facetas es ir más allá de la mera habilidad lingüística; es adquirir la competencia crítica necesaria para construir y participar plenamente en el diálogo social.</p><p>Bibliografía</p><p>Lema, C. (2025). Estrategias tecnológicas para el aprendizaje de los niveles de lectura. 5(1). doi:<a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://doi.org/10.62305/alcon.v5i1.389">https://doi.org/10.62305/alcon.v5i1.389</a></p><p>Santillán, J. (2022). La importancia de la comunicación oral y escrita en el siglo XXI. 7(2). doi:<a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://doi.org/10.23857/pc.v7i2.3696">https://doi.org/10.23857/pc.v7i2.3696</a></p><p>Villalonga, M. (2020). ¿Qué conocimientos poseen y que conocimientos logran construir sobre las clases de textos los estudiantes de una materia del primer año de psicología? Acta Académica. Obtenido de <a rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://www.aacademica.org/000-007/816">https://www.aacademica.org/000-007/816</a></p><p><br/></p>]]></description>
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         <pubDate>2025-10-03 00:54:02 UTC</pubDate>
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